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Argentina: La lucha continúa


El gasoducto cordillerano del Chubut servirá para exportar gas Chile

El gobierno mantiene intacto el modelo energético del neoliberalismo y garantiza los negocios gasíferos de las multinacionales

Marcelo García*
Periodista

Lo que se presentó como una teoría hipotética se terminó confirmando como una propuesta del gobierno nacional que prontamente podrá constatarse en la realidad. El nuevo gasoducto que se ha anunciado con bombos y platillos para la zona de la cordillera de la provincia del Chubut no es ni más ni menos que para seguir exportando gas Chile.
En realidad durante la administración de Néstor Kirchner el esquema energético sigue siendo el mismo que el instrumentado en los años dorados del menemismo, aunque a decir verdad se han profundizado algunos aspectos que revisten muchísima gravedad.
Todas las acciones llevadas a cabo por la actual gestión kirchnerista, con la complicidad de los gobernadores provinciales, han servido para el mantenimiento y la profundización de los esquemas de expoliación montados desde las década del ’90, incluyendo los procesos de privatización de todas las empresas estatales.
Muchos intelectuales y analistas nacionales se obnubilaron y aún permanecen embriagados en las mieles del transversalismo y los supuestos giros a la izquierda del gobierno de Kirchner, pero no existe ni un solo hecho que este vinculado al ámbito de los recursos naturales y energéticos que permitan dilucidar un cambio de rumbo o un atisbo de nueva senda.
Discusivamente el gobierno de K se muestra absolutamente enfrentado con las poderosas multinacionales del sector hidrocarburífero y hasta llegó a convocar a los tan mencionados bloqueos de las estaciones de servicio de Shell y Esso. Pero en realidad nunca jamás avanzó un solo centímetro sobre los intereses o las ganancias de los poderosos grupos económicos multinacionales que se apropiaron de los recursos naturales argentinos.
En el caso de los bloqueos a Shell y Esso esta metodología se convirtió en una muy buena cortina de humo para frenar el mal humor generalizado del pueblo ante los múltiples aumentos que se registraron en casi todos los rubros de la Canasta Familiar y paralelamente le ha servido para iniciar el avance de Enarsa y PDVSA sobre las más de 900 estaciones de servicio que la Shell tiene en la Argentina y que son el bocado predilecto de la petrolera venezolana y la fantasmal petrolera nacional.

