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Internacional

2 de septiembre del 2002

El verdadero núcleo de la "globalización"

Héctor Mondragón
Rebelión
Hace un siglo el sueño de John Pierpont Morgan era unir a todos los grandes capitalistas en una gran corporación, por supuesto bajo su mando. Una imagen de ese sueño puede ser la corporación J.P.Morgan-Chase de hoy. El grupo Morgan y el grupo Rockefeller fueron por años los más poderosos y conocidos de Estados Unidos, pero es el banco de los Rockefeller, el Chase Manhattan el que a unido a su carro a la institución insignia los Morgan.
J.P.Morgan-Chase es un inmenso poder. La fusión de los bancos Chase y Manhattan fue seguida más tarde por la absorción del Chemical Bank, que llegó a ser el principal acreedor de Colombia. Luego los Rockefeller adquirieron el Manufacturers Hanover Trust, otrora líder de todo un grupo financiero. Y finalmente han logrado la fusión con J.P.Morgan.
La junta directiva del Morgan-Chase es una buena imagen del grupo tejido a su alrededor. Sus integrantes son a la vez directivos de otras notorias transnacionales.
En primer lugar está el presidente de la Exxon-Mobil, corporación heredera de la Standard Oil que llevó a los Rockefeller al liderazgo mundial. Otra petrolera figura en los cruces: la BP-Amoco, en la cual también hay otros accionistas importantes.
Las otras coincidencias de directivos están establecidas con la Honeywell (filial de General Electric); los laboratorios farmacéuticos Merck y Wyeth; la poderosa constructora de tuberías y oleoductos Bechtel; el grupo de publicaciones Hearst (Cosmopolitan), Ryder Sistem y Deer & Co.
El inmenso poder alcanzado por el grupo Rockefeller hoy tiene un nuevo rival, que a juzgar por los datos disponibles es ya aun más poderoso y demuestra que el resultado de la era la globalización neoliberal es el fortalecimiento de los supergrupos económicos: Se trata del Citigroup (Citibank).
Originado en una coalición de familias millonarias (Stillman, Dodge, Grace, Harriman, Mc Cormick, Armour y otras), el Citigroup aplicó también la fórmula del rival Morgan y agrupó a más familias millonarias, acercando a su órbita a grupos tan importantes como Mellon (Alcoa), Dupont y Zankel y estableciendo una alianza con los Ford expresada en la presencia del expresidente de la familia en los cuadros directivos del grupo y en una viaja relación del Citibank con su cliente productor de automóviles.
Uno de los actuales directores del Citigroup es director de la petrolera Chevron- Texaco, que tiene a una exdirectiva, Condoleeza Rice, como Asesora de Seguridad del Gobierno de Bush. Tres directores del Citigroup lo son de la gigante de telecomunicaciones AT&T, dos de la transnacional química Du Pont y dos de la United Technologies que produce la mitad de los helicópteros del Plan Colombia y tiene como campo principal la industria militar. Otros dos son directivos del Banamex de México, punta de lanza de Citibank en América Latina y en las transnacciones del tratado de libre comercio ALCA. Otro es directivo de Alcoa, otro de Verizon y otro de Halliburton, empresa de la que fue gerente el vicepresidente Richard Cheney.
Halliburton, contratista de las petroleras desde Asia central hasta Colombia, es un nodo donde se reunen directores de Phillips Petroleum, petrolera de bolsillo del Citigroup, de Chevron-Texaco, Exxon; de las firmas de equipos Crown Castle y Corning; la química Lyondell; las electrificadoras American Electric & Power, San Diego Gas, Southern California y Mirant, la fabricante de ropa J.C. Penney; laboratorios Pfizer [ahora matriz de Monsanto]; Reader's Digest; Pepsi Cola y restaurantes Tricon. La filial de Halliburton, Brown & Root's generalmente se mezcló con contratos en las guerras locales: Vietnam, Ruanda, Chechenia, Bosnia, Kosovo... En Turquía tiene una sociedad para entrenamiento militar con Vinnell Corporation, una compañía de la transnacional de la industria militar TRW. En Colombia Brown compró terrenos para almacenes de bodegas.
Un punto aun más interesante de cruce de directivos lo representa en conglomerado Rand Corporation – Entrust – Carlyle - Nortel. Rand es una firma consultora de política y seguridad. En Colombia es conocida por haber recomendado formar en gran escala paramilitares legales.
Del consejo de Rand hacen parte destacados ejecutivos, uno de los cuales es el expresidente del Citigroup John Reed, otro es Frank Carlucci, exsecretario de Defensa de Bush padre, presidente del Carlyle Group que invierte negocios militares y aeroespacieles y expresidente de la telefónica Nortel. El presidente de Rand es director de Entrust, una corporación dedicada a la "seguridad en internet", la encriptación de información y por ende esencial para el contraespionaje (y el espionaje) en internet.
El presidente de Entrust ha sido miembro de la junta de visitadores de las fuerzas unidas de la OTAN, pero además ejecutivo de AT&T y de Nortel. Otro de los actuales directivos de Entrust también lo ha sido de Nortel, conocida en Colombia por ser propietaria de Comcel y ahora por ser una de las seis transnacionales en pleito con Telecom, por unos contratos de riesgo supuestamente compartido, donde Nortel y las otras cinco no arriesgaban sino a ganar y Telecom debe supuestamente pagarles ganancias del 12 % anual aunque hubo pérdidas. El abogado es el nombrado ministro del Interior de Colombia, Fernando Londoño Hoyos.
