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Europa

16 de marzo del 2004

La prensa internacional denuncia que el gobierno español quiso orientarlos sobre "la pista de ETA"
La derrota del PP, duro golpe a los medios de información afines a José María Aznar

Jenaro Villamil
La Jornada

Mientras a las 22 horas la cadena Telecinco anunciaba que "el Partido Popular pierde el poder tras ocho años" en el gobierno, la cadena pública TVE interrumpió misteriosamente el escrutinio electoral y transmitió los resultados de los juegos de futbol. Al mismo tiempo, en multitud de teléfonos celulares comenzaron a circular mensajes como "¡Olé, Urdaci a Infojobs!", en referencia a Alfredo Urdaci, principal conductor de TVE, quien deberá poner su solicitud en la página cibernética de búsqueda de empleo. El comentarista se ha convertido en el símbolo de la alineación mediática en favor del derrotado PP.

Así quedó claro que la otra gran derrota en este 14 de marzo es para la manipulación y la parcialidad de la televisora, la cual sirvió como brazo mediático del aznarato e indujo el odio contra los nacionalismos y las organizaciones políticas non gratas, como la catalana Ezquerra Republicana, la ilegalizada Batasuna o contra todos aquellos grupos que osaron manifestar su oposición a la intolerancia aznarista. A raíz de los atentados del 11 de marzo, el maniqueísmo político y la autocensura televisivas fueron más evidentes.

Y es que para muchos madrileños los resultados de esta jornada no sólo han significado un claro voto de castigo para los ocho años de gobierno del PP, sino un zapping político contra la desinformación de la principal cadena televisiva española, "que nos ha intoxicado con telebasura y aznarismos".

Todavía la noche previa a la jornada electoral, mientras más de 30 mil personas se manifestaban desde las 18 horas en la sede del Partido Popular y en las plazas de Atocha y del Sol para corear consignas contra la política exterior de Aznar y por el ocultamiento de las investigaciones de los atentados, TVE invisibilizó la protesta.

Su director general, José Antonio Sánchez, ordenó que sólo salieran a cuadro los integrantes del gobierno durante lo que denominó "día de duelo". Sin embargo, a las 21 horas privilegió la transmisión de la insólita declaración del candidato oficialista Mariano Rajoy, quien calificó de "ilegales" las manifestaciones en la sede del PP.

Estas movilizaciones fueron el resultado de la comunicación alternativa. A través de Internet, teléfonos celulares, volantes y pintas que han inundado las calles y las estaciones del Metro de Madrid desde el 11 de marzo, un importante segmento de la opinión pública se ha rebelado contra las versiones oficiales y ha exhibido la falta de credibilidad en los medios masivos de información, quizá sólo con la excepción de la cadena radiofónica SER, propiedad del grupo PRISA, el otro gran consorcio privado de medios, y ciertos programas informativos de Telecinco.

De hecho, uno de los gritos más festivos que se escucharon en la calle de Génova y en Plaza de Sol fue: "¡esto no sale en la primera!", en clara referencia a los informativos de TVE. Y frente a las cámaras de esta cadena coreaban: "¡televisión, manipulación!"

"Lo mismo nos sucedió durante las marchas de protesta contra la guerra contra Irak", comentó Alberto, ex militante de Izquierda Unida. "Mientras en las calles de Madrid habíamos casi un millón de personas expresándonos contra la política exterior de Aznar, la televisión oficial no transmitía absolutamente nada o desinformaba. Señalaba que éramos cuatro locos. Lo de ahora es consecuencia de esa política de menospreciar la opinión de la gente", remató.

La política de control y desinformación del gobierno de Aznar se exhibió con toda claridad tras los atentados del pasado jueves. Al unísono, los medios oficialistas orientaron editorialmente sus noticiarios y comentarios para hacerse eco de la primera versión de que ETA causó las explosiones que provocaron 200 muertos y más de mil 400 heridos. Sólo hasta que cadenas internacionales como la BBC o CNN, de creciente influencia entre los televidentes de España, comenzaron a ventilar la posibilidad de que radicales islamitas fueron los responsables de los atentados, los medios electrónicos españoles moderaron su posición.

El Círculo de Corresponsales Extranjeros se quejó el sábado 13 de marzo por las presiones del gobierno de Aznar para orientarlos hacia la "pista de ETA". Desde el jueves por la tarde recibieron telefonazos de la Moncloa para gestionar esa versión. El periódico El País, en la columna La Defensa del Lector, publicada este domingo, reveló que José María Aznar se comunicó dos veces con el director del periódico, Jesús Ceberio, para insistir en la "línea ETA" en la versión de los atentados.

Distintos observadores y analistas de medios en España subrayan que a pesar de la cercanía del grupo PRISA con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de su línea crítica hacia el gobierno de Aznar, también se generaron "valores entendidos" con este poderoso consorcio editorial, debido a las concesiones de televisión restringida. Sólo hasta ahora se ha ventilado públicamente la estrategia de presión y control informativo que el aznarismo desplegó con ciertos medios impresos, entre ellos El País.

¿Qué viene ahora?, se preguntan distintos especialistas en medios en España. "Es necesario acabar con esta parcialidad escandalosa que ha dominado a los medios públicos, tanto con el PSOE como con el PP, así como garantizar un auténtico estatuto que defienda el derecho a la información plural y veraz", subraya un académico, quien agrega: "aquí todavía hace falta una institución como la BBC para evitar los excesos que cometió Aznar".