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Latinoamérica

Urgen observadores internacionales en Honduras
Crónica de la batalla por la libertad

Feministas en Resistencia
Rebelión
Tegucigalpa, 23 de septiembre de 2009.

La represión aquí es brutal. No tenemos forma de saber cuántos son los muertos, ayer se hablaba de 16, sin confirmar. Pero no me extrañaría que fueran más. Desde el martes en la madrugada esta ciudad se ha convertido en un escenario de guerra. Luego de la brutal represión a la manifestación pacífica frente a la Embajada de Brasil, alrededor de las 5 de la mañana del martes, la gente se replegó a sus barrios, a manifestar su repudio a la dictadura, donde las fuerzas represivas llegaron a allanar viviendas, balear a mansalva a la gente, tirar bombas de gas picante y lacrimógenas, y pensamos que también bombras de estruendo, porque sabemos de personas heridas de objetos cortantes que por lo general están en el suelo, como vidrios, latas, etc, cosas que son suspendidas por la expansión del ruido. Así fue herido el hermano de Daysi ayer a la medianoche en su barrio, el Pedregal, y hoy un chico de 15 años al finalizar la marcha en el centro, del cual tuvimos conocimiento directo.

Durante toda la noche de ayer la resistencia fue enorme en muchísimos barrios de la ciudad, como les escribí. Pero la represión también fue salvaje, con balas, bombas, gases. Mucha gente herida y muertos sin confirmar. Anoche María Amalia, nos decía que pensaban que en la Ramón Amaya y colonias aledañas, podría haber al menos 6 personas muertas. Se dice que allí los mareros se sumaron a la resistencia y se tomaron el anillo periférico, sosteniendo escaramuzas con la policía. No hemos podido confirmar. No hemos tenido la capacidad de organizarnos la coordinacion de las instancias de DDHH. A nuestra oficina casi no hemos podido llegar, está en el área de la Embajada de Brasil, y el CEM-H ha estado sitiado. Había casi 70 personas refugiadas que de a poco han ido saliendo y hoy, durante el día, cuando se levantó el toque de queda, se fueron a sus comunidades.

Además el toque de queda de ayer nos desarticuló, porque han estado deteniendo a la gente que transita en carros y a pie. De ayer quedaron las evidencias de las batallas campales nocturnas en los barrios, que se extendieron por toda la ciudad, revelando hoy una Tegucigalpa en guerra, militarizada, con retenes por todos lados, vehículos militares circulando o estacionados en los edificios públicos, restos de las barricadas por todos lados, piedras, adoquines, llantas quemadas, contenedores de basura, vehículos volcados, maderas, cualquier resto de material que pudiera servir para hacer fuego y barricadas y proteger los barrios de la entrada de las fuerzas represivas. Regadas en el suelo, fácilmente se veian casquillos de balas, carcasas de bombas lacrimógenas fabricadas en EEUU y llegadas a manos del ejército de Honduras a través de Perú (como lo muestra un vídeo realizado en un barrio).

Hoy el régimen golpista levantó el toque de queda a las 10 de la mañana para ponerlo otra vez a las 5 de la tarde. Sin embargo, desde muy temprano, la gente de la resistencia se juntó para ir a la marcha. Fue masiva, mínimo unas 15 cuadras llenas de gente. Como siempre, mucha energía y alegría, mucho valor para salir y enfrentar la represión pacificamente, sin armas, con voces de denuncias, cantos de esperanza, y decisión a no vivir en dictadura.

Me fui antes de que empezara la represión. Se desató cuando ya estaba finalizando la marcha, en el centro de la ciudad. Primero fueron las bombas y las balas para disolverla, y luego una persecución salvaje contra la gente que intentaba irse calmadamenta a sus casas. Se ensañaron con los jóvenes y los persiguieron como a alimañas. Muy lejos del centro de la marcha diseminaron patrullas para identificar a la gente y capturarla, luego de golpearles como para matarlos. Así les paso a los dos hermanos menores de Jessica Sanchez, a Aldo y Leonel Sanchez, ambos estudiantes de medicina.

Ya había terminado la marcha en el centro y ellos bajaban por la Leona (al menos a 5 cuadras del centro de la ciudad), cuando de improviso apareció una patrulla como de 15 efectivos policiales, y la emprendieron contra estos dos jóvenes y un señor de unos 60 años que iba al mercado. A Aldo lo golperon tanto en la espalda que tienen los pulmones inflamados, le quebraron el tolete de metal en su espalda. A Leonel le quebraron las dos manos; en la izquierda 3 quebraduras, en la derecha, uno de sus dedos. Al señor mayor, una golpiza tan grande que la propia patrulla se vio obligada a llevarlos a los tres al hospital Escuela. Allí llegó Jessica, y se encontró con la sorpresa d que los efectivos policiales andaban por todo el hospital sacando a los heridos para llevarlos detenidos, amenazando con desaparecerlos. Ella se enfrentó con los militares y no permitió que se llevaran sus hermanos ni al señor mayor. No hay suficientes defensores de DDHH, no alcanzan para proteger a los detenidos. Las patrullas policiales entran al hospital y se los llevan. Dicen que el director tiene un vínculo con el ejército, hay que confirmarlo, no lo puedo asegurar. Urge contar con observadores internacionales aquí. Hay demasiada gente herida y desaparecida también, muchos centros detención ilegal, como ya lo hicieron semanas antes; las postas, el estadio Chochi Sosa, y a saber cuáles más, e insuficientes defensores de DDHH, (que también estamos sometidos a persecución).

A Cris, nuestra compañera del CEM-H, que buscó ayuda en el Hospital del Seguro Social porque los gases le estaban provocando ahogo, no le abrieron la puerta. En la misma puerta cerrada encontró un chico de 15 años con la pierna abierta por una enorme herida. El chico estaba en la marcha. Gracias a la ayuda de otras personas de la marcha, lograron avisar a una ambulancia de la Cruz Roja que estaba cerca. Luego de un torniquete improvisado por Cris, que es enfermera, ambos subieron a la ambulancia para ser trasladados al hospitar Escuela. El chófer y ayudante de la ambulancia les pidieron que se tiraran al piso de la ambulancia porque los retenes militares estaban bajando a la gente de las ambulancias. El chófer solo decía que llevaba una persona inconciente para poder pasar los retenes, y así llegaron al hospital, donde presentó el caso como un herido por accidente acompañado de su prima. No sabemos si más tarde la policía llegó a llevarse el chico. No hay ninguna protección a los DDHH de las personas en los hospitales. El mismo personal de salud no logra detener a los militares, ellos actuan con total impunidad, el director del hospital Escuela tampoco parece poder intervenir.

En la noche nos llegan nuevos reportes de represión; en la aldea Suyapa, un grupo de vecinos manifestaron su repudio a la dictadura en la plaza frente a la iglesia, y la respuesta del cura fue llamar a las patrullas. Llegaron muchos efectivos policiales fuertemente armados que empezaron a tirar bombas lacrimógenas hacia las casas, allanar las viviendas, aterrorizar a la población, deteniendo personas; las niñas y niños están en grave riesgo, los gases penetran por debajo de las puertas, la gente mayor se ahoga y los niños y niñas. Las patrullas siguen pasando por las calles intimidando a la población. Nuestra compañera Miriam nos informa de que una patrulla se ha apostado frente a su casa desde hace 10 minutos, está sola con su hijo de 10 años.

En el barrio El Reparto nos llama Dilcia, otra compañera de Feministas en Resistencia, en su barrio también está la policía, buscan a jóvenes y personas de la resistencia; gasean las casas. Ella tiene dos hijos pequeños, no sabe qué hacer para protegerlos de los gases nocivos, pone trapos mojados bajo sus puertas, vinagre en los pañuelos.

Nos llegan nuevos reportes de heridos y quebrados por los golpes. Y todo esto no es más que información fragmentada que recibimos de las compañeras. La realidad es mucho más terrible, sólo estamos contando una pequeña parte de la situación que vivimos aquí en Tegucigalpa. ¿Qué podemos hacer? Más denuncia nacional e internacional, más presencia de defensores/as de derechos humanos, más presión internacional a los golpistas y al régimen fascista para parar la represión.

Me entero por Internet de que el Secretario General de la ONU retira la ayuda para los comicios en Honduras, suspende la asistencia técnica al Tribunal Supremo Electoral; considera inviables las condiciones para las elecciones. La ONU está preocupada por las acusaciones de violación de DDHH y por la amenaza contra la Embajada de Brasil. Necesitamos más que declaraciones por acá, aunque reconocemos su importancia.

Fuente: lafogata.org