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Argentina: La lucha continúa

Argentina: La lucha del Movimiento Campesino de Formosa
'Para el poder político hasta una cooperadora escolar es vista como una amenaza'

Marcelo Maggio
Biodiversidadla

Entrevista a Benigno López, referente del Movimiento Campesino de Formosa (Mocafor). Esta charla tiene lugar en la semana en que los campesinos y campesinas del mundo reafirman su compromiso en la lucha por la tierra. Según lo resuelto por las propias organizaciones desde 1996, el 17 de abril es considerado como el "Día Internacional de la Lucha Campesina", en homenaje a 19 campesinos del Movimiento Sin Tierra de Brasil asesinados por la policía

Sobre los orígenes del Mocafor

"Nuestro movimiento empieza a tomar forma en la década del 90. Los primeros intentos de organización comienzan en julio del 95. Y el Mocafor se constituye ya plenamente el 28 de febrero de 1999. Claro que sus raíces son sumamente profundas. Tenemos a las Ligas Agrarias, muy fuertes en el nordeste argentino, duramente reprimida por la dictadura militar. Quienes fueron de ese movimiento son parte del inicio del Mocafor y actualmente los sobrevivientes siguen estando. Tenemos una importante presencia de gente de origen guaraní y de descendientes de paraguayos. Podemos decir que el Mocafor está integrado por pequeños productores agropecuarios, con escasas hectáreas de tierra, por obreros rurales que son campesinos sin tierra, y por algunas comunidades de pueblos originarios".

- En el plano de lo práctico, ¿cómo es el trabajo que realizan ustedes?

- Nosotros no observamos ninguna receta preexistente, sino que siguiendo las formas democráticas fuimos eligiendo el camino y las metodologías de decisión e intervención.

En la práctica, una de las reivindicaciones es el acceso a la tierra y la garantía de la tenencia, ya que hoy la tenencia es precaria. Nuestras reivindicaciones más importantes son el acceso a la tierra y el cuidado de los recursos naturales.

Después tenemos la cuestión productiva. El sistema económico fue exterminando el modelo productivo tradicional del campesino. Respecto de esto salimos a reivindicar la necesidad de contar con bancos de semillas, de combatir lo transgénico (que lo vemos como el invasor que nos desplaza, nos quita la tierra, envenena el medio ambiente, y que es producido por la concentración de la riqueza en muy pocas manos, en detrimento de lo que proponemos nosotros que es distribución de la tierra, de la producción, una producción sana y un consumo sano).

También están las cuestiones sociales. El sector campesino-indígena en todo el país, y en Formosa en particular, es víctima del actual sistema de salud, educación, vivienda. El mayor abandono en cuestiones de salud se da en el campo. La vivienda: un noventa porciento de los campesinos viven en ranchos precarios, hacinados, con enfermedades que provienen de esa situación. En energía, además de la evidente exclusión, queda poca leña, que es el combustible del campesino. Los caminos pésimos.

- ¿Y el agua?

- ¿Agua en Formosa? Una catástrofe. El agua es el insumo más importante para la vida y para el campesinado. En una época del año hay abundante agua y después tenemos de siete a nueve meses de sequía constante. En una parte de la provincia, una de las fuentes más importantes es el río Paraguay y sus afluentes. Después el Pilcomayo al norte y el Bermejo al sur, además del sistema de bañados, esteros y lagunas que hay en todo el territorio. La zona más árida es el oeste de Formosa. La provincia se divide en tres zonas climáticas. La zona húmeda al este, la zona de transición en el centro de la provincia, y la zona casi árida en el oeste. Problemas de agua tenemos en todas las regiones, y por supuesto que en el oeste es peor, donde llueve mucho menos. La mayor parte del consumo humano se hace a través de reservorios, represas o aljibes. Los pozos son muy escasos, para la población campesina se da todo por acumulación de lluvias. Cuesta conseguir agua apta para beber. Tal vez a mayor profundidad se encuentre. Entendemos que parte del Acuífero Guaraní lo tenemos cerca, que alguna parte nos tocaría.

- Entonces tampoco podemos hablar de un riego por parte del campesino.

- El campesinado no utiliza riego porque no tenemos cómo hacerlo. No tenemos reservorios de agua ni el equipo básico para regar. Si llueve bien, y de lo contrario no hay producción. La sequía no sólo afecta lo sembrado, también produce mortandad de animales, porque no tenemos un sistema para reservar agua para la producción y paliar la sequía. El problema del agua en Formosa es más que grave.

- ¿Qué nos podés contar sobre los desmontes?

- Se han iniciado grandes desmontes en todos los puntos de la provincia. Eso es terrorismo contra la naturaleza. Topadoras, pisamontes y fuego. La eliminación de árboles y animales silvestres de todo tipo, no queda nada. Algunos siembran soja, otros hacen pastizales. Entendemos que hay mucha especulación con esto, algún lavado. Es una opinión. No tenemos mucha información al respecto, es difícil de conseguir.