Enarsa, retenciones y renta

La intelectualidad nacional quedó cegada con algunos movimientos efectuados por Kirchner. La creación de Enarsa y la instauración de las retenciones a las exportaciones fueron dos de los ejes que opacaron a los analistas del progresismo.
Ya en otras oportunidades he mencionado que Enarsa sólo viene a permitirle a las multinacionales profundizar sus muy buenos negocios en la Argentina, en particular los relacionados con la explotación off shore (mar afuera) de petróleo y gas.
La discusión entorno de la petrolera estatal argentina quedó circunscripta a la conformación de su capital accionario –donde dicho sea de paso el 35% será de accionistas privados- y no se avanzó el nudo de la cuestión que esta ligado a en manos de quién deben estar los recursos naturales. Ni siquiera se esbozó la posibilidad de que sean los trabajadores del sector los que decidan y administren los recursos hidrocarburíferos del país, sino que por el contrario el engendro nacido del kirchnerismo apenas si contará con una veintena de empleados y lobbistas.
Al hablar de las retenciones a las exportaciones hidrocarburíferas se debe asegurar que se trata una verdadera fantochada el actual esquema montado en este rubro, fundamentalmente por dos factores: uno esta vinculado a que muy lejos está de tocar el corazón de la renta petrolera y el otro es el retraso con que se subieron las retenciones, lo que se produjo recién en agosto del año 2004.
Antes de la devaluación no existían retenciones a las exportaciones y las mismas fueron introducidas por la administración transicional de Eduardo Duhalde introdujo, en enero de 2002, las retenciones a las exportaciones a través de la Ley 25.561.
Por aquel entonces el especialista en temáticas petroleras y miembro del Moreno, Félix Herrero, sostenía que "en el caso de la actual devaluación, si el dólar se mantuviera a 3 pesos (con una reevaluación del dólar del 200% y una devaluación de nuestro peso del 66%) y si se quisiera hacer una retención similar a la de 1967, la retención actual a los hidrocarburos debería haber alcanzado al 40%. Por ello es que varios analistas consideraron durante el mes de enero pasado que la retención establecida en la reglamentación de la Ley de Emergencia resultaba exigua".
Desde enero de 2002 hasta agosto de 2004 pasaron más de dos años y medio en los que las multinacionales exportaron con retenciones bajísimas y cotizaciones internacionales altísimas. El dólar supero los 3 pesos, el barril de petróleo trepó a la franja de los 26 y los 40 dólares y los salarios de los trabajadores quedaron casi clavados en niveles de depreciación muy marcados. Todos elementos que posibilitaron grandes negocios y voluptuosas ganancias a las operadoras multinacionales.
A partir de agosto el nuevo esquema de retenciones quedó conformado por un 25% sobre las exportaciones de petróleo, un 20% al gas y un 5% a los combustibles. Esto significó incrementos del 5% en el petróleo, de un 15% en gas y la inclusión de las retenciones a los combustibles líquidos ya que antes estaban exentos.
En el rubro del petróleo Kirchner instrumentó una escala móvil que asciende en la medida que sube el precio internacional. Mientras el WTI sea inferior a los 32 dólares las retenciones son del 25% y luego cada dos dólares de incremento en el barril el porcentual de retención aumentará en un 3%. Esta escala alcanza su techo en 45 dólares por barril para los que corresponderá una retención del 45% de las exportaciones.
Como si todo esto fuera poco, el WTI superó ampliamente los 45 dólares por barril y llegó a superar los 56 dólares, tanto en el 2004 como en los primeros meses del 2005. Esta situación dejó sin cobertura al Estado nacional y abrió una brecha de casi 10 dólares entre las retenciones máximas fijadas y las cotizaciones internacionales alcanzadas.
Pero las retenciones a las exportaciones son tan solo un pequeño rubro de la renta petrolera ya que el resto de las siderales ganancias no son ni siquiera miradas por el gobierno. Entre el 2002, el 2003 el 2004 las exportaciones petroleras argentinas solamente representaron el 35, el 31 y el 24% de la producción total de crudo nacional. Las otras dos terceras partes de la producción son parte de la ganancia en donde las petroleras no reciben ningún tipo de descuentos excepto los tributos e impuestos que paga cualquier empresa.
El otro factor a tener en consideración es el costo de extracción que tienen las operadoras en la Argentina. El actual presidente de Enarsa, Ezequiel Espinoza, manifestó que ese valor ronda los cuatro dólares por barril y esta afirmación ha sido corroborada por el analista Ricardo De Dicco quien estableció que a Repsol-YPF un barril de petróleo equivalente le cuesta 4,64 dólares.
Las petroleras no siempre han podido comercializar sus barriles de petróleo extraídos en la Argentina a los precios internacionales, pero las cifras de los contratos de venta se acercan bastante a los niveles mundiales por lo que se puede afirmar que las ganancias han sido muy abultadas con los precios registrados en los últimos tres años.
Mientras todo esto sucede el gobierno de Kirchner nada ha hecho en cuanto a la renta petrolera en Argentina y por el contrario ha garantizado las abultadas ganancias de las operadoras, nunca se mencionó la posibilidad de modificar el actual esquema de regalías petroleras y gasíferas –que son solamente del 12% sobre el total extraído, ni tampoco se mencionó la posibilidad de revisar las concesiones efectuadas en la época del menemismo.
Una de las demostraciones más contundentes del rol neoliberal de Kirchner en el rubro de los hidrocarburos ha sido el que jugó el presidente argentino en profundización del negocio gasífera de las multinacionales. K fue uno de los primeros mandatarios latinoamericanos que salió corriendo hacia Bolivia, cuando se produjo la "Guerra del Gas" en el 2002, para defender los intereses de Repsol-YPF y sus secuaces.

