VOLVER A LA PAGINA  PRINCIPAL
Latinoamérica

Una multitudinaria jornada de movilizaciones y protestas populares frenó, una vez más, el proyecto de privatización de las empresas del Estado
Un nuevo triunfo popular en Paraguay sobre el proyecto privatizador del gobierno  

 
Ignacio González
Congreso bolivariano de los pueblos
 
El proyecto estaba impulsado por el gobierno paraguayo, con el apoyo de la mayoría de los líderes políticos de los partidos con representación parlamentaria. Las acciones se iniciaron el lunes 27 del corriente con la participación conjunta de obreros, campesinos, estudiantes y demás sectores populares del país.

Con una movilización general hasta la sede del Parlamento Nacional, con alrededor de quince mil personas pertenecientes a diversas organizaciones populares de todo el país, culminó ayer jueves 30 de junio, la jornada de movilizaciones contra la privatización de las empresas públicas convocada por el Frente Nacional de Lucha por La Vida y la Soberanía para exigir a los diputados el rechazo de la reactivación de la ley 1615 de privatizaciones.

Antecedentes

La ley 1615 fue promulgada en el año 2000, durante el gobierno del Presidente Luís Ángel González Machi, como marco legal de un proceso de radical reforma del Estado que tenía como principal eje la venta de las empresas estatales (principalmente la de telecomunicaciones, la eléctrica y la de aguas) Bajo este proceso, con fuerte apoyo financiero y presión del FMI, altos funcionarios gubernamentales y allegados incurrieron en todo tipo de hechos de corrupción.

En mayo del 2002, a pocos días de la apertura de sobres de oferta para la compra de la empresa estatal de comunicaciones (Administración Nacional de Comunicaciones – ANTELCO, transformada en Compañía Paraguaya de Comunicaciones Sociedad Anónima – COPACO S.A. para su venta) una serie de movilizaciones populares a nivel nacional, encabezadas por organizaciones campesinas y obreras, paralizó el país. El gobierno respondió con una brutal represión que acabó con la vida de un campesino manifestante, pero frente al aumento de las protestas y manifestaciones optó por frenar el proceso privatista, suspendiendo la ley 1615 de privatizaciones.

Una nueva embestida privatizadora

Con una aplastante mayoría de 27 votos a favor, frente a 11 en contra y 7 cómplices vacilaciones (entre abstenciones y ausencias), el proyecto de reactivación de la Ley 1615 fue aprobado por la cámara de Senadores el 21 de abril del año en curso, desoyendo así las protestas y reclamos de los gremios de trabajadores, las organizaciones campesinas y demás organizaciones populares del país. A partir de este nuevo paso hacia las privatizaciones, las organizaciones aglutinadas en el Frente Nacional de Lucha por La Vida y la Soberanía (entre ellas: La Central Unitaria de Trabajadores Auténtica, la Central Nacional de Trabajadores, la Coordinadora Campesina por la Vida y la Soberanía , la Plenaria Popular Permanente, la Central Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Populares y la Organización Nacio nal Campesina, entre otras) iniciaron una campaña nacional de repudio a los intentos del gobierno por reactivar la ley de privatizaciones convocando a una jornada de lucha para la semana en que sería tratada la ley por la cámara de diputados.

Esta campaña nacional tuvo como preludio el Acto Unitario el 1 de Mayo, al cual convocaron conjuntamente la Central Unitaria de Trabajadores Auténtica (CUT-A) y la Central Nacional de Trabajadores (CNT), y en el que los trabajadores dieron su grito de protesta contra las intenciones privatistas del gobierno llamando a todos los sectores populares a la lucha por la defensa de las empresas del Estado. En el mismo, el Presidente de la CUT-A , Ignacio López, refiriéndose a los políticos manifestó: "Son unos vendepatrias y traidores a todos los paraguayos. Creen que ellos son los dueños del país. ¿Por qué no preguntaron a la gente su opinión? Jamás lo harán porque tienen otros intereses”. (Diario ABC, 2 de mayo de 2005)&n bsp;

La unidad contra la privatización

A partir del pasado lunes 27 de julio se iniciaron las acciones en la capital del país con la llegada de las organizaciones campesinas desde el interior y con una concentración general en el Panteón Nacional de los Héroes, en pleno centro de la ciudad. El martes 28 continuaron las acciones con una asamblea popular y un festival cultural en la plaza Italia de la ciudad de Asunción, histórico centro de aglutinación y manifestación popular. El miércoles 29 fue llevada adelante una marcha por el micro centro de la ciudad capital, pasando por las sedes centrales de las empresas públicas, en las cuales los manifestantes fueron recibidos por los obreros en cada una de sus paradas. En la mañana del jueves 30, día del tratamiento de la ley de privatizaciones en la Cámara de Diputados, la movilización nacio nal llegó a su pico máximo de convocatoria con aproximadamente unas quince mil personas, entre trabajadores, campesinos, estudiantes, entre otros.

La movilización partió de la Plaza Italia , y los diversos sindicatos y organizaciones se fueron sumando a lo largo de los diversos puntos del micro centro de la capital, paralizándolo casi por completo. Una vez integrada, toda la marcha se dirigió al Parlamento Nacional para manifestar su repudio a la puesta en vigencia de la Ley 1615 de privatizaciones. Si bien existen restricciones impuestas por las autoridades para frenar las acciones de movilización, y que prohíben el acceso de manifestantes a las inmediaciones del Parlamento Nacional, el Gobierno optó por no reprimir frente a la gran cantidad de manifestantes que ocuparon el centro de la ciudad.

La retractación populista

Una vez iniciada la sesión de la Cámara de Diputados, la demagogia y el populismo manejaron el debate. Todos los diputados, la gran mayoría de ellos pertenecientes a los mismos partidos que dos meses atrás habían aprobado la reactivación de la ley de privatizaciones, esgrimieron sendos discursos argumentando en contra de la privatización y rechazando toda medida que atentase contra los bienes públicos. Resulta tragicómico constatar cómo la derecha no tiene reparos en pisotear sus propias consignas, utilizando la demagogia y el populismo en la medida de sus necesidades. La votación final fue un claro ejemplo de esto: 0 diputados a favor y 75 diputados en contra de la reactivación.

Pero por más recursos populistas que utilicen los políticos de turno, los sectores populares tiene muy en claro que fue únicamente la movilización y la lucha la que frenó la nueva embestida privatizadora impulsada por el gobierno, y que, como dijo el Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de las Telecomunicaciones Ricardo Morlas, “Ganamos sólo un batalla más de todas las que nos tocan por pelear en esta lucha anti privatizadora”.