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Nuestro Planeta

19 de junio del 2002
Basura tóxica transgénica para el Tercer Mundo

Marlon Carrión C.
Servicio Informativo "Alai-amlatina"

En calidad de ayuda, donados para palear el hambre de los más necesitados de América Latina, entre ellos los indígenas y campesinos de Bolivia, están llegando alimentos genéticamente modificados, de absoluta prohibición en Estados Unidos, Europa, Japón y otros países del mundo, por su alta peligrosidad para los humanos.
Se trata de alimentos con componentes de maíz Starlink, cuya producción, distribución y consumo fue prohibido en los países desarrollados a fines de julio del 2001.
Este regalo tóxico fue denunciado hace pocos días por el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo, FOBOMADE, quien en cooperación con la organización internacional Amigos de la Tierra envió una muestra de la donación de USAID al laboratorio independiente Genetic ID de Iowa, Estados Unidos, quien alertó sobre los componentes de dichos alimentos.
La donación estadounidense también contenía otros tipos de maíz genéticamente modificados como el Roundup Ready y BtXtra, los dos producidos por la Compañía Monsanto y que no cuentan con la aprobación de la Unión Europea para ser comercializados en su territorio, por considerarlos no aptos para el consumo humano.
La basura tóxica donada como ayuda humanitaria para madres, niños y ancianos, campesinos e indígenas del altiplano andino, ya había sido rechazada por la Agencia de Protección Ambiental Estadounidense (EPA). Este organismo informó que en cada célula del maíz Starlink existe una proteína modificada que contiene características de alergénicos conocidos. Los posibles efectos del consumo del Starlink son nauseas y reacciones alérgicas graves, seguido de un estado de coma y luego, en algunos casos, daño cerebral, falla renal y la muerte.
Originalmente este tipo de maíz transgénico se lo encontró en "tacos" elaborados por la multinacional Kraft en Estados Unidos. Tras los estudios y la orden de suspensión del uso de dicho maíz, no se supo qué se hizo con miles de toneladas de ese transgénico. La EPA asegura que ningún nivel de Starlink es seguro para el consumo humano. Con ello se desvirtúa aquello de que "apenas tiene una pequeña parte de maíz Starlink".
Pero Bolivia no es el único destino de la "ayuda tóxica transgénica" en América Latina. Guatemala ya recibió este tipo de bondad. En un análisis realizado por el grupo Madre Selva que trabaja temas de seguridad alimentaria en dicho país, en los productos alimenticios donados por el Programa Mundial de Alimentos se encontró la existencia de tres variedades de maíz transgénico, ninguno de los cuales tiene la aprobación para el consumo humano en la Unión Europea. Estos tres tipos de maíz son: Liberty Link, producido por Aventis y Monsanto; BtXtra y Roundup Ready.
En este caso, el PMA señaló que su política es no aceptar ayuda con productos no aptos para el consumo humano. Organismos civiles dicen que esta aseveración significa que el PMA no mantiene un estricto control de la ayuda que recibe y que luego entrega a los necesitados. Además dicho programa no tiene una política oficial respecto a los transgénicos.
En Nicaragua las cosas no son distintas a Bolivia y Guatemala, en todo caso, son agravadas. En todas las muestras analizadas de productos llegados a través de los programas de ayuda alimentaria, se encontró la presencia de transgénicos, especialmente en la ayuda destinada a madres embarazadas y niños preescolares.
Nicaragua también ha recibido donaciones de semillas transgénicas procedentes de Alemania y harina de maíz y soja donada por USAID.
Esta harina estaba elaborada con maíz Roundup Ready de la Monsanto.
Lucía Gallardo de Acción Ecológica de Ecuador, dijo que "Es necesario rechazar la utilización de alimentos transgénicos en los Programas de Ayuda Alimentaria y exigir que la FAO y los respectivos gobiernos se comprometan a retirar tales alimentos de América Latina".
Activistas ecológicos y grupos de la sociedad civil han pedido también que se prohiba la introducción se semillas transgénicas en los centros de origen y diversificación de alimentos, por los graves riesgos que esto representaría para la soberanía alimentaria.
Finalmente, cabe hacerse algunas preguntas: ¿Por qué se envían productos transgénicos a América Latina, Africa y Asia? ¿Qué intereses económicos hay de por medio? ¿Qué intereses étnicos hay en este tráfico de transgénicos? ¿Hay alguna posibilidad de detener esta "ayuda"? ¿Estamos en condiciones de crear y alimentar un banco de semillas nativas, en pos de la seguridad y soberanía alimentaria de nuestros pueblos?