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Nuestro Planeta
Engaños sobre los "fumadores pasivos"

Octavio Rodríguez Araujo
Rebelión
11-Ene-2004

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó el 30 de diciembre pasado la ratificación de la Ley de Protección a la Salud de los no Fumadores basada en supuestos no comprobados sobre los daños del humo del tabaco en los mal llamados fumadores pasivos. Esta ley es menos flexible que la de 1990. Con la ley anterior las zonas de no fumadores se establecían de acuerdo con la demanda, ahora se fijan porcentajes mínimos de áreas y que las de fumadores tengan ventilación hacia el exterior (sin contemplar la opción del aire acondicionado, como en Europa). Las multas eran diferenciales en función del ingreso de las personas y eran de uno a tres salarios mínimos, ahora son de diez a cien salarios mínimos y se contempla cárcel para los reincidentes, contraviniéndose la Ley de Salud para el Distrito Federal en su artículo 91 fracción III (la capacidad económica del infractor).

Un ejemplo de la arbitrariedad de los diputados que han promovido la ley contra los fumadores es la iniciativa presentada por Camilo Campos López del Partido Verde Ecologista (Véase Diario de los Debates de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal- ALDF, 30 de abril de 2002). En su iniciativa, llamada Ley de Protección a los no fumadores, el diputado Campos incluyó un artículo 10 que señalaba que "en el caso de vehículos que presten el servicio de transporte público, también queda prohibido fumar a los pasajeros, aún cuando el conductor lo autorice"; es decir está prohibido fumar aunque todos los ocupantes del vehículo sean fumadores. ¿Cómo se protege a los no fumadores inexistentes en este caso? La idea es prohibir el consumo de cigarrillos, no proteger a los no fumadores, si acaso tuvieran que ser protegidos.

Entre los considerandos de la "Propuesta de punto de acuerdo para que se hagan esfuerzos serios respecto a la motivación a la conservación de la salud y la implementación de programas formativos para combatir el tabaquismo", presentada en la ALDF el 11 de abril de 2002, quisiera destacar dos, el séptimo que señala que la salud, la productividad y la moral se ven más favorecidas en los lugares que se encuentran libres del humo del tabaco (las cursivas son mías para enfatizar los excesos en que pueden caer los diputados), y el octavo que dice que el humo ambiental del tabaco afecta no sólo a las personas que lo consumen, sino a todos aquellos que se encuentran a su alrededor, es decir a los fumadores pasivos (Véase Diario de los Debates de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, 11 de abril de 2002). La moral no tiene nada que ver con la aspiración de humo de tabaco y la afectación del humo ambiental en los no fumadores ha sido mera especulación a partir de casos aislados y no de estudios científicos basados en seguimientos estadísticos de largo plazo en muestras significativas.

El British Medical Journal (BMJ) de mayo de 2003 publicó un estudio de James E. Enstrom y Geoffrey C. Kabat titulado "Environmental tobacco smoke and tobacco related mortality in a prospective study of Californians, 1960-98" referido a los llamados fumadores pasivos. Este artículo puede consultarse en la página del BMJ en internet.

El doctor Enstrom es investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California en Los Angeles, y Kabat es profesor asociado del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad Estatal de Nueva York. Hasta donde sé es el único estudio que se ha hecho con 118 mil 094 adultos que se inscribieron al final de 1959 en un estudio de prevención del cáncer en la American Cancer Society, y que fueron observados hasta 1998. El énfasis de la observación fue en 35 mil 561 no fumadores que viven con cónyuges que sí fuman. El objetivo del estudio fue medir la relación entre el humo de tabaco ambiental producido por cónyuges fumadores y la mortalidad de largo plazo derivada de enfermedades relacionadas con el humo del tabaco. Se compararon los índices de riesgo de no fumadores que viven con fumadores y no fumadores que viven con no fumadores y no se encontraron diferencias significativas en su salud o en causas de muerte relacionadas con el humo del tabaco.

La conclusión de este estudio es que no hay relación entre el humo de tabaco en el ambiente y la supuesta mortalidad relacionada con él, a pesar de que se detectaron pequeños efectos. "La asociación entre exposición al humo del tabaco y problemas coronarios y cáncer de pulmón es mucho más débil de lo que se cree", escribieron los autores. En otros términos lo que se ha llamado "fumar pasivamente" no mata, ni provoca enfermedades del corazón ni cáncer en los pulmones ni necesariamente enfermedades crónicas de obstrucción pulmonar. Y si el estudio realizado fue elaborado con personas expuestas al humo de cigarrillos fumados por sus cónyuges, es fácil derivar que en restaurantes, bares y otros lugares relativamente cerrados, donde los no fumadores están menos expuestos al humo de cigarrillos que en su casa, el resultado sería muy semejante. Este estudio no ha sido refutado científicamente, aunque el debate con los autores continúa, por ejemplo en Journal Watch Cardiology. ¿Conocen los diputados del Distrito Federal estos estudios o sólo se han basado en las especulaciones que la gente repite sin fundamento ni comprobación científica?