Exportaciones gasíferas argentinas entre 1998 y 2004
(en miles de m3 de 9300 kcal)


Fuente: Elaboración propia en base a datos del Enargas

Facilitándole los grandes negocios, Argentina sigue siendo un importante exportador de gas hacia Chile y en los últimos años se comenzaron a sumar Brasil y Uruguay, pero paradójicamente desde mediados del 2004 –y a partir de la falaz crisis energética- los argentinos nos hemos convertido en importadores de gas boliviano.
La administración de Kirchner se está transformando en uno de los grandes administradores de los intereses multinacionales de las empresas hidrocarburíferas siguiendo al pié de la letra los dictados de las gerencias centrales.
Mientras las exportaciones argentinas de gas se suceden, algo más de 13 millones de habitantes permanecen privados a la posibilidad de acceder al gas natural. Discursivamente el gobierno habla de equidad e igualdad de oportunidades, pero muchas no dice toda la verdad porque a la vez que se construyen gasoductos destinados a pobladores aislados del gas natural también construye gasoductos que facilitarán la continuidad del actual modelo exportador y dirigido por las multinacionales del sector.

El ejemplo del gasoducto

Dicen que para muestra basta con un botón y el caso de la construcción del gasoducto cordillerano patagónico es uno de esos botones que desenmascaran el accionar del gobierno de K.
En lo discursivo, Kirchner, Julio De Vido y el gobernador chubutense Mario Das Neves se rasgaron las vestiduras haciendo gala de la construcción del primer gasoducto que desde 1987 se iba a destinar a brindar gas natural a los sectores olvidados del país.
Las gasíferas, las distribuidoras y las transportistas de gas sólo dedicaron sus inversiones para la creación de nuevos gasoductos destinados a las exportaciones, mientras que para la incorporación de argentinos sin gas natural no se construye un solo gasoducto desde 1987; el último gasoducto de carácter interno (Neuba II) lo construyó Gas del Estado.
Lamentablemente lo dicho por los funcionarios nacionales y provinciales es una gran falacia y lamento informarles que el gasoducto cordillerano patagónico tiene como principal objetivo la exportación de gas a Chile y la unificación de la red de gasoductos con el yacimiento de Cerro Dragón (compartido por las provincias de Chubut y el Norte de Santa Cruz) que es uno de los 10 más productivos del país puede tener en el futuro capacidad para superar al monstruo gasífero de Loma La Lata.

Gasoductos de exportación
construidos hasta 1999


Fuente: Desempeño de las industrias de electricidad y gas natural después de las reformas – El caso de Argentina. CEPAL, diciembre de 2001.

En su trabajo titulado "Las exportaciones de gas natural argentino benefician únicamente al oligopolio energético" el investigador Ricardo Andrés De Dicco confirmó que entre 1996 y 2003 se construyeron y entraron en operación diez nuevos gasoductos para satisfacer únicamente las necesidades energéticas de mercados extranjeros. Siete de ellos tienen como destino Chile, y los tres restantes Uruguay (dos) y Brasil (uno).
Transportadora Gas de Norte es el mayor exportador de gas natural de Argentina, operando dos gasoductos a Chile (GasAndes y Norandino), uno a Brasil (Uruguayana) y otro a Uruguay (Petrouruguay), mientras que Transportadora Gas del Sur opera un solo gasoducto, con destino Uruguay (Cruz del Sur). Los restantes gasoductos de exportación son operados por las empresas productoras de gas, con destino Chile (Pacífico, Atacama, Methanex YPF, Methanex PAN y Methanex SIP).
Los dos más grandes gasoductos anunciados son el que unirá el yacimiento hidrocarburífero de Cerro Dragón (en la Cuenca del Golfo San Jorge) y la región cordillerana de la provincia del Chubut. La zona de Cerro Dragón es muy importante por sus niveles de producción y de reservas, tanto de gas y como de petróleo. Allí se ubica el yacimiento más importante a nivel nacional en extracción de petróleo y la empresa Pan American Energy lo está convirtiendo en un productor significativo de gas y busca direccionar su producción a la exportación hacia Chile.
La realización del gasoducto Cerro Dragón-Esquel no tiene como objetivo fundamental llevarle gas natural a 80.000 cordilleranos de la región, sino que sus intereses ocultos están vinculados al envío de gas hacia Chile y a reforzar el camino que les posibilita a las multinacionales del sector cerrar el anillo de la red de gasoductos nacionales, entrelazando los yacimientos chubutenses, neuquinos y los del noroeste del país.
Esto significa que al articular el anillo de gasoductos del NOA con los de la Patagonia el gas que las compañías extranjeras han logrado importar desde Bolivia fácilmente puede ser distribuido en la red y a su vez puede ser trasladado hasta el otro lado de la cordillera de Los Andes por distintos puntos del territorio argentino.
Con esta estructura montada a lo largo y lo ancho de todo el país, las multinacional –tal es caso de Repsol-YPF- podrán transportar el gas de cualquiera de las cuencas gasíferas argentina y hasta la de los países vecinos –como por ejemplo el gas de Bolivia- hacia los destinos exportación que cada una decida.
Desde un principio todos los adlátares de Kirchner se encargaron de vociferar a los cuatro vientos que el nuevo gasoducto chubutense venía a solucionarle los problemas de abastecimiento de gas natural a los pobladores de la región en cuestión, pero rápidamente ese discurso fue desmantelado en el último viaje que el presidente de la Nación efectuó a Chile.

