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Internacional

14 de marzo del 2002

Se intentará recuperar calles para la sociedad civil, informa el colectivo zapatista catalán
Vigilada por tierra, mar y aire, la cumbre de jefes de gobierno y de Estado de la UE en Barcelona

Armando G. Tejeda, La Jornada
La cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea, que se celebrará el próximo fin de semana en Barcelona, estará vigilada por tierra, mar y aire, y el blindaje policial y militar que ha puesto en marcha el Ejecutivo español y presidente de turno del organismo europeo, el conservador José María Aznar, ha hecho de la capital catalana un lugar inexpugnable, vigilado desde todos los frentes ante el temor a posibles disturbios de los llamados movimientos antiglobalización.
Como se sabe, en tales movimientos confluyen desde los colectivos zapatistas hasta los movimientos agrarios europeos. A pesar de que las más de 500 organizaciones civiles que se manifestarán en clara afrenta a los criterios que rigen la globalización en el mundo son pacíficas y propositivas, el cordón de seguridad activado no tiene parangón con otras cumbres europeas.
El cielo estará protegido por aviones con tecnología de punta, los AWACS de la Organización del Tratado del Atlántico Norte; el mar será territorio inexpugnable gracias a agentes del servicio marítimo de la Guardia Civil, y la tierra, con los controles fronterizos incluidos, estará controlada por más de 8 mil 500 policías que se diseminarán en torno al Palacio de Congresos, sede herméticamente vallada y en la que se debatirán los criterios economicos y financieros que regirán esta región los próximos años.
El Ministerio de Defensa español destinará dos cazas F-18 y dos aviones C-101 para asegurar la protección aérea durante el Consejo Europeo, mientras que la armada contribuirá con una corbeta y dos patrulleras a la vigilancia marítima y el ejército de tierra desplegará baterías de misiles antiaéreos en los alrededores de la capital catalana.
Separaración de pacíficos y violentos
La delegada del gobierno en Cataluña, Julia García Valdecasas, aseguró que las fuerzas de seguridad "separarán a los violentos de los pacíficos" para evitar que estos últimos utilicen las protestas "como escudo", al tiempo que los controles de documentación se han intensificado en la frontera con Francia, amparados por la normativa europea que limita el libre flujo de personas ante situaciones de alto riesgo, como se considera la presente.
El director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivieso, dijo que "en principio no se impide el paso de nadie salvo que estemos hablando de un delincuente en busca y captura", pero la "prohibición" está destinada exclusivamente a jóvenes que tienen antecedentes en "disturbios" producidos en anteriores movilizaciones, como las de Praga, Génova, Niza o Seattle.
Pese a que aviones militares y redes de satélite vigilarán cuanto acontezca en la capital catalana, los movimientos antiglobalización mantienen incólume su itinerario.
El sector que defiende y coordina la Campaña contra la Europa del capital y de la guerra sostiene que "lo que se pretende en la cumbre de Barcelona es, en teoría, poner en marcha las reformas necesarias para una Europa más próspera, dinámica y al servicio del ciudadano.
Sin embargo, todo parece indicar que las reformas en curso de los servicios financieros, de los servicios públicos -que han sido significativamente redefinidos como servicios de interés económico general-, del mercado de trabajo y de las prestaciones, de la educación, de las pensiones, están guiadas todas por tres principios dominantes: desregularización, flexibilización y privatización, es decir, la ley del mercado por encima de cualquier consideración.
Iñaki García, miembro del colectivo zapatista de Barcelona, uno de los más activos del entorno, explicó a La Jornada que hay la intención de recuperar las calles para la sociedad civil en esta cumbre, a pesar del hermético cordón policial, pero que lo más relevante es que se llevarán a cabo distintos foros de discusión y mesas de debate en los que se dará continuidad a los principios planteados en citas previas del movimiento antiglobalización, de manera destacada el Foro Social de Porto Alegre.
El simpatizante zapatista explicó que el movimiento estará presente no sólo como emblema, sino que además se difundirán una serie de documentales que registraron la histórica marcha zapatista de marzo del año pasado en México, un hito en la resistencia internacionalista y nacional.
A la cita de Barcelona también acudirá el movimiento agrario europeo, que tiene entre sus líderes más emblemáticos al francés José Bové, quien señaló hoy en el periódico catalán La Vanguardia que "lo más importante es que acuda mucha gente, ya que a la vista de los envites en juego sólo siendo muchos podemos poner en evidencia el desfase entre los ejecutivos de Europa y los ciudadanos. Hay dos Europas:
la de los ciudadanos y la de los tecnócratas."