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LAS MINAS
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Reservas de carbón ¿un final inminente?
Álex Fernández Muerza
El escéptico digital
El informe "International Energy Outlook" de la Administración de Información
Energética, dependiente del Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.), señalaba a
mediados de 2008 que el porcentaje de consumo mundial de carbón pasará del 27%
en 2005 al 29% en 2030 del total de las fuentes de energía utilizadas. Varias
razones de peso sostienen este paulatino ascenso: el creciente consumo mundial
de energía, el inestable y caro mercado del petróleo y del gas natural, la
seguridad que ofrece para los países que cuentan con reservas propias, el
rechazo a la energía nuclear y unas reservas mundiales estimadas en 200 años por
la ortodoxia energética.
Pero no todo el mundo cree que queden todavía dos siglos de carbón. Dave
Rutledge, experto de la división de ciencias aplicadas e ingeniería del
Instituto de Tecnología de California (Caltech), sugería recientemente que la
cifra sería mucho menor, ya que el total de mineral de carbón en el mundo,
incluido el consumido en el pasado, llegaría a los 662 mil millones de
toneladas. Por su parte, el Consejo de Energía Mundial (WEC en sus siglas
inglesas), una alianza de más de 90 países que ofrece datos de referencia sobre
la producción energética, asegura que todavía quedarían por extraer casi 850 mil
millones de toneladas.
Las previsiones oficiales se basan en métodos y datos que no han sido revisados
desde principios de los años 70
Para realizar esta controvertida afirmación, Rutledge se basa en varias
cuestiones. Por un lado, en los datos históricos de agotamiento de combustibles
fósiles. Por ejemplo, la producción de carbón en Reino Unido acabó
precipitándose en 1913, mucho antes de lo esperado.
Por otro lado, el experto del Caltech asegura que los datos de las estimaciones
oficiales estarían equivocados, además de infravalorar la dificultad y los
costes de extraer este mineral. En este sentido, recuerda que China sólo ha
ofrecido dos estimaciones al WEC, y ambas completamente distintas. Además, estas
previsiones se basan en métodos y datos que no han sido revisados desde
principios de los años 70 del siglo XX. Por ejemplo, un informe de 2007 de la
Comisión de Investigación del Carbón, Tecnología y evaluaciones de los recursos
en política de energía, del Consejo Nacional de Investigaciones de EE.UU., con
datos y métodos actualizados de reservas en áreas limitadas, indica que sólo una
pequeña fracción de las reservas estimadas previamente son realmente extraíbles.
El pico del carbón, en 2025
Rutledge no es el único que cuestiona los datos oficiales. El informe "Carbón:
reservas y producción futura", publicado en 2007 por el Grupo de Vigilancia de
la Energía (EWG en sus siglas inglesas), resalta también que los datos sobre las
reservas mundiales de carbón, además de pobres y desactualizados, han sido
sobreestimados. Los responsables del informe, varios científicos y expertos
independientes a partir de la iniciativa del parlamentario alemán Hans-Josef
Fell, se atreven incluso a vaticinar cuándo se producirá el pico del carbón: en
los próximos diez a quince años la producción mundial podría incrementarse, en
el mejor de los casos, en un 30% gracias a Australia, China, los países de la
antigua Unión Soviética y Sudáfrica, pero a partir de esa fecha, sobre 2025, el
declive comenzaría de forma irreversible.
Por su parte, el Instituto para la Energía (IFE en sus siglas inglesas)
preparaba también en 2007 un estudio para la Comisión Europea, "El futuro del
carbón", que llegaba a conclusiones similares. Así, sus responsables aseguraban
que "el carbón podría no ser tan abundante, ampliamente disponible y fiable como
fuente de energía en el futuro", si bien no se aventuraban a pronosticar cuándo
sucederá el pico en su producción.
El medio ambiente lo agradecería
De ser ciertos estos pronósticos, el medio ambiente sería el principal
beneficiario, ya que el carbón es muy contaminante y tiene un fuerte impacto en
el cambio climático en forma de emisiones de dióxido de carbono (CO2). En este
sentido, desde el Instituto Goddard de la NASA se recomienda por ejemplo no
aumentar las emisiones producidas por el consumo de carbón más allá de 2030.
En los próximos diez a quince años la producción mundial podría incrementarse,
en el mejor de los casos, en un 30%
Sin embargo, los países y empresas productores no parecen confiar en estas
previsiones ni que vayan a seguir los consejos anticambio climático. Para países
como India y China, con grandes reservas y unas economías en vertiginoso
crecimiento, el carbón es una de sus principales bazas. Y no son los únicos:
varios países europeos planean crear unas 50 plantas alimentadas con este
mineral en los próximos años, y en Estados Unidos, que cuenta con la principal
reserva mundial, el asesor científico del nuevo presidente hacía saber
recientemente su interés por el carbón.
Para ello, sus defensores hablan de las "nuevas tecnologías de carbón limpio",
pero sus detractores recuerdan que estos sistemas se encuentran en un estado de
desarrollo incipiente y que sus supuestas bondades medioambientales no son
realistas.
En cualquier caso, durante las próximas décadas se van a tener que adoptar
trascendentales decisiones en torno a la cuestión energética. Mientras expertos
de organizaciones como Greenpeace o el Instituto World Watch consideran viable
que el 100% de la energía pueda provenir de fuentes renovables, gracias al
desarrollo de los actuales sistemas y a la mejora de la eficiencia energética,
otros expertos asumen que tal escenario no es posible y barajan un mix
energético en el que se tenga que contar tanto con las renovables como con las
no renovables, incluida la energía nuclear.
Quién domina el mercado mundial de carbón
Según los datos del Grupo de Vigilancia de la Energía, el 85% de las reservas
globales de carbón se concentra en seis países (en orden descendiente): EE.UU.,
Rusia, India, China, Australia y Sudáfrica. En cuanto a los productores, China
es de lejos el primero, a pesar de contar con la mitad de reservas que el
segundo, EE.UU., que posee el 30% del total mundial. A estos países les siguen
Australia, India, Sudáfrica y Rusia. Dichos países concentran más del 80% de la
producción total mundial.
En cuanto a las aplicaciones principales del carbón, en la actualidad son muy
diversas: se utiliza para generar energía eléctrica; como combustible tanto a
nivel industrial como doméstico; como materia prima para diversas industrias,
como la siderurgia, la química o la construcción; o como sistema para crear
petróleo sintético.
El escéptico digital
Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia
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Edición 2009 - Número 3 (230) - 7 de marzo de 2009