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Medio Oriente

5 de diciembre del 2002

Incumplimiento material – Crímenes de EE.UU. en Irak

Heather Wokusch
CommonDreams.org
Traducido para Rebelión por Germán Leyens

El Día 'D' del 8 de diciembre se acerca lentamente – el día en el que Irak debe suministrar al Consejo de Seguridad una lista completa de sus programas de armamento, y de sus actividades de producción e investigación química, biológica, y nuclear. Aun cuando los inspectores de armamentos de la ONU han criticado la fecha límite del 8 de diciembre como irrealizable, las consecuencias de no atenerse a ella serán catastróficas: Irak será considerado en "incumplimiento material" de la resolución 1441 de la ONU, y sometido a una inmediata y decisiva acción militar.
Pero, por el momento, la resolución 1441 no parece mucho más que un pretexto para un ataque contra Irak dirigido por EE.UU.. Los aviones de guerra de EE.UU. patrullan la zona de no vuelo de Irak, bombardean Irak, los portaaviones están en estado de alerta y hay 60.000 soldados de EE.UU. en el Golfo Pérsico o sus alrededores. Está bien claro que la guerra ya ha comenzado, con "incumplimiento material" o sin él. Cuando convenga a la administración Bush, se descubrirá que Irak ha violado algún aspecto de la resolución de la ONU, y los actuales preparativos y la acción clandestina estallarán en un ataque generalizado.
La justificación (que el Irak de Husein viola el derecho internacional con sus armas de destrucción masiva y que por lo tanto es una amenaza para la paz mundial) parece un poco irónica a la luz de las acciones de EE.UU. en Irak de los últimos once años.
Un ejemplo. El artículo 54 de las Convenciones de Ginebra indica claramente que la destrucción o la inutilización de medios esenciales para la supervivencia de las poblaciones civiles son ilegales bajo el derecho internacional y constituyen un crimen de guerra. Es difícil, por lo tanto, explicar que EE.UU. haya bombardeado en 1991 la red eléctrica que suministraba a 1.410 plantas de tratamiento de aguas para los 22 millones de habitantes de Irak. Un pasaje de un documento de 1998 de la Fuerza Aérea de EE.UU., intitulado "Ataque estratégico," explica en forma escalofriante: "Los ataques eléctricos resultaron extremadamente efectivos... La falta de electricidad afectó a las plantas de tratamiento de agua de la capital y condujo a una crisis de la sanidad pública debida a que las aguas servidas fueron vertidas al río Tigris." Un segundo documento de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de EE.UU., "Vulnerabilidad del Tratamiento de Aguas de Irak en 1991," predijo cómo se pasaría a utilizar las sanciones para impedir que Irak obtuviera el equipo y los productos químicos necesarios para la purificación del agua, lo que llevaría a "una escasez de agua potable pura para gran parte de la población" y a "un aumento de los casos de enfermedad, si no de epidemias."
Así que, básicamente, desafiando el derecho internacional, Estados Unidos destruyó a sabiendas el suministro de agua de Irak, y luego, durante los últimos once años, ha impedido que se trate el agua potable contaminada, aunque era obvio que los más afectados serían millones de ciudadanos condenados a enfermedades evitables, y a la muerte. Si esto no constituye un incumplimiento material, ¿qué cosa lo es?
Y luego tenemos los armamentos de uranio empobrecido (UE) que Estados Unidos y sus aliados utilizaron en Irak durante la Guerra del Golfo, aunque sabían de antemano que su radioactividad llevaría a que los alimentos y el agua en las regiones bombardeadas serían inadecuados para su consumo durante un período indefinido (el UE sigue siendo radioactivo durante 4.500 millones de años). Agréguese el hecho que los restos de polvo carcinogénico dejado por una bomba de UE se dispersan con el viento y son absorbidos por plantas y animales, devastando así la cadena alimenticia de toda una región. Desde luego, los seres humanos inhalan y absorben también el polvo de UE, lo que ha llevado con gran probabilidad no sólo a los niveles dramáticamente altos de defectos al nacer y a los casos de cáncer entre los civiles iraquíes, sino también a una gran variedad de dolencias entre los veteranos de la Guerra del Golfo; un reciente estudio, por ejemplo, descubrió que incluso nueve años después de la guerra, veteranos afligidos por efectos del Síndrome de la Guerra del Golfo siguen teniendo indicios de UE en su orina. Esto, aunque todavía no ha habido ningún estudio del gobierno de EE.UU. sobre los efectos de la inhalación de UE...