¿Qué tienen que ver los teléfonos móviles y las líneas de fibra óptica, la OTAN y los paramilitares legales? Lo podría responder mejor el fondo Carlyle. Philip Odeen directivo de su empresa de comunicaciones Relizon, es el gerente de la transnacional militar TRW. Los principales portavoces de Carlyle provienen del alto equipo del primer Bush incluido el expresidente y su exsecretario de Estado y albacea del escandaloso resultado electoral de Florida que permitió a Bush hijo llegar a la presidencia, James Baker. Una gran sorpresa se llevó el público cuando el 8 de octubre de 2001 el Wall Street Journal reveló que la familia Bin Laden tenía grandes inversiones en el Fondo Carlyle y había obtenido grandes utilidades en él.
La rosca del gobierno de Bush padre generó otro firma, las inversiones de ultramar Darby, entidad fundada por Nicholas Brady, exsecretario del Tesoro de Estados Unidos y gerenciada por un exdirector del Banco Mundial, para el cual también trabajó Brady, quien además laboró con el FMI y fue director de Heinz y de la petrolera Amerad-Hess, hoy socia menor de BP en Cusiana. Darby ha invertido con El Tiempo y Motorola en Avantel; con Corfinsura del sindicato antioqueño o grupo Suramericana, en proyectos de construcción de vías y represas; en leasing Bolívar; en Petrosantander; y en un fondo de inversiones latinoamericanas con el BBVA.
Los fondos de inversiones desempeñan un importante papel en el control en serie que el Citigroup y otros grupos fuertes como el J.P.Morgan-Chase ejercen sobre numerosas empresas y en especial sobre transnacionales claves. Carlyle está en la industria militar, pero los fondos son variados: Dodge & Cox, Capital Guardian Trust, Capital Research & Management, Franklin Resouses, Putnam, Barrow, Wellington, State Street, captan los ahorros de miles de personas; millonarios de todo el mundo como los Bin Laden, que esperan obtener grandes utilidades de las acciones que compran los fondos. Pero los grandes grupos que controlan los fondos utilizan estas inversiones para aumentar sus votos en las asambleas de accionistas de las corporaciones y con capital de otros controlan el mundo.
Los entramados de accionistas permiten a los grandes grupos hacer mayoría y frecuentemente, a la hora menos pensada resultan controlando corporaciones, provocando una reacción en cadena de control, pues la nueva empresa controlada es a la vez accionista de otras.
Las empresas de gas y energía eléctrica que participan en privatizaciones, revenden y transportan y venden electricidad, han sido receptoras de muchas de las inversiones de los fondos. Es el caso de Enron que además operaba con cuantiosos créditos de J.P. Morgan-Chase y el Citibank. Fue a esta empresa a la que el gobierno de Pastrana quería vender a bajo precio el gas de la Guajira. Enron estaba ligada a medio centenar de altos funcionarios de la administración Bush y estuvo mezclada en escándalos en varios países, desde la India a Bolivia, incluidos los mismos Estados Unidos donde sobrefacturó los costos de la electricidad para saquear a los consumidores de California y causar una crisis de las electrificadoras privatizadas de ese estado.
Coautoras del fraude de California fueron la Dynegy (cuyo principal accionista es Chevron-Texaco) y la Reliant (de la órbita de los fondos que giran en torno al J.P.Morgan-Chase y al Citigroup), empresa que fundó en Colombia a Electrocosta y Electrocaribe, después de comprar a la Electrificadora de Bolívar y a Corelca a bajo precio y revenderlas a la española Unión Fenosa. Otra de estas electrificadoras especulativas es la Sithe Energy de TermoRío, en la cual el Citigroup por medio de Exelon alterna como accionista con la franco-americana Vivendi, últimamente notoria por un fraude contable similar al de Enron. Sithe es otra de las clientes del abogado Fernando Londoño Hoyos en sus pleitos contra la nación colombiana.
Así como los fondos de inversión sirven para manejar las electrificadoras, llegan a todas las ramas de la industria, desde la Boeing, pasando por Time-Warner-Aol- CNN o Goodyear, Occidental Petrleum, hasta Unocal, la petrolera nueva dueña de Afganistán. Hasta las cadenas de restaurantes Tricon (Pizza Hut, KFC y Taco Bell) tienen un director común con el Citigroup. Pero este es apenas el brazo más pequeño del grupo en el mercado de alimentos: uno de los directores de Unilever es directivo del Citibank y por otra parte la Chevron-Texaco tiene dos directores comunes con la Unilever-Bestfood, la transnacional que produce la margarina Rama, sopas Knorr, té Lipton, Maizena, aceite Mazola, jabón Rexona, cremas Ponds y que en Colombia es propietaria de Fruco.
Unilever pudo igual decidir que Colombia importe tomate para salsa en lugar de consumir el producido en el país o priorizar la plantación de palma africana en varios países tropicales para saturar el mercado mundial con la materia prima básica de su industria para reducir el precio al productor y ampliar los márgenes de productividad.
El Citigroup no controla todas ni la mayoría de las acciones de Unilever, pero sí es el interés más importante que explica en buena parte el auge de la rama estadounidense (Bestfoods) de esta transnacional de origen anglo-holandés.
Además de los mencionados, tiene directores comunes con empresas donde la inversión del Citibank es de vieja data, como son la International Paper, cuyo expresidente y también expresidente de la junta directiva de Alcoa, Paul O'Neill es ahora el secretario del Tesoro de Bush.
Pero en Unilever se juntan también los intereses de Xerox, de los bancos ingleses Barclays (muy cercano al Citigroup y accionista de más de 200 grandes corporaciones) y Lloyd's, el holandés ABN (accionista importante de Shell) y el Deutsche Bank y Allianz AG alemanes. La Unilever, junto con la petrolera BP se ha convertido en uno de los centros de confluencia del capital financiero estadounidense y europeo y a la vez en una correa de transmisión del poder del