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Internacional

29 de abril del 2002

Cuales son las tendencias de Francia después de la primera vuelta?

Isaac Bigio

La primera vuelta de las presidenciales francesas del 21 de mayo ha producido un cataclismo histórico. Por primera vez en 33 años los socialistas han sido eliminados de la segunda vuelta y, además, han sido remplazados por la ultra-derecha.
El presidente Chirac ganó con el 19,5%. Le Pen sacó casi el mismo número de votos que en las presidenciales pasadas (1995) pero, al aventajar en un punto al magro 16% del premier socialista Jospin, logró pasar al segundo turno.
Le Pen promueve la discriminación o expulsión de los emigrantes y apartar a Francia de la Unión Europea. Azusando la xenofobia para capitalizar el deterioro de la co-habitación entre socialistas y conservadores es como Le Pen primero llegó a tornarse popular en los ochentas y como hoy llega tan lejos.
Durante 5 años Juspin y Chirac co-gobernaron y limaron sus diferencias a tal punto que los socialistas perdieron identidad y atractivo. La abstención creció hasta un imprecedente 29% manifestando descontento de tradicionales votantes izquierdistas hacia sus partidos históricos.
Los partidos socialista y comunista han sufrido su peor derrota. La caída de Juspin es también un golpe contra el gobierno socialdemócrata europeo que más reparos ponía a la neo-liberalización del socialismo patrocinada por Blair.
El histórico Partido Comunista Francés, que otrora tuviese más de un cuarto del electorado y fuese uno de los dos más grandes de occidente, ha quedado reducido a menos del 3.5% de los votos. Además de su colapso, ellos, los verdes y los radicales deben tener sentimientos de culpa porque contribuyeron a quitar los pocos votos que sus aliados socialistas necesitaron para pasar al turno definitivo.
Juspin anhelaba una gobierno de la ' izquierda plural ' pero la pluralidad de las candidaturas de izquierda trabajó en su contra. Los socialistas apenas aglutinaron a poco más de un tercio del 44% de votos que fue a parar a las 8 candidaturas que se reclamaban izquierdistas.
La izquierda trotskista es la que más avances electorales ha tenido. Ha duplicado sus votos y sus 3 candidatos sumaron el 11%, el porcentage electoral más alto que hayan sacado los trotskistas en el mundo desde las constituyentes peruanas de 1978. Si se hubiesen unido tal vez hubiran podido sacar seis puntos más para que sean los extremistas de izquierda y no de derecha quienes entren a la segunda vuelta.
Le Pen sabe que perderá la vuelta final pero sabe que ha triunfado al haber polarizado al electorado. La extrema izquierda tratará de impulsar la polarización anti-fascista y siente que ha golpeado a sus rivals socialistas y comunistas con el crecimiento de la abstención y de sus propios votos. Chirac llega debilitado y desprestigiado pero competir con Le Pen le permitirá asegurarse un triunfo (que contra Jospin sería dudoso o ajustado) haciendo y será el primer presidente galo electo con más del 70%.
Para diversos izquierdistas las diferencias entre la derecha conservadora y la xenofóbica es mínima y apuntalar a uno contra otro implicaría ayudar a que luego Chirac se revitalice y las emprenda contra ellos.
Chirac aspira a cuadriplicar su votación en la segunda vuelta y saber capitalizar el amplio abanico de fuerzas que él promueve para hacer un cargamontón contra los racistas. Contando con un amplio y diverso espectro de votantes el actual presidente aspirará a potenciar su figura y su nuevo gobierno.
(investiga y enseña en la London School of Economics & Political Sciences)