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Latinoamérica

El sindicalismo Colombiano en las elecciones a congreso

Norberto Ríos Navarro
Director Escuela Nacional Sindical.

En la época en la cual las centrales sindicales CTC Y UTC eran dominantes en el sindicalismo, en especial en las relaciones con la institucionalidad Estatal y empresarial, su presencia en el congreso dependía de los partidos políticos liberal y conservador, estos los incluían en sus listas como una forma de darle representacion a este sector social o también como forma de expresar su pluriclasismo. En todo caso, esa presencia no dependía de la fuerza electoral del sindicalismo. De otro lado, el sindicalismo influenciado por la izquierda más fundamentalista no incluía entre sus metas políticas la participación electoral, tal fundamentalismo no le permitía visualizar la importancia de jugarse un papel en la política participando de la integración del parlamento.

Esta situación cambiò a partir de 1986 con las transformaciones que se dieron con la creación de la CUT. A la tradición de participación electoral desde el sindicalismo del Partido Comunista se unieron fuerzas políticas como el MOIR y las expresiones políticas del socialismo democrático o de la socialdemocracia. Las participaciones en el congreso de Jorge Santos , dirigente sindical y político de la USO y el MOIR y de Jaime Dussan, dirigente sindical de FECODE y creador de una expresión política denominada Partido Socialdemócrata Colombiano, inauguraron una nueva época de participación política del sindicalismo colombiano.

Las elecciones al congreso del 2002 confirmaron una nueva tendencia en el sindicalismo colombiano: su decidida política de participación en el escenario electoral. En aquella ocasión, además de elegir una vez más a Jaime Dussan (101.660 votos) al senado, resultó electo Jesús Bernal (46.268 votos) a partir de la estructura sindical de los trabajadores de la Caja Agraria. Pero la participación electoral del sindicalismo no se redujo, en aquella ocasión, a la elección de los dos senadores de origen directo en el sindicalismo, también contribuyó a la elección de la importante bancada de la izquierda (10), la segunda en magnitud de esta tendencia ideológica después de la alcanzada por el M19 en 1992.

El sindicalismo en distinta proporción aportó a elección de los siguientes senadores: Luis Carlos Avellaneda, con base sindcial en el magisterio (48.939), Jorge Enrique Robledo, con base sindcial en el magisterio y en otros sectores obreros (45.703 votos), Carlos Gaviria, lo apoyaron los sectores sindicales agrupados en el frente Social y Político (116.067 votos ). Además de quienes resultaron electos participaron otros dos con referente sindical: Javier Marrugo, Ex portuario y Pedro Contreras dirigente sindical del gremio de los médicos. A la cámara también eligieron representantes, en esa ocasión a Wilson Borja dirigente sindical de los trabajadores estatales y Alexander López ( Sintraemcali) por una coalición de sindicatos y sectores barriales del Valle del Cauca.

Este cambio de postura política en el sindicalismo podríamos decir que se generalizó con ocasión de las elecciones al congreso en marzo del 2006. La tendencia en el sindicalismo al abstencionismo activo prácticamente desapareció, en esta oportunidad encontramos invitando a votar tendencias político - sindicales de larga tradición abstencionista como dignidad obrera o el colectivo Guillermo Marín. Podríamos decir que todas las corrientes políticas en el sindicalismo le jugaron a elegir representantes al congreso.

Los datos demuestran no solo su amplia participación, también los buenos resultados que obtuvieron. Jaime Dussan y Jesús Bernal conservaron sus curules y se sumaron dos nuevos dirigentes laborales a la bancada sindical y de la izquierda en el senado: Gloria Ramírez, ex presidenta de FECODE e integrante del Comité ejecutivo de la CUT y Jorge Guevara ex presidente de FECODE y miembro de su comité ejecutivo. De nuevo el sindicalismo hizo posible la elección de senadores como: Luis Carlos Avellaneda, Jorge Enrique Robledo y Alexander López. De los 11 senadores del PDA, 7 tienen fuerte base social en el sindicalismo. A esta importante participación sindical hay que agregar la elección de dos nuevos representantes a la cámara de origen sindical: Franklin Legro, ex dirigente sindical de Sintraelecol y Germán Reyes, dirigente sindical de los médicos en Antioquia, quien contó con un fuerte respaldo de los sindicatos de trabajadores de la salud y de CUT en ese departamento

En estas elecciones las postulaciones de origen sindical fueron mayores: Hernando Hernández de la USO, Yesid Camacho de Anthoc, Jairo Carbonel de Sintraelecol, Saúl Peña de Sintraiss, todos estos dirigentes activos de sindicatos filiales de la CUT. La CGT también se animó a participar con el primer presidente de esa central, Víctor Baena, sin el éxito de los sindicalistas de la CUT, este dirigente solo alcanzó 6000 votos. Pedro Contreras a partir del aparato sindical nacional de ASMEDAS repitió sin éxito su intento de ser electo al congreso, esta oportunidad por el Partido Liberal.

El éxito sindical en estas elecciones contrasta con los pobres resultados de los empresarios que presentaron sus nombres a consideración de sus representados y de los ciudadanos colombianos. No fueron electos: Jorge Visbal, Fedegan; Jaime Alberto Cabal, Cotelco; José Gonzalo Gutiérrez, transportador y Humberto Builes, ganadero.

Este fenómeno no indica para nada que los empresarios no estén representados en el gobierno de Uribe, ni en las mayorías uribistas del parlamento. En muchos años no tenían los empresarios, todos, pero muy en especial los que hegemonizan en este gobierno: grandes empresarios de la industria y de la banca, un gobierno que expresa de manera cabal sus intereses, tanto que su agenda económica, tributaria,, laboral y de seguridad es la que aplica como guía.

El anterior panorama dice mucho de las transformaciones políticas en el sindicalismo colombiano. Hoy es un actor que se la juega de manera dominante dentro de las reglas de la civilidad y la democracia. Esta actitud parece no ser valorada por empresarios y agentes armados ilegales que lo persiguen de manera implacable y sin tregua, la pérdida de sindicatos y sindicalizados (hoy solo afilian 4.6 de cada 100 ocupados) y el asesinato de sindicalistas, 70 en el 2005 y 17 en lo que va corrido del 2006, así lo demuestran.

El sindicalismo colombiano tiene que convertir su capacidad de convocatoria y su presencia en el congreso para revertir la politica empresarial y gubernamental de relaciones laborales sin sindicatos y sin negociación colectiva y para contribuir a la transformación de la estructura sindical, de tal forma que hagamos realidad la consigna de menos sindicatos y mas afiliados, para poder ser mas incidentes en la politica laboral y en el país.

Fuente: lafogata.org