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Nuestro Planeta

7 de septiembre del 2002

Sí soy ecohistérico

José Manuel Chacón

El término ecohistérico lo han utilizado de forma peyorativa grupos neoliberales en contra de representantes de organizaciones ecologistas que se oponen a la depredación salvaje que se hace de nuestros bienes naturales. En ese sentido el diario Siglo Veintiuno editorializaba hace dos años, "Otra vez los ecohistéricos", para refererirse a la defensa que los miembros del Colectivo Madre Selva hacían del Parque Nacional Laguna del Tigre, quienes denunciaban la ilegalidad del contrato petrolero 1-92 , que además atentaba (y todavía atenta) contra esta importante área con categoría de Reserva de Biosfera Maya. Además de ecohistéricos, algunos columnistas del mencionado diario, también utilizaban los calificativos de "ecoestalinistas", "antidesarrollistas", "neomarxistas", ecomacartistas, etc, en función de justificar la presencia y los intereses la petrolera Basic Resourses, sin importar la cuestión de ilegalidad o el daño a la biodiversidad.
El término ecohistérico aparece otra vez cuando denunciamos las amenazas de nuevos contratos petroleros en áreas de mucha importancia ecológica, pasándose nuevamente sobre las leyes.
En este artículo quiero confesar que sí soy ecohistérico.
Cómo no ser ecohistérico si me entero al leer en el informe Guatemala: Los contrastes del desarrollo humano auspiciado por el programa de Naciones Unidas que cita que en menos de 50 años nuestro país ha perdido el 50% de su cobertura boscosa.
Cómo no ser ecohistérico si la deforestación avanza a un ritmo promedio de 90 mil hectáreas por año y que sólo se reforesta el 10%. Y que, de seguir en esta carrera, en menos de 20 años el país de lo que en otrora fuera el de "La Eterna Primavera" será un desierto más. Hablar sobre la pérdida de nuestros bosques es también hablar de perder nuestro tesoro natural como es la biodiversidad, de enorme importancia para promover el desarrollo.
Cómo no ser ecohistérico si la mayoría de ríos están contaminados y secándose como sucede en los que bajan de la Sierra de Las Minas y que en vez de buscarle solución a la depredación que realiza una compañía maderera en esta área, El Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Areas protegidas CONAP reduce de forma ilegal el área núcleo para favorecer los intereses de esta compañía.
Cómo no ser ecohistérico cuando el Programa Mundial de Alimentos ingresa irresponsablemente granos transgénicos en la ayuda alimentaria y este gobierno lo permite, como también permite que la sucia actividad petrolera continúe amenazando nuestra biodiversidad a cambio de favorecer a un grupito de accionistas.
Cómo no ser ecohistérico cuando en este gobierno se prioriza el Plan Puebla Panamá a espaldas de las comunidades y con ello pone a disposición de las transnacionales nuestros bienes naturales como son el agua y los bosques. Con el agregado que no existe una verdadera política para el ambiente y en función social....
Podría seguir argumentando el porque no me molesta que me llamen ecohistérico, sobre todo si este epíteto viene de los malos guatemaltecos que hoy por hoy se sirven en bandeja de plata el futuro de las nuevas generaciones. Si después de leerme o escucharme, usted amiga o amigo desea hacer algo por defender lo poco que nos queda y que nos deja la rapiña neoliberal, organícese y sea un miembro más del club de ecohistéricos...
José Manuel Chacón