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Latinoamérica

Nos dirigimos a ustedes, ciudadanos ingleses honestos / We go to you, honest, english citizen
"¡Su Estado y sus empresarios fueron cómplices de la peor masacre de la historia chilena!"

Memoria rebelde

Nos dirigimos a ustedes, ingleses honestos, iguales a los que en 1.281 se sublevaron junto a la plebe y los labriegos, a ustedes cuyos abuelos de sus abuelos vibraron con el capitán Ludd en las rebeliones contra el poder, hijos de los hijos de Wywill, Cortwright y Cromwell, de creadores como Scott, Shakespeare y Hobbes. Nosotros, chilenos del país más austral del mundo, hijos de Lautaro que resistió la invasión y usurpación de los españoles, descendientes de Manuel Rodríguez que tomó las armas, en medio de la derrota y gritó "aún tenemos Patria Ciudadanos", herederos de Balmaceda, el Presidente que enfrentó a los arrogantes comerciantes ingleses del salitre y murió por ello, nietos de Recabarren que recorrió el desierto sembrando organización entre los obreros. Nosotros, orgullosos de contar con mártires que enseñaron al Pueblo las palabras dignidad, coraje y lucha como Allende, Miguel Enríquez y Gladys Marín. Hermanos de Juana Calfunao, Lonco de la Comunidad "Juan Paillalef" que nos muestra la resistencia de los mapuches de hoy, de los mineros, los estudiantes, los pobladores, los jóvenes y de todo el pueblo pobre y marginado. Les queremos contar una historia que es común a nuestras naciones:

En la pampa del norte de Chile, en 1907, había 50 Oficinas Salitreras cuyos propietarios eran británicos: Locket, John Thomas North, Robert Harvey, Williamson Balfour, George Hicks, George Smith, George Edgard Brown, entre otros. Los ingleses controlaban además el ferrocarril, el comercio, los bancos, el transporte naval, determinando que más del 80% de la producción fuera monopolizada por Inglaterra. ¿Cómo llegaron a dominar la industria del salitre?. Habría que remontarse al papel jugado por Inglaterra azuzando la "Guerra del Salitre" entre Perú, Bolivia y Chile, entregando las armas más modernas que determinaron el "triunfo" de Chile y el paso del salitre a manos inglesas. Habría que remontarse al papel jugado por su país en el derrocamiento y muerte del Presidente Balmaceda, quien intentó limitar el control británico, siendo derrocado por los poderosos que veían dañados sus intereses.

En las pampa salitrera, los obreros reclutados en distintas regiones de Chile, así como en Bolivia, Perú y Argentina, sufrían los rigores de una explotación feroz e inhumana. Frente a tanta injusticia, los obreros exigieron un salario justo y condiciones dignas de trabajo. Pedían pago en dinero y no en fichas, balanzas en las "pulperías" y escuelas para sus hijos. El movimiento se inicia a comienzos de diciembre de 1907 por los obreros del ferrocarril, luego fue asumido por los obreros de la oficina San Lorenzo, llegando a paralizar más de 30 oficinas. Los pampinos se trasladan junto a sus familias al puerto de Iquique, siendo apoyados por sindicatos y gremios de la ciudad. Luego de permanecer varios días buscando solución a sus problemas, se encuentran con la intransigencia patronal y la obsecuencia del poder político criollo. Cuando se decreta el estado de sitio, el Cónsul de Su Majestad Británica indica que esa medida se tomó porque el sofocamiento de los disturbios de aquí, impediría el desarrollo de huelgas en la provincia de Antofagasta. John Lockett cuenta que en reunión de empresarios salitreros, se estimó que hacer concesiones en aquellos momentos sería tomado por los huelguistas como signo de debilidad y sin duda conduciría a promover después más extravagantes demandas con desastrosos resultados. Está documentado el rol de los empresarios ingleses que presionaron directamente al gobierno chileno para que aplicaran mano dura y también intervinieron ante el Foreign Office y el Almirantazgo británico para que despacharan un barco de guerra a Iquique para aplastar lo que pintaban como una verdadera rebelión. El barco llegó pocos días después de la matanza. Todos los esfuerzos para lograr un entendimiento con los obreros fueron bloqueados por los empresarios ingleses. Finalmente las presiones británicas se impusieron.

Fueron acribillados 3.600 obreros en la Escuela Santa Maria de Iquique. El Intendente Eastman, máxima autoridad de la región de Tarapacá, resolvió reprimir la huelga con las armas, según las instrucciones del Presidente Pedro Montt., decretando el desalojo de los pampinos y su regreso forzado a las oficinas salitreras. El general Silva Renard cercó la Escuela, calculó que en su interior había 5.000 personas y afuera 2.000. Hizo instalar dos ametralladoras del crucero Esmeralda, dejándolas listas para disparar sobre la azotea donde se encontraban los dirigentes. La tragedia se desató. El cónsul de EE. UU informó a su gobierno que "... la escena después fue indescriptible. En la puerta de la Escuela los cadáveres estaban amontonados, y la plaza cubierta de cuerpos". Una carta del gerente en Iquique de la firma W. and J. Lockettes dirigida a la casa matriz en Londres el 26 de diciembre de 1907 y que se conserva en los archivos ingleses, dice: "Pensamos que la lección que les ha dado (a los obreros, H.S.) tendrá efectos por un lapso considerable y confiamos en que podremos informar muy pronto que la situación ha retornado a su estado normal". A la luz de estos antecedentes, les decimos: ¡Su nación tiene una deuda con nosotros! ¡Su Estado y sus empresarios fueron cómplices de la peor masacre de la historia chilena!

