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Argentina: La lucha continúa

El embrujo Kisnerista

Prof. Juan Carlos Sánchez

Cuando todavía no se realizaron las internas abiertas, programadas para el próximo 7 de agosto, se advierte claramente el inicio de una campaña electoral para las elecciones de octubre próximo, cuyos protagonistas partidarios están enfrascados en alineamientos y realineamientos con el fin de seguir viviendo del pueblo argentino.
 
Mientras tanto la ciudadanía observa, entre azorada e impotente, la galimatía de acuerdos y acuerdismos, a derecha e izquierda del arco político, generados por la aparición o desaparición de personajes demasiado conocidos, cuando todavía espera que se resuelvan los acuciantes problemas que aquejan a su gran mayoría y dando argumentos para las homilías del Cardenal Jorge Bergoglio...
 
A la vez, y como si fuera poca cosa, el kirchnerismo apela a los instrumentos populistas con el fin de perpetuar el embrujo del 25 de mayo de 2003 por el cual se gobernaría para hacer realidad los Derechos Humanos. Claro está, primó el pasado sobre el presente y se sigue olvidando del futuro: desempleo, pobreza, indigencia...
 
Sin embargo, pareciera que el embrujo subyuga al medio pelo argentino de tal manera que permite conformar una corriente de opinión favorable al Gobierno Nacional, mientras no toman conciencia de la posibilidad de seguir el mismo derrotero de quienes hoy están sumergidos. Al mismo tiempo, las prácticas clientelares; es decir, un plan por aquí y una pensión, por allá... van sumando adherentes entre quienes son beneficiados por ellas, comprando sus conciencias y, desde luego, sus votos para el 23.
 
En el medio de este particular contexto, nos encontramos con quienes siguen las virtudes de Aladín... Los multimedios contribuyen generosamente a la ambientación necesaria para seguir sosteniendo un embrujo lleno de mentiras, de falsedades y de hipocresías varias... Hadad, Grondona, Majul y otros personajes, como Neustadt desde el cable y teniendo el dudoso honor de presentarle el libro a un delincuente como Montaner, siguen acaparando la atención de una amplia franja de la ciudadanía, la cual se limita a consumir los contenidos destinados a una exaltación del neoliberalismo menemista y a la demonización del Presidente Kirchner, tal como hacen los editoriales de La Nación, por su supuesto giro de izquierda.
 
La realidad no nos deja mentir. Nos acosa a cada instante, mientras transitamos por las calles de nuestro país para advertir la indigencia de niñas, niños, jóvenes y adultos, buscando ese mendrugo que les permita aliviar sus alicaídos estómagos; el deficiente estado edilicio y el deterioro de las prestaciones de muchos hospitales y escuelas, mientras se acumula un formidable superávit destinado al puntual pago de la deuda externa; la ausencia de control estatal en las prestaciones de servicios públicos por parte de las empresas privatizadas, las cuales continúan buscando y, tal vez en poco tiempo más, anhelando esa suba de tarifas que les permita remitir espléndidos dividendos a sus accionistas en el exterior y el indudable genocidio sobre los sectores más vulnerables de la población argentina: niñez, adolescencia, vejez y personas con discapacidad, gracias a la ausencia de políticas de salud preventiva y de atención a sus necesidades básicas insatisfechas.
 
Otra cuestión importante es la continuación y aumento de la creciente desigualdad de oportunidades y en la distribución del ingreso. La primera, permite que solamente aquellos con disponibilidad económica y sin discapacidad puedan acceder a una vida digna mientras que la segunda, de la mano del neoliberalismo continuista, sigue exacerbando cada día más la brecha entre ricos y pobres entre los sectores altos, medios y bajos de la sociedad argentina.
 
Desde el mismo Estado, y pese a la reciente regularización de 9.000 contratados, también se genera una fuerte exclusión social marcando las diferencias entre quienes gozan de los beneficios sociales y quienes no lo están, además del considerable atraso de los niveles salariales del sector público en áreas sensibles como la salud, entre otras, con respecto del sector privado.
 
Lamentablemente, el embrujo sigue hechizando a muchos ciudadanos que, al momento de votar, deberán decidir la continuidad de lo neoliberal o bien, comenzar un nuevo camino de la mano de otros representantes o iniciar el sendero de una nueva forma de democracia. Sabemos lo que tenemos a través de una democracia representativa como la actual, pero resulta imprescindible comenzar a repensarla como una manera de defender activamente el interés nacional y el nuestro propiamente dicho e intentar transformarla en un instrumento que nos permita ampliar nuestra participación y elegir nuestro propio destino como Nación y como personas.
 
Ojalá, este embrujo se rompa el 23 de octubre próximo y que la ciudadanía, despojada de su venda en los ojos, comience a exigir el cese de las mentiras y de las hipocresías en las urnas. Tal vez, como siempre acontece en la Argentina, la primavera sea el tibio despertar que necesitamos para recuperar lo que hemos perdido: nuestra dignidad como personas, como ciudadanos y como Nación, lo cual no es poca cosa en los tiempos actuales...  


Prof. Juan Carlos Sánchez
Cs. Jurídicas, Políticas y Sociales
(I. S. P. "Dr. Joaquín V. González")