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Europa

Ejecución extrajudicial en Londres a la vista de todos

Soledad Galiana
Gara

Si el relato de Mark Whitby es correcto, la Policía británica ayer llevó a cabo una ejecución extrajudicial y pública. Whitby era uno de los pasajeros que viajaba en el metro de la línea norte en el que un hombre murió en la mañana de ayer a consecuencia de los disparos de un policía.
Estaba sentado en el tren leyendo el periódico», explicaba Whitby, aún en estado de shock. «Oí mucho ruido, gente diciendo ‘¡agáchense, agáchense!’. Vi a un hombre asiático ­término usado en Gran Bretaña para describir a personas de origen indio o paquistaní­ que corría hacia el tren seguido de cerca por tres policías de paisano. Uno de ellos llevaba una pistola negra, parecía automática. Le tiraron al suelo, le rodearon y descargaron cinco disparos contra él», aseguraba el testigo en declaraciones a la cadena pública británica BBC.
Se rumoreaba y se ha confirmado que el Gobierno británico ha sancionado una política de «disparar a matar» contra toda persona que pueda parecerles a los agentes sospechosa de llevar una bomba .

No llevaba mochila

Sin embargo, Whitby explicó que el hombre tan siquiera llevaba una mochila, sólo que vestía un pesado abrigo invernal y que quizás hubiera algo bajo esta prenda, lo cual hace aún más preocupante el hecho de que los policías decidieran disparar contra el «sospechoso».
El Consejo Musulmán Británico ya ha expresado su preocupación por lo ocurrido y ha pedido explicaciones a la Policía por su actuación. Las repercusiones para los miembros de las comunidades musulmanas son claras. De ser «víctimas» de las bombas indiscriminadas pasaron a ser «sospechosos», dos términos que no se excluyen en su caso. Ahora, todo apunta a que su victimización a manos policiales puede llegar a convertirse en «ejecuciones extrajudiciales».

Testigo perdido

La Policía asegura que su víctima estaba relacionado con los acontecimientos del jueves 21 de julio y con la explosión supuestamente fallida de cuatro bombas en los servicios de transporte público británico. Si esto es así, habría que cuestionar por qué los agentes decidieron acabar con la vida de un individuo que podría ser un valioso testigo a la hora de desenredar la trama de las acciones contra los londinenses.
Quizás el Gobierno de Blair considera más importantes los resultados rápidos que puedan acallar las crecientes voces críticas que desde la izquierda le acusan de haber convertido a los británicos en objetivo con su obcecado apoyo a la política norteamericana en Oriente Medio. Desde la derecha, se le acusa de demasiada permisividad en las leyes de migración.
Sin embargo, las actuaciones de la Policía británica podrían crearle aún más dificultades a la administración de Tony Blair, así como cerrar las líneas de colaboración entre las comunidades «asiáticas» y las fuerzas de seguridad. -