Podemos contar con que el UE será utilizado también en el próximo ataque contra Irak, a pesar de los inhumanos riesgos tanto para los civiles como para el personal militar. Según un informe del Departamento de Defensa, "Los Servicios Militares de EE.UU. utilizan municiones de UE por la superior calidad mortífera del UE", agregando, "La exposición al uranio empobrecido (UE) en la Guerra del Golfo no ha producido hasta la fecha ningún efecto adverso observable para la salud atribuible a la toxicidad química del UE o a la radiación de bajo nivel." Después de que más de uno de cada seis veteranos estadounidenses de la Guerra del Golfo ha informado sobre problemas de salud desde su participación, y que más de 9.000 han muerto desde que terminó la guerra, para no hablar del fuerte aumento en la cantidad de defectos al nacer y los casos de cáncer iraquíes en las regiones bombardeadas con UE, un desmentido semejante representa un verdadero incumplimiento material, una afronta tanto a los derechos como al sentido común humanos.
¿Y qué pasará si llega el plazo del 8 de diciembre, y los inspectores de armas de la ONU no encuentran armas de destrucción masiva? El Secretario de Defensa de EE.UU. Donald Rumsfeld dice: "Demostraría que el proceso de inspección ha sido exitosamente derrotado por los iraquíes. No cabe duda que el régimen iraquí es astuto, han gastado mucho tiempo escondiendo cosas, dispersando cosas, haciendo túneles subterráneos." Así que parecería que no importa cuál sea el resultado de las inspecciones, los iraquíes serán atacados de todas maneras.
Confrontado a una situación en la que no puede ganar, Husein aparecería como un mártir en la región; también vería pocas opciones fuera de desencadenar lo que le quede de poderes destructivos. Arrinconar a alguien parecido es la política extranjera más desastrosa que se pueda imaginar, un desarrollo peligroso para toda la región y una pésima noticia para los desgraciados soldados de ambos sexos que habrán sido arrojados a este atolladero.
Es evidente que Sadam Husein es un repugnante monstruo que ha manifestado un desdén criminal por su población. Lo que también es obvio, en todo caso, es que el historial de EE.UU. en la región es desgraciado, si no directamente criminal. Baste con considerar que en los dos años después del infame ataque con gas de Husein contra los kurdos en Halabja (un ataque en el que aparentemente hubo helicópteros hechos en EE.UU. entre los que lanzaron las bombas) el gobierno de EE.UU. pareció bastante desinteresado en su posesión de armas químicas, o de cualquier otro tipo de armas. Recordemos también, que un informe de 1992 del Senado intitulado "Exportaciones de doble uso de EE.UU. a Irak relacionadas con la guerra química y biológica," demostró que Husein compró tecnología y materiales necesarios para producir armas nucleares, biológicas y químicas precisamente de EE.UU. y Gran Bretaña –y que continuó comprando, incluso después del ataque en Halabja. Agréguese la degradación del suministro de agua, la toxicidad del UE y las debilitantes sanciones, y se hace difícil imaginar al iraquí promedio abrazando a las fuerzas estadounidenses como liberadores bienvenidos.
El resultado es que EE.UU. tiene que contestar algunas preguntas sobre su conducta en el pasado en Irak, preguntas que no pueden ser respondidas con otra guerra generalizada.
30 de noviembre de 2002
Heather Wokusch es una escritora free-lance. Su sitio en la red es: www.heatherwokusch.com