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Argentina: La lucha continúa

El oeste olvidado

Tercer Mundo Online

TMO entrevistó a Rubén Sala, dirigente social del barrio Santa Rosa de Lima de la ciudad de Santa Fe. Sala, viejo referente y vecino de una de las barriadas más humildes del oeste santafesino, se refiere a la actual situación de sus pobladores, históricamente marginados. El clientelismo, la droga, las secuelas de la inundación, la falta de trabajo y políticas de inclusión, son algunos de los temas desarrollados en esta nota. "La droga es una gran herramienta de control social. Toda esa bronca que antes se canalizaba por otro lado, hoy hace que principalmente la juventud sea la más perjudicada y la más controlada", afirma el dirigente.

TMO- ¿Cómo viven, actualmente, los pobladores de la franja oeste de la ciudad de Santa Fe?

Rubén Sala- La situación social es tremenda, sumado a todo lo que históricamente ha sido: la falta de trabajo, la marginación social, que no hay obras en los barrios, que cada vez hay menos colectivos. Ahora, hasta los cirujas no pueden salir a cirujear de noche porque las autoridades les quitan los caballos. Hay gente que sale a cirujear y le quitan el caballo porque no puede entrar al centro. Con el agravante de que se lo llevan al regimiento que está en Santo Tomé y ahí se les pierde.

 TMO- Es muy duro…

 RS- Es así. A toda esta situación que se da en la franja oeste de la ciudad, se le suma una cosa nueva, de los últimos 10, 15 años, que es la cuestión de la droga. En los barrios la cuestión de la droga ha entrado a fondo. Esto hace que la situación de la violencia sea mucho más grave. Porque los pibes no son violentos porque quieren, sino que son violentos muchas veces porque están desesperados por conseguir un peso para comprar un porro. Esta situación ha sido un poco erradicada del centro de la ciudad mediante los operativos que hacen en cada barrio, donde  a los pibes que tienen cara de sospechosos, los paran, los ponen contra el patrullero 10 o 15 minutos y después los largan. Pero durante esos 10 o 15 minutos en que los pibes estuvieron con las manos arriba del patrullero, pasa todo el barrio, todo el mundo y los ve, y hace que esos pibes después no quieran salir más. Bueno, al centro han logrado controlarlo un poco, pero eso se vive dentro del barrio, donde los pibes desesperados hacen cualquier cosa para comprar un porro, un papelito o lo que sea.

TMO- ¿El gobierno desarrolla alguna política para evitar esto? 

RS- No hay nada. Y menos en los barrios. A lo mejor hay para los lugares en los que se ve un poco, como acá en el centro, en la zona de la terminal, donde por ahí hacen algo por los pibes, porque yo creo que al gobierno le conviene. En este momento la droga está siendo una gran herramienta de control social. Toda esa bronca que antes se canalizaba por algún lado, hoy hace que principalmente la juventud sea la más perjudicada y la más controlada. No digo que todos los jóvenes son drogadictos, lo que estoy diciendo es que un gran sector de jóvenes que no ve salida, bueno, desesperados, esos jóvenes hacen cualquier cosa.

 TMO- ¿Por qué se llega a esta situación? Vos que sos un dirigente social que tiene años y  que aparte vivís en el barrio hace tiempo. En perspectiva, digamos. Viéndolo de acá hacia atrás. ¿Por qué se llegó a esto?

RS- Se empieza a llegar desde hace muchos años. Yo creo que en el golpe del ´76 se trata de imponer una política que  tuvo su correlato durante toda la democracia. Creo que esta política que existe hoy, la política económica del gobierno nacional, como la de los gobiernos democráticos anteriores, es una continuidad de la política económica del gobierno militar. Si bien hay que agradecer y hay que respetar los logros en  materia de derechos humanos de este gobierno, la política no debe darse compartimentos separados. Lo que se hace en derechos humanos es para tener un plafón para aplicar la política económica. Y esta política económica se aplica gracias  a eso. Gracias a que por otro lado hay una política de derechos humanos que es buena. Yo estoy de acuerdo con la política de derechos humanos del gobierno nacional. Pero lo que no dicen, estos " setentistas" que están tanto en el gobierno nacional, como en el provincial o en los gobiernos municipales, es que lo que no hacen es aplicar la política económica por la que lucharon los desaparecidos. Porque se reivindica a los desaparecidos, se les hacen actos, se les hacen monumentos , pero ahora que se está en el poder no dicen "vamos a aplicar la política económica que querían los compañeros desaparecidos". Se  reivindican a las personas, pero no se reivindica el sentido.

TMO-Es como que los derechos humanos están dirigidos hacia el pasado únicamente, pero los derechos humanos hoy es otra cosa.

RS-Si, no tiene nada que ver con la ideología de los ´70 que tenían los compañeros desaparecidos.

TMO-Hoy también los pibes tienen derechos y sin embargo nadie habla de esos derechos.

RS-Sí, de los derechos de los pibes ni de los derechos de los trabajadores. Estaba viendo las cifras del INDEC: la transferencia del sector más pobre al sector más rico es tremenda. Hoy es el momento de la historia más injusto en la Argentina, donde la riqueza se reparte de manera más desigual. Por eso, reivindicar los derechos humanos y seguir aplicando este tipo de políticas económicas, creo que, a la larga o a la corta va a provocar un estallido, porque no se concibe una cosa así.

TMO-Con respecto al tema del clientelismo en los barrios, ¿cómo se vive en los barrios el clientelismo como sistema de dominación político cultural?

RS-Creo que en esto también el gobierno ha aprendido mucho. Hubo una época en que nosotros salíamos y nos movilizábamos y era muy difícil que nos toquen porque lo que pedíamos eran cosas para un gran sector de la sociedad. Y tenían que responderle, por ejemplo a la cuestión del aumento en los planes que pedíamos, y por eso era muy difícil que nos toquen a alguien. Hoy lo que hace el gobierno es, ante cada movilización, ver quiénes son los que están al frente, llamarlos aparte, ir a visitarlos, y, a veces, no comprarlos pero sí buscar en forma equivocada solucionar los problemas parciales de un sector, de una organización. Esto se da mediante la entrega de cosas para algún sector, alguna institución, lo que hace que después sea muy difícil para algunos compañeros salir a enfrentar a un gobierno que les está dando bolsones, que les está dando mercadería, que les está consiguiendo planes, que les está consiguiendo materiales de construcción, que los ayudan a organizar corsos, y que, por otro lado, deja que se siga esta pequeña corrupción que existe (que ya ha llegado a ser grande en todo el país), que es la que le saca plata a la gente que tiene planes. Esto es algo tremendo que hoy existe más que nunca, y que tanto este gobierno como los anteriores no hicieron nada para tratar de erradicarlo.    

Fuente: lafogata.org