Traza del gasoducto cordillerano chubutense



El pasado 15 de marzo los medios gráficos nacionales y chubutenses daban cuenta de las negociaciones entabladas entre Kirchner y su par chileno Ricardo Lagos por los envíos de gas que Chile tanto necesita para abastecerse en la época invernal, pero además para seguir con el macabro proceso de reexportación.
Vale recodar que la denominada "Guerra del gas" en Bolivia, que causó la muerte de casi un centenar de luchadores sociales y terminó con el gobierno Gonzalo Sánchez de Lozada, se produjo porque Repsol-YPF quiso exportar el gas boliviano hacia Chile para que luego de allí fuese reexportado hacia México y Estados Unidos.
Los diarios del Chubut reflejaron que "la posibilidad de abastecer y vender gas y energía a la XI Región chilena fue mencionada por el gobernador del Chubut, Mario Das Neves, al referirse a las diversas reuniones que mantendrá con sectores políticos y sociales de Chile, en el marco de la visita que inició ayer a ese país acompañando al presidente Néstor Kirchner".
Para que no quedaran ningún tipo de dudas, Das Neves enfatizó que "hay algunas reuniones que tienen que ver con nuestra región como por ejemplo el tema del gas, nosotros tenemos la posibilidad en dos años, a partir de la concreción del gasoducto patagónico, de poder abastecer y poder vender no solamente gas sino energía a la región XI de Chile, de Aysén, y esto es parte de las charlas que vamos a tener con los hermanos chilenos".
Das Neves no dudó el ponerle la frutilla postre y en referencia al gasoducto patagónico indicó que "cuando uno hace obras de estas características también tiene que pensar en la rentabilidad que puede dejar al exponerla como generadora de una renta adicional importante y no vamos a desaprovechar la oportunidad".
Pocos van a desaprovechar esta oportunidad porque la obra del gasoducto tendrá un costo de 243 millones de pesos y se está realizando bajo la modalidad del fideicomiso, lo que significa que Emgasud (empresa constructora) pondrá 50 millones de pesos -el 60% con capital propio y el resto con flujo de capital-, la Nación aportará otros 50 millones, que aportará al Fondo Fiduciario que financiará las obras, y que se repagará con el tiempo. Otros 75 millones los ingresará Chubut, 40 a través del Fondo y 35 como aporte de capital sin reintegro. La devolución de IVA, vía la ley de infraestructura energética, sumará otros 45 millones y varios inversores (AFJPS, sobre todo) completarían los 23 millones faltantes.
Esta metodología -que permitirá un negocio redondo para el empresario constructor, ya que solamente aportará el 20% del dinero en efectivo- ha sido denunciada por la UCR del Chubut, quienes elevaron una denuncia al fiscal anticorrupción.
El propio ministro de Planificación de la Nación, Julio De Vido, adelantó el día de la puesta en marcha del gasoducto chubutense que en breve se firmará el contrato para la construcción de un gasoducto similar que unirá a las localidades santacruceñas de la cordillera de los Andes (Río Turbio, Calafate, Perito Moreno y Los Antiguos), lo que puede cerrar el anillo de gasoductos que unirían a la Cuenca Austral (Tierra del Fuego y sur de Santa Cruz) con el resto del país.

*Periodista, miembro del grupo Economistas de Izquierda (EDI), integrante del Consejo Editorial de la revista Marxismo Vivo e investigador del Centro Regional de Estudios Económicos de la Patagonia Central (CREEPaCe). Dirección electrónica: subrodo25@hotmail.com