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Argentina: La lucha continúa

Para envolver huevos

Enzo Vicentín
El mango del hacha

La semana pasada asumieron los nuevos legisladores nacionales elegidos en las elecciones de octubre. Asumieron todos los que estaban menos uno: el ex - comisario represor Luis Alberto Patti. Otro que estuvo cerca de no asumir, al final no tuvo problemas: Eduardo Lorenzo "Borocotó". Un tercero que había ganado la banca, luego aceptó ser embajador en París pero volvió sobre sus pasos y ahora asumirá como diputado: el ex - canciller Rafael Bielsa.
Bastante se habló y escribió sobre los tres casos, y desde distintas miradas ideológicas se evaluó lo sucedido, en general con una conclusión crítica acerca del funcionamiento del sistema político en Argentina. Sin hacer un ranking de los principales argumentos esgrimidos a favor y en contra de la negativa a la asunción de Patti o de la aceptación de "Borocotó", ambos a cargo de la Cámara de Diputados; o de las idas y venidas de Bielsa, esta breve nota se preocupa por identificar algunas construcciones argumentativas expuestas y plantear otra manera de ver lo sucedido.
La palabra "papelón" puede servir, pero con decir eso decimos muy poco. Con respecto a lo que pasó con Patti, leí algunos enfoques que hablaban de la relación entre el respeto a la voluntad popular (los votantes de Patti) y las facultades del Poder Legislativo para negar la presencia de un candidato elegido. Algunos salieron a decir que estaba bien que los diputados, a partir del impulso que le dio Miguel Bonasso, hayan negado la entrada de Patti hasta tanto una comisión dictamine si puede ingresar o no, porque la voluntad popular no es irrestricta dijeron. Otros por el contrario, se enojaron con el oficialismo porque no dejaban asumir a un candidato que a pesar de que haya sido un represor fue votado en elecciones democráticas y tiene derecho a ocupar su banca. Como pasa siempre, otros trataron de mediar entre ambas puntas.
Siguiendo con lo de Patti, también leí que algunos periodistas decían que en realidad el problema es que los ciudadanos (es decir, la gente) deberían pensar antes de votar. Con ciudadanos racionales no habría tipos como Patti que fueran elegidos. Otra fantasía como esa pero creada para las instituciones fue decir que lo que se hacía negándole la entrada a Patti era preservar las instituciones democráticas, para que sean limpias y transparentes. Esa línea fue planteada principalmente por los oficialistas en la propia Cámara de Diputados.
Con respecto al Doctor Borocotó, algunos hablaron de que fue una falta total de ética de parte del ex - PRO. De que también el gobierno nacional y Alberto Fernández en particular eran tan truchos como el médico por haberle ofrecido la presidencia de una comisión a cambio de su pase. Otros, y el mismo Borocotó, salieron a decir que acá somos libres y podemos cambiar de vereda sin rendirle cuentas al propio partido.
Lo de Bielsa se prestó a la broma fácil porque el mismo Bielsa lo generó a partir de sus palabras. Que estoy enojado, que si, que no, que me voy, que una mamá me dijo no se qué por la calle, bla bla bla. La gran mayoría de los periodistas que escuché criticaron las indecisiones de Bielsa, otros rescataron que haya aceptado el cargo por el cual fue elegido, porque otros criticaron al ex - canciller cuando decidió ir de embajador a Francia porque demostraba así que no le importaba nada la gente que lo votó. Por otra parte algunos salieron a decir que lo de los Bielsa era un problema de familia, recordando la renuncia de Marcelo a la conducción técnica de la selección de fútbol.

 

Todo lo que se dijo y que resumidamente se expresó en los párrafos anteriores fue parte de las discusiones en "medios de comunicación" y "opinión pública" en general durante la semana pasada. Y uno mira tanto análisis y se sorprende de que toda crítica o defensa de tal o cual personaje político y sus decisiones maneje los mismos presupuestos. Mismas ideas subyacentes que no hacen más que repetir ficciones de la democracia burguesa y que de tanto repetir se terminan aceptando. Ciudadanos votantes racionales, candidatos comprometidos con la ética, instituciones que no deben "mancharse", partidos políticos estructurados en base a un consenso de ideas, respeto de la voluntad popular. Opinar teniendo como bases alguna de estas ficciones burguesas significa mirar la realidad desde el "ideal de yo" de la democracia burguesa, y no desde la misma realidad de la democracia burguesa. Además lo ideal no funciona en la cabeza de los burgueses como una meta sino como un recurso para ser utilizado cuando conviene y cuando no, no. Las leyes, y también los principios de la democracia burguesa que la teoría política de los burgueses de los siglos XVIII y XIX construyó, son utilizados como recursos y no como principios del accionar político.

¿De qué sirve hablar dentro de esos límites si en realidad la política se compone de relaciones de poder? Las relaciones de poder entre los actores políticos definen la dinámica de la política, y no los principios que cual manual de formación cívica los periodistas -no todos- nos tratan de inculcar en sus notas. Las leyes, los principios, políticos, el Poder Legislativo, son como ya muchos dijeron antes en la historia, superestructuras de la sociedad, porque lo que pasa allí viene de las relaciones de poder entre los actores políticos y estas incluyen a su vez otras relaciones con sectores sociales que están fuera de la política partidaria. Si los periodistas quieren hacernos creer que los debates políticos son entre argumentos racionales y que ley dirime las diferentes interpretaciones, que lo hagan. Si los periodistas están convencidos de lo que escriben, que lo estén. Si los lectores de diarios creen que la política se guía por principios éticos, que lo crean. Yo creo que estamos en una sociedad capitalista donde los políticos burgueses piensan en poder e ideología y no en leyes y principios morales. Cuando discuten, lo hacen para defender y ganar poder y no para seguir a la ley o los principios teóricos que la Ilustración nos legó. Es una pérdida de tiempo pensar que la cuestión de Patti se resuelve en términos de respeto de la voluntad popular vs. facultades del Poder Legislativo porque el conflicto obedece a diferencias políticas e ideológicas. Por eso los periodistas que escriben y escriben repitiendo ficciones democráticas burguesas gasta tinta. Y aunque haberlos leído me consumió mucha paciencia, creo que deberíamos usar sus hojas de papel para envolver huevos y dejar esos "debates" estériles, para plantear otros que vayan más allá de las nubes superestructurales de la política burguesa.