- ¿Cuándo empiezan los desmontes?

- Esto empieza en la década del noventa, la parte más fuerte. Podemos nombrar a Liag S.A., una empresa australo-canadiense que se instala en el centro-oeste de la provincia, cerca de Las Lomitas, que utiliza el agua de los canales que supuestamente eran para las comunidades, pero se la quedan toda ellos. Se adueñaron de 50 mil hectáreas según sabemos, y lo pudieron comprar a 1 dólar la hectárea, para eso desplazaron a familias de criollos y campesinos. Después la empresa Caminos Ganadera en la zona norte de la provincia, al margen del Pilcomayo, que está desmontando mucho también. Hay otras, pero nosotros en principio entendemos que hay sectores o empresas que no están apostando a la producción. Que si siembran soja es para justificar, porque hay sembradíos de soja o algodón que no se han cosechado. ¿Eso es extraño no? Es probable que en algunos de estos campos existan pistas clandestinas de aterrizaje, por ejemplo. La concentración excesiva de la tierra está muy ligada a la actividad mafiosa regional.

- Frente a una realidad tan difícil, desde lo político, desde lo social, ¿ustedes logran agrupar mucha gente con el Mocafor?

- Hay unas 5 mil familias que podemos considerar parte del movimiento, teniendo en cuenta los distintos grados de participación posibles. Hay un grupo importante muy comprometido, otros que participan a medias, otros que dicen ser parte, y otros que activan sólo en los momentos difíciles.

En principio los objetivos de mínima son resistir en las tierras que ya se ocupan. Porque existen dos opciones: irse desalojado por las autoridades, o resistir los desalojos sistemáticos, incluso buscando la tenencia definitiva de esas tierras. El gobierno ha entregado títulos gracias a la presión del Mocafor. Muchos pudieron efectivizar la tenencia y mejorar la producción, diversificarla, dar valor agregado a algunos productos.

- ¿Los títulos son para las familias? Una familia, en promedio, ¿cuántas hectáreas trabaja o tiene?

- Eso es muy complejo. Hay que tener en cuenta las tres regiones de la provincia. Existen campesinos que tienen una hectárea de tierra y existen campesinos, también pobres, con 200 hectáreas. En una etapa de transición e inicio en que estamos nosotros las cosas se complementan. Entre el que tiene 30 hectáreas, el que tiene una hectárea y el que no tiene. Si hay voluntad de resistencia, de seguir en el campo y cambiar la situación, hay solidaridad. Se trabaja en conjunto.

Pero nosotros queremos avanzar hacia cosas mucho más profundas: propiedad colectiva, planificación de la producción, auto abastecimiento, venta de excedentes, valor agregado, en la línea de lo que nosotros soñamos que es la soberanía alimentaria. Pero hoy estamos en una etapa de inicio, de transición de un sistema. Reconocemos que tenemos muchas deficiencias y que nos falta mucho para llegar al objetivo.

- ¿Cómo imaginás la implementación de la propiedad colectiva?

- Los campesinos de origen paraguayo tenían experiencias como los piquetes comunales, las aguadas comunales, que eran parcelas importantes de tierra donde todos los vecinos pastoreaban a sus animales y les daban de beber el agua. Eso fue liquidado en el último proceso militar. También está la minga, el sistema de ayudarse entre todos. Hoy hasta donde podemos avanzar nosotros es hasta la forma cooperativa, la propiedad de tierras a través de una herramienta legal que es la cooperativa. Hemos construído y legalizado siete cooperativas y queremos profundizar eso, la propiedad colectiva de los implementos agrícolas y de las parcelas de tierra. También tenemos mucha experiencia en la compra en forma conjunta de insumos, en la venta en forma colectiva de los productos.

- Un tema ineludible, que sufren todos movimientos campesinos, es la criminalización y judicialización de sus miembros. ¿Cómo está la situación en Formosa?

- Este país está en una etapa de transición jodida: autoritarismo, represión, persecución política, esto existe en todos los puntos de Argentina. Creemos que tenemos para rato. Pero en Formosa es un poco peor por su historia. Tenemos que recordar que pertenecemos a esa historia de despojo y genocidio que sucedió con la guerra de la Triple Alianza. Pero la cosa no terminó ahí. En el año 1947 también hubo una masacre. Sabemos que más de 800 indígenas de la etnia pilagá fueron masacrados por la Gendarmería Nacional en la zona cercana a Las Lomitas. La justicia ha ido más que lenta con esto. Cuando los cadáveres fueron desenterrados quedaron a la intemperie, no hay colaboración del Estado en cuidar lo que constituye una prueba.

