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Nuestro Planeta

Transgénicos "ahora se está viendo lo que nosotros hemos dicho desde el principio"

Amigos de la Tierra

Recientemente la organización ecologista Amigos de la Tierra Internacional lanzó el informe de 100 páginas «¿Quién se beneficia con los cultivos transgénicos? Monsanto y la revolución agroempresarial de los cultivos transgénicos», la que concluye que el  crecimiento de los cultivos transgénicos en un número limitado de países, ha sido en gran medida resultado de las agresivas estrategias de las empresas biotecnológicas. (1) . Diálogo con Roque Pedace, de Amigos de la Tierra Buenos Aires.

MONSANTO, NONSANTO Ahora se está viendo lo que nosotros hemos dicho desde el principio, la introducción de la soja transgénica Round Up Ready por Monsanto, resistente al Glifosato, tenía por objetivo concentrar en manos de esta empresa la capacidad de cambiar la agricultura argentina en función de sus intereses. Ahora lo que está pidiendo la empresa es que todos los años se le transfiera una parte muy considerable de la renta agraria producida.
Tengamos en cuenta que para obtener los transgénicos Round Up Ready la empresa gastó no más de 100 millones de dólares. Y eso sería bastante menos que lo que está pidiendo que cada año la Argentina le transfiera.
Eso ha producido una resistencia muy grande inclusive en aquellos que están favor de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en la agricultura,una reacción por parte de todos los productores casi sin excepción. Solo hay alguna complicidad por parte de los semilleros locales, que sí tendrían interés en que Monsanto se lleve un poco más de la renta porque eso les garantizaría la introducción de nuevas variedades transgénicas de la empresa.
CON ESTOS AMIGOS...
Así que lo que tenemos es una situación en la que el Gobierno Argentino se ha puesto la «pistola en la cabeza» porque optó en su momento por aliarse con EEUU y con Canadá para hacer una acción internacional en la Organización Mundial de Comercio (OMC) contra Europa y ahora el argumento se le vuelve en contra, porque de la misma manera que pretende que Europa permita la entrada de estos organismos ahora tiene que vérselas con que en Europa la Monsanto le está haciendo juicio, pidiendo que le sean reconocidas estas regalías, que en realidad no tienen ningún sustento legal.
En la década menemista Argentina dio bastante apertura al sistema de Propiedad Intelectual. Monsanto pudo llegar a acuerdos con las semilleras que de hecho están válidos. Monsanto le está cobrando a las semilleras y además por supuesto obtuvo cuantiosos beneficios con la venta de glifosato, cuya patente retenía hasta el año 2000.
En este momento tenemos que aprovechar la oportunidad para que la gente vea en qué la famosa «revolución biotecnológica»  por vía de la Propiedad Intelectual le da la capacidad a estas empresas de concentrar la renta en el agro, una herramienta por la cual nos pueden tener de rehén por largo tiempo. La respuesta correcta sería revisar lo que ha hecho Argentina en la materia y buscar nuevos aliados. Está claro que con el gobierno de EEUU y con otros que están en contra del Protocolo de Cartagena, porque Argentina no lo firmó, nos estamos poniendo la soga al cuello.
DONDE NO HABÍA SOJA Argentina tiene la mayor tasa de deforestación de América del Sur y eso es fundamentalmente debido al avance de la frontera agropecuaria, el cual se debió en gran medida también, por lo menos en la zona deYungas y Chaco, a la sustitución de otros cultivos por la soja. Esto no tiene un impacto directo en la soberanía alimentaria del conjunto de la población pero sí afecta a la gente de la zona, que deja de producir lo que estaba haciendo y es expulsada.
Habría que ver si todo el dinero que se invirtió en transgénicos se hubiese invertido en alternativas no transgénicas, cuál habría sido el resultado. Sí sabemos que los incrementos de productividad no son cuantitativamente muy considerables, lo que sí hay en muchos casos es un aumento de la renta, porque ganan lo que antes no ganaban.
Los daños indirectos ya los estamos viendo. El hecho de que vos hayas introducido una variedad que permite extender la región apta para agrícultura el caso de América del Sur en millones de kilómetros cuadrados tiene un impacto terrible. En Argentina lo estamos viendo en Chaco y Yungas, también en las zonas pedemontanas de Córdoba, una zona donde nunca se había hecho agricultura. Aumenta la tasa de desmonte mas que en ninguna parte de América del Sur.
En Entre Ríos fue tanto que hasta el INTA tuvo que salir a parar la mano y en el caso del Paraguay, lo que quedaba de lo que se llama Mata Atlántica o Selva Paranaense se lo esta llevando la soja. Inclusive en el borde de la zona amazónica va penetrando la soja apoyada por esta arma muy poderosa de la resistencia al glifosato, que permite un control muy estricto de las malezas.
Cuando vos aplicás estos herbicidas matas todo. No hay duda de que sobre el suelo tiene un impacto terrible como cualquier otra agricultura, no es el hecho de que sea transgénica sino que estás metiendo agricultura donde antes no se hacía, o se hacía una agricultura que era mucho menos agresiva con el suelo.
Más información: Roque Pedace: energia@amigos.org.ar (1) El resumen del informe está disponible en: http://www.foei.org/esp/publications/pdfs/gmcrops2006execsummary-esp.pdf Podés encontrar esta y otras notas en: http://www.amigos.org.ar

Fuente: lafogata.org