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Europa



Racismo en la europa colonialista actual

Enrique Oliva

Días atrás, por cuestiones del momento, un joven dominicano de 19 años, mató de una puñalada a un muchacho español. El miércoles pasado se difundió que el asesino era un "sudaca". Unos cincuenta jóvenes, y no tan jóvenes, se aparecieron en tren de guerra en el populoso barrio de Villaverde, uno de los que tienen mayor cantidad de inmigrantes. Allí apalearon y dieron golpes a cuanto "sudaca, moro o negro encontraron". Cuatro de ellos fueron hospitalizados. También quemaron o destrozaron comercios de inmigrantes, a gritos de "fuera del barrio todos los negros"... Un centenar (otra fuente dice centenares) de miembros de fuerzas antidisturbios pusieron orden en el barrio, sin detener a ningún atacante.
Al día siguiente, el jueves 5, la "operación limpieza étnica" continuó con más bríos. En los comercios de inmigrantes, con sus puertas cerradas, se veían cartelitos lamentando y condenando la muerte del joven español asesinado. Esta vez si fueron centenares de policías. Pocos inmigrantes que salieron a las calles, fueron apaleados. Ningún extranjero del barrio envió sus hijos a la escuelas.
Los policías patrullaban las calles donde los revoltosos voceaban consignas insultantes, de franco corte racista. El diario "El País" informó que entre los hispanos atacantes participaron "jóvenes de extrema derecha y de extrema izquierda". Esta mezcla es inquietante y máxime si actúan de acuerdo.
Probablemente, las grandes ciudades españolas estén temiendo que les ocurra como en barrios de otras urbes, donde cuando etnias no blancas se aglomeran en algún sector desvalorizan las propiedades. Eso ocurre en Londres, Nueva York, Washington, París, etc. etc.
Frases agresivas se leen en paredes de barrios madrileños. Es la primera vez que esto ocurre en la Capital del Reino, aunque actos vandálicos contra inmigrantes se han visto en los últimos años, en varias oportunidades, en Gerona, Tarragona, Almería y Murcia, "con muertos", viéndose carteles en comercios prohibiendo la entrada a inmigrantes".

"A la caza de blancos"
Se recuerda que las tensiones racistas en Europa se reactivaron en varios países europeos a partir de mediados de marzo pasado, cuando fundamentalistas islámicos asesinaron a un cineasta holandés que atacaba sus creencias religiosas. La reacción de grupos de los Países Bajos fue también violenta. Se destruyeron decenas de escuelas, mezquitas y lugares de oración islámicos y casi ningún medio difundió los graves hechos.
El diario "Le Monde", el 15 de marzo pasado, denunciaba, utilizando por primera vez la expresión "racismo anti-blancos" por agresiones imputadas contra ellos por los negros en pleno París, que en ocasiones han provocado muertes. El sitio francés de Internet Voxnr, que se llama a si mismo "nacionalista revolucionario y solidarista", dice que esas reacciones pueden ser "efectos colaterales" de lo padecido por el grupo de rap Sniper, que "conoció muchos sinsabores por haber apoyado a la resistencia palestina".
El Comité contra la Discriminación Racial de la ONU en marzo pasado recomendó a Francia que "tome medidas para que los gitanos que transitan o se estacionan en su territorio, puedan gozar de los derechos humanos... que tengan acceso a la educación y la salud... En la entrada a ciertos pueblos se muestran carteles en la ruta advirtiendo: "Prohibido acampar a personas trashumantes".
Otro escándalo en Francia, en plena recordación del 60 aniversario de la liberación de prisioneros de los campos de concentración nazis, fueron "las actitudes obscenas e irrespetuosas de algunos jóvenes estudiantes franceses durante visitas a Auschwitz", según "Le Monde Diplomatique" en español de marzo último.
Desde este año lectivo en Francia se prohibió que las estudiantas musulmanas concurrieran a escuelas publicas portando el islámico shador cubriendo sus cabezas. Lo mismo proyecta Dinamarca, donde también piensan prohibir el sacrificio de corderos en rituales judíos e islámicos. En ambos países esas medidas ya aplicadas o proyectadas plantean polémicas políticas y religiosas. En Suecia se hacen sentir quejas públicas contra la "discriminación" de las mujeres árabes por usar shador.
En un panel televisivo en Londres, hemos escuchado a un islámico decir que "nuestras mujeres visten como la Virgen María y nosotros como Jesús". En la misma ciudad vimos una manifestación de protesta de negros africanos que se consideraban discriminados, encabezados por una gran pancarta diciendo, en clara alusión al colonialismo y la esclavitud: "Nosotros estamos acá porque antes ustedes estuvieron allá". Con esa frase están recordando también a los europeos que, cuando los precisaron para reconstruir Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, se los fue a buscar con promesas varias para hacer los trabajos más duros. Ahora, con la robotización y otros avances tecnológicos ya no son indispensables, se los quieren sacar de encima.
En fin, el racismo en Europa ha aumentado, como en Estados Unidos, después del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York. Los inmigrantes islámicos pobres, son mirados como terroristas potenciales. No ocurre lo mismo con los millonarios, cuando 15 de los 19 atacantes suicidas de aquel 11 de setiembre fueron árabes sauditas de buena situación económica. Y se dan a veces ejemplos más o menos masivos, insultando en las canchas de fútbol a los negros o árabes, como también "sudacas", que juegan en el equipo adversario.
Las organizaciones antirracistas han vuelto a recordar y ponderar últimamente una sentencia como ejemplificadora del Tribunal Penal Internacional de Arusha en diciembre del 2003, condenando a tres periodistas responsables de "medios del odio", después de tres años de audiencias, a las penas máximas. Los dos primeros acusados, Ferdinand Nahimana y Asan Ngeze manejaban una radio extremista cumplirán condena de por vida. El tercero, Jean Bosco Barayagwiza era director de una revista llamada "Machete" pasará 35 años de reclusión. Este trío se dedicó entusiastamente a incitar al odio y estimular al genocidio de Tutsis, la étnia minoritaria de Ruanda.