No hay en su país ningún texto que se les cuente esta historia, porque enterrar la memoria es parte del quehacer de los criminales que falsifican y encubren sus huellas instalando la amnesia. Ustedes, que se conmovieron por el 11 de Septiembre del 2001 con la muerte de 2.000 norteamericanos ¿Qué nos dicen al saber que en Chile fueron asesinados 3.600 obreros en la Escuela Santa María de Iquique? ¿Cómo reaccionan al saber que ellos simplemente pedían un pago justo y mejores condiciones laborales, y que los patrones, en su inmensa mayoría ingleses, se lo negaban?

Han pasado 100 años de ocurrido estos hechos, con toda seguridad desconocidos en vuestra patria. Parafrasendo a nuestro Pablo Neruda "pasan y pasan los años...la herida no se ha cerrado".

Diciembre de 2007.

memoriarebelde@gmail.com

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We go to you, honest, english men equal to those who in 1.281 were revolted together with the populace and the peasants; to you whose gransparents vibrated with Captain Ludd in the revolts against the power, sons of sons of Wywill, Cortwright and Cromwell, and of creators as Scott, Shakespeare and Hobbes. Us, chilean citizens of most austral country on the world, sons of Lautaro that resisted the invasion and ususrpation of the Spanish, descendants of Manuel Rodríguez who took the weapons, in the middle of the defeat and shouted "still(yet) we have Mother land Civil", inheritors of Balmaceda, the President who faced the arrogant English merchants of the saltpeter and died for it, grandsons of Recabarren that (he) crossed the desert sowing organization among the workers. We, proud to rely on martyrs that the words taught to the Peopledignity, courage and fight like Allende, Miguel Henríquez and Gladys Marín. Brothers of Juana Cafulnao, Lonco (Leader Chief) of "Juan Paillalef" Community that show us resistency of today mapuches, of the miners, the students, the settlers, the young men and of the whole poor and isolated people. We want to tell them a history that is common to our nations: In the pampas of the north of Chile, in 1907, there were 50 Offices Salitreras (of saltpeter) whose owners were British: Locket, John Thomas North, Robert Harvey, Williamson Balfour, George Hicks, George Smith, George Edgard Brown, among others. The english men were controlling in addition the railroad, the trade, the banks, the naval transport, determining that more than 80% of the production was monopolized by England. How did they manage to dominate the industry of the saltpeter?. It would be necessary to mend to the role played by England inciting the "War of the Saltpeter" between Peru, Bolivia and Chile, delivering the most modern weapon that determined the "victory" of Chile and the step of the saltpeter to English hands. It would be necessary to mend to the role played by this country in the overthrow and death of the


President Balmaceda, who tried to limit the British control, being demolished by the powerful ones that saw their interests damaged. In the saltpeters pampa, the workers recruited in different regions of Chile, as well as in Bolivia, Peru and Argentina, were suffering the rigors of a fierce and inhuman exploitation. Opposite to so much injustice, the workers demanded a just salary and worthy conditions of work. They were asking for payment in money and not in cards, scales in the "groceries" and schools for their children. The movement begins at the beginning of December, 1907 for the workers of the railroad, then The St Lawrence was assumed by the workers of the office, managing to paralyze more than 30 offices. The inhabitants of the Chilean pampas move with their families to the port of Iquique, being supported by unions and unions of the city. After remaining several days looking for solution to their problems, they meet the employer(management) intransigence and the obsecuencia of the political Creole power. When the state of siege is decreed, the Consul of Her British Majesty indicates that this measure was taken because the suffocation of the disturbances of here, would prevent the development of strikes in the province of Antofagasta. John Lockett tells that in saltpeter businessmen's meeting it thought that to do grants in those moments would be taken by the strikers as sign of weakness and undoubtedly to drive to promote later more extravagant demands with disastrous results. It is documented the role of the English businessmen who pressed directly the Chilean government in order that they were applying firm hand and also they intervened before the Foreign Office and the British Admiralty in order that they were completing a warship to Iquique to squash what they were painting as a real revolt.


The ship came a few days after the slaughter. All the efforts to achieve an understanding with the workers were blocked by the English businessmen. Finally the British pressures were imposed. 3.600 workers were riddled in the Holy School Maria of Iquique. The Intendant Eastman, maximum authority of Tarapacá's region, resolved to suppress the strike with the weapon, according to the instructions of the President Pedro Montt., decreeing the eviction of the inhabitants of the Chilean pampas and their return forced to the saltpeter offices. The general Silva Renard surrounded the School, calculated that in it interior there were 5.000 persons and out 2.000. Hemade install two machine guns of the cruise Emerald, making them ready to shoot on the roof where the leaders were. The tragedy came untied. The consul of EE. UU informed to his government that " ... the scene later was indescribable. In the door of the School the corpses were accumulated, and the square covered of bodies ". A letter of the manager in Iquique with the signature W. and J. Lockettes directed to the headquarters of the company in London on December 26th preserved in file, says: "We think that the lesson that they has given (to the workers, H.S.) will take effects as a considerable space and we trust that we will be able to inform very soon that the situation has come back to it normal state". In the light of these precedents, we say to them: Your nation has a debt with us! Your State and his businessmen were accomplices of the worst massacre of the Chilean history! There is in your country no text that tells you this history, because to bury the memory is a part of the occupation of the criminals who forge and conceal theirfingerprints installing the amnesia. You, who shook per September 11th, 2001 with the death of 2.000 North Americans what do you say to us on having known that in Chile 3.600 workers were murdered in the School Santa Maria of Iquique? How you react on having known that they simply were asking for a just payment and better working conditions, and that the bosses, in their immense majority english men, were denying it to them? 100 years have passed since these facts happened, with complete certainty unknown in your mother land. In the words of our poet Pablo Neruda: "The years pass and pass along ... the wound has not been healed".

December 2007

memoriarebelde@gmail.com

Fuente: lafogata.org