Las autoridades de Formosa están ligadas a ideologías fascistas, están consolidados en el poder, es una cosa como feudo-capitalista-neoliberal, y desde una cooperadora escolar hasta una comisión de una capilla que se elige democráticamente son vistos como amenaza política. Cualquier intento de organización o solidaridad no lo toleran, lo persiguen y destruyen si pueden, con todos los elementos a disposición: la policía provincial, la Gendarmería, los medios de comunicación. Una parte de la Iglesia Católica colabora también con el autoritarismo. Las iglesias evangélicas que son apéndices del poder político, que también hacen como trabajos de inteligencia y fragmentación en las comunidades aborígenes particularmente.

Cómo se expresa ésto. Espionaje ilegal y marcación en rojo de todas las personas que ellos creen que somos peligrosos. La protesta social se enfrenta al apriete de la policía, de los punteros y de la justicia adicta al poder político. Es así que estamos cerca de los 150 compañeros con causas judiciales.

Lo que sucede con el local central del Mocafor es una muestra más de ello. Es un galpón que está en un predio de la localidad de General M. Belgrano. Ese galpón fue construído por los productores con una cooperativa hace como veinte años. Desde diciembre el gobernador Gildo Insfrán está buscando la forma de desalojarnos de allí. Nosotros decidimos quedarnos y no entregarles lo que no les pertenece. Nosotros vamos a resistir allí. Ya intentaron sacarnos a través de civiles armados pero no pudieron. Principalmente allí funciona la parte administrativa y social, de reuniones y encuentros. Creemos que con la unidad de los productores le vamos a dar una lección al gobierno. Esto es algo urgente que está sucediendo ahora.

Este gobierno de Formosa, según sabemos nosotros, viene de Guardia de Hierro, con eso se puede explicar mucho. El ministro de Gobierno, Trabajo y Justicia de la provincia es un comisario general retirado involucrado en la represión de la pasada dictadura militar en Formosa. Gildo Insfrán, el actual gobernador, fue siempre ultramenemista, hoy se declara ultrakirchnerista y viene con esa historia.

- Hay muchísimas denuncias que sostienen que en Formosa hay fraude electoral.

- Nosotros intervenimos en algunas cuestiones electorales y pudimos probar que en Formosa no hay elecciones democráticas. Rige la ley de lemas, con lo cual se legaliza el fraude, y si eso no alcanza se queman las computadoras con las que se hacen los conteos del comicio. Pero en las comunidades aborígenes usan el sistema de encerrar la gente durante varios días, quitarles los documentos por meses alquilando el DNI a dos pesos por semana, y llevando a las personas hasta la urna con la boleta en la mano. Esa metodología la utiliza el gobierno con todos los pobres. Tratan de comprar los votos también con chapas, con mercadería, con colchones. Y eso lo avalan las autoridades que tienen que custodiar las elecciones, los gendarmes, que tienen la orden de no hacer nada.

- Una manipulación de los pobres en una provincia con los índices de pobreza muy altos.

- Estamos en lo más alto. Con Chaco y Jujuy ahí cerca. En mortalidad materno infantil, en analfabetismo. A pesar de los dibujos que se hacen, con dibujo incluído y todo. Necesidades básicas insatisfechas, falta de vivienda adecuada, falta de agua potable.

- ¿Ustedes tienen perspectiva de intervención provincial a nivel más político?

- Sí, nosotros en un encuentro del año pasado, con gente de todo el país y del exterior también, nos propusimos la construcción de un frente social amplio. Buscamos un denominador común y lo llamamos Frente Sanmartiniano. Es una construcción a mediano plazo. Sabemos que los campesinos en Argentina somos minoría, que solos no podemos cambiar la historia, pero sí podemos aportar. La situación de Formosa y de todo el país sólo la podemos cambiar desde abajo, con unidad, organización, solidaridad, ayuda mutua entre los movimientos sociales. Estamos hablando del estudiantado, de obreros organizados y no organizados, de la gran masa de trabajadores desocupados. Existen ya muchos movimientos, pero ninguno por su lado va a cambiar la situación de este país, por eso se da esta coyuntura electoral en Argentina donde no hay opción y hay que ver cuál es el mal menor. Tenemos que construir opciones apuntando al largo plazo. Con el Frente Sanmartiniano queremos apuntar a construir una herramienta que permita en Formosa la unidad de todos los sectores sociales, de los movimientos ya existentes. Por supuesto que algunos no van a estar porque nosotros no compartimos que los movimientos se construyan en base al clientelismo, seguramente con esos sectores nunca podremos lograr la unidad.

En lo político también nosotros acompañamos humildemente el proceso que se da en Bolivia, que lleva adelante el pueblo boliviano. También está Paraguay, donde tenemos una relación de unidad muy fuerte. Allí hay un proceso muy interesante del pueblo y de los movimientos campesinos, barriales, indígenas, que están avanzando y se están planteando la cuestión del poder. Hoy existe una figura que es el ex obispo Fernando Lugo, que de alguna manera es el fruto de ese proceso del pueblo paraguayo que está avanzando. Esto es una cuestión clave para América Latina. A Paraguay la recuperamos para los latinoamericanos o será el enclave de los Estados Unidos.  

Fuente: lafogata.org