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Argentina, la lucha continua....

La confianza y la esperanza

José Rigane
ACTA

El conflicto de los compañeros tercerizados de EDESUR, en Capital Federal, tiene aparte de mil anécdotas, las enseñanzas propias de cualquier lucha gremial; dos componentes que explican, por un lado, un desenlace poco previsible; ya que a priori se veía asociado a la derrota; y por otro, un escenario que genera nuevas y auspiciosas expectativas.

El primer componente es el de la confianza.

Trabajadores pateados por distintas organizaciones sindicales, llegan a la CTA, por descarte.

Son recibidos sin especulaciones y a veinticuatro horas de conocernos, ya están en pleno desarrollo una serie de estrategias que no encontrarían interrupción hasta el momento mismo del reingreso al trabajo.

Una extenuante rutina diaria de trabajo que llevó a decir a más de un compañero, que ni en la empresa trabajaban tanto como en nuestra organización.

El trabajo diario se basó en la confianza mutua. Nosotros no los conocíamos y ellos no tenían experiencia gremial.

La compensación vino el 28 de julio, cuando la sorpresa y la alegría ganaban las caras de los compañeros a medida que se les notificaba que podían reingresar a trabajar.

El otro elemento es el de la esperanza.

La situación de los trabajadores tercerizados no es envidiable.

Viven una permanente situación de fraude laboral.

Ganan un quinto que los trabajadores de planta permanente, aunque realicen las mismas tareas, no tienen el Convenio Colectivo de la Actividad y son considerados trabajadores de una calidad inferior, hasta por los compañeros con los que comparten tareas diariamente; aunque la única diferencia sea el color de la ropa de trabajo.

Son miles, en distintas empresas; sostenidos por la política gubernamental, los sindicatos empresariales y las empresas multinacionales que contratan el trabajo tercerizado.

Todos, menos los trabajadores, ganan con este sistema.

El regreso de los compañeros de Leveltec a sus lugares de trabajo, abrió la esperanza del cambio, y los compañeros son concientes de ello.

Por eso se afiliaron a la FeTERA y a la CTA; y por eso tienen su espacio en CTA Capital; para trabajar en el crecimiento de una organización que convoque a los miles que hay que sumar, para terminar con la indignidad de las tercerizaciones; ganar definitivamente los derechos que se les niegan y aspirar a la estabilidad en el trabajo, una situación que los tercerizados no tienen.

José Rigane es Secretario de Organización de la CTA.

Fuente: lafogata.org