VOLVER A LA PAGINA  PRINCIPAL
Latinoamérica

Uruguay: otro escenario, el mismo papel

Fabricas de celulosa
Ciudadano finlandés desmitifica la industria de su país

En el siguiente artículo, escrito por el ambientalista finlandés Mikael Sjövall, integrante de la organización Greenpeace, se desmitifican muchas de las aseveraciones que se hacen en nuestro país acerca de las supuestas bondades de la industria finlandesa. Esperamos que la perspectiva histórica de este ciudadano finlandés sirva como aporte al debate instalado en Uruguay acerca de las fábricas de celulosa que se planean instalar en Uruguay.

Mikael Sjövall
Greenpeace Finlandia

La disputa por la construcción de la fábrica celulosa en Fray Bentos ha recibido atención más allá de América del Sur, a través de las protestas y la politización del conflicto organizado por los movimientos sociales. De parte de Botnia y el gobierno de Finlandia, el proyecto se ha hecho público de manera bastante desconcertante.
En las negociaciones de venta del proyecto, se ha enfatizado que el mismo puede brindar empleo, la tecnología superior utilizada por Botnia, la fiabilidad de los finlandeses y la "buena" reputación que tiene Finlandia como país de industria forestal. Además, se ha afirmado que la fábrica va a operar como promotor del bienestar y como empuje de la economía nacional en todo el Uruguay. En contraste, han hablado relativamente poco de los impactos ambientales causados por la planta.
Desde el punto de vista de Greenpeace, es desconcertante enterarse que en Uruguay se utiliza la nacionalidad y la industria forestal finlandesa como garantía de calidad, fiabilidad y pureza. La industria forestal finlandesa no tiene necesariamente una reputación tan buena entre los compradores y consumidores de papel en Europa.
Entre 1980 y 1990, Greenpeace realizó una activa campaña contra del uso de gas de cloro en la producción de papel. El blanco de la campaña en Europa era ante todo la industria forestal finlandesa y sueca. Greenpeace se concentró en que el blanqueo con cloro y sus emisiones de dioxinas tienen impactos muy dañinos para la diversidad biológica y para la salud de la gente. La industria forestal finlandesa reaccionó de manera desdeñosa a la crítica del movimiento ambiental.
Greenpeace fue acusado de exagerar a pesar de que los informes de la comunidad científica apoyaban nuestros puntos de vista. Finalmente, los consumidores de Europa central forzaron a la industria finlandesa a introducir nuevos métodos de blanqueo.
En Finlandia, el gas de cloro se terminó de usar en forma definitiva en 1993. Sin embargo, hoy en día se utilizan aún químicos de cloro en fábricas de papel finlandesas y solo una pequeña porción de las fábricas de papel finlandesas han cambiado y utilizan técnicas de blanqueo TCF (Totally Chlorine Free - Totalmente Libre de Cloro) en su producción.
De igual manera, es difícil considerar a Finlandia como líder en la conservación de bosques y en la obtención de madera. La industria de papel finlandesa obtiene madera virgen de modos ilegales en Rusia, de bosques con habitantes indígenas en el norte de Finlandia contra las recomendaciones del comité de derechos humanos de las Naciones Unidas y también de lugares donde se encuentran especies amenazadas mencionadas por la ley de la protección de la naturaleza.
Finlandia tiene más de 500 mil hectáreas de bosques antiguos que no están protegidos. Más de mil especies dependientes de bosques antiguos se encuentran amenazadas de extinción por causa de la economía forestal intensiva en Finlandia.
La fábrica en Fray Bentos construida por Botnia va ser una de las más grandes en el mundo. En la evaluación de impacto ambiental no se han investigado los impactos sobre el entorno que provocarán las emisiones de Botnia y la fábrica española ENCE. Tampoco se ha explicado suficientemente por qué Botnia decidió escoger la técnica de blanqueo ECF (Elemental Chlorine Free) en vez de la técnica TCF.
Las descargas anuales de nitrógeno de la fábrica de celulosa Botnia al Río Uruguay serán unas 200 toneladas y de fósforo unas 20 toneladas, respectivamente. Esto equivale a las aguas residuales descargadas al río sin tratamiento de una ciudad con una población de unos 65 mil habitantes. Esto afectará severamente al río.
Las aguas residuales contendrán compuestos AOX (compuestos órganoclorados), peligrosos para el medio ambiente. Botnia tampoco ha resuelto suficientemente cómo se puede prevenir, en las aguas residuales, la presencia de emisiones de dioxinas que causan cáncer.
Por otra parte, Botnia cubrirá la mayor parte de su requisito de madera con plantaciones de eucalipto. Estas plantaciones son problemáticas, entre otras razones, por causa de su gran consumo de agua. Los árboles de eucalipto empobrecen también la población de plantas nativas y la diversidad biológica. Además, cuando entra en cuestión una fábrica de celulosa de este tamaño, la demanda de madera será tan enorme que no se puede garantizar que sus plantaciones de eucalipto satisfagan el requerimiento. Esto significa que la falta va a tener que ser compensada por plantaciones de otros sitios.
En programas de televisión finlandeses se ha tachado a los ambientalistas locales de "cabezas huecas contra el desarrollo". Los propios informes del Ministerio de Relaciones Exteriores en Finlandia dan la imagen que la tecnología utilizada por Botnia es tan nueva y moderna que no hace ningún daño al medio ambiente. Este discurso hace recordar de manera espantosa la discusión de los años 1990 sobre el uso de gas de cloro en Finlandia. Se ha vuelto al punto de partida.

Nota para la prensa. El autor de este artículo (Mikael Sjövall) habla castellano y puede ser contactado telefónicamente en Finlandia (celular: +358 50 3696 202, oficina: +358 9 622 922 10) o por correo electrónico: mikael.sjovall@nordic.greenpeace.org Grupo Guayubira (Uruguay) RECOSUR              

Fuente: lafogata.org