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Internacional

24 de marzo de 2002

Manu Chao: "Europa cada día necesita más y más pachanga"
Le enorgullece que "los chavales" pirateen sus discos "de forma casera"

CARLOS DEL AMO
Diario de noticias

Manu Chao, que llenó el lunes y martes pasado la madrileña sala La Riviera, en donde ya no quedan entradas ni para hoy ni para mañana, defendió ayer su papel como músico, ante el del personaje reivindicativo que le han querido colocar. "Soy un pachanguero y Europa necesita cada vez más y más pachanga", dijo.
"El aire festivo es vital para una sociedad que necesita relajarse. Mi lado reivindicativo es otra cosa, porque en mis letras meto lo que me duele de este mundo, pero no de una manera panfletaria, ya que no pretendo ofrecer un discurso político", añadió Manu Chao en una improvisada conferencia de prensa durante la que se presentó el documental de Fernando León de Aranoa, Caminantes.
El pasado sábado Manu Chao fue la principal estrella del festival "antiglobalización" que se celebró en Barcelona. "El concierto fue lo de menos, lo importante fueron las 300.000 personas que nos manifestamos pacíficamente para decir que no a lo que es un futuro negro para mucha gente. Si seguimos así este mundo se va a dar contra la pared".
El autor de canciones como Mala vida o Clandestino , aprovechó que se reunía en Barcelona con su grupo, Radio Memba, nombre en homenaje al músico cubano Héctor Lavoe, "que es a la salsa lo que Camarón al flamenco", para venir a Madrid, una de la pocas ciudades por las que no había pasado para presentar su último trabajo Próxima estación: Esperanza.
"Mi oficio es el de músico y cada concierto con mi banda es como un nuevo ensayo", por eso ahora planea viajar en mayo por Rusia, las repúblicas checa y eslovaca, Macedonia, Bulgaria y Turquía. "Esta gira por el Este va a servir para conocer nuevas historias y una vez descubiertas pensar en hacer algo más loco", comentó el músico nacido en París, de padre gallego y madre vasca.
Entre sus proyectos figura una gira por Sudamérica y Europa, y en cuanto a nuevos álbumes "hay y no hay proyectos. Estoy grabando poco a poco cosas que me parecen guapas, pero no estoy en la fase de recopilar temas. Lo que sí que quiero editar es un disco que grabamos en directo en la gira del año pasado".
Para Manu Chao, que recuerda con añoranza la época de Mano Negra, grupo del que era miembro fundador, "la música es entretenimiento y los músicos estamos aquí para hacer realidad las cosas con las canciones. La ley número uno de mi oficio es que la gente se lo pase bien, por eso no me importa que digan que mis música es pura pachanga".
El músico francés, establecido en Barcelona, planea ampliar una fecha más en Madrid, "lo estamos estudiando, pero es muy difícil tocar aquí, no hay sitios".

Su visión de la piratería

En cuanto a la piratería Manu Chao considera que es "hija del sistema, si todo el mundo tuviera un trabajo digno no existiría, pero en este mundo la economía paralela es inevitable. Eso si hay piratería casera, la de los chavales que graban mis discos en casa, que me enorgullecen, y la de las mafias, que hacen mierdas de discos, esa es la que duele".
Manu Caho destacó que el se crió con el rock y creció en la camioneta de Mano Negre con el reggae, que "es la cadencia rítmica más internacional, aunque ahora he descubierto otro tipo de música que entiende cualquier ciudadano del mundo, la rumba. Si tocas rumba en Indonesia, la pillan".e preguntan con frecuencia qué es lo que me hace más falta en la vida, y siempre contesto la verdad: "Un escritor". El chiste no es tan bobo como parece. Si alguna vez me encontrara con el compromiso ineludible de escribir un cuento de quince cuartillas para esta noche, acudiría a mis incontables notas atrasadas y estoy seguro de que llegaría a tiempo a la imprenta. Tal vez sería un cuento muy malo, pero el compromiso quedaría cumplido, que al fin y al cabo es lo único que he querido decir con este ejemplo de pesadilla. En cambio, no sería capaz de escribir un telegrama de felicitación ni una carta de pésame sin reventarme el hígado durante una semana. Para estos deberes indeseables, como para tantos otros de la vida social, la mayoría de los escritores que conozco quisieron apelar a los buenos oficios de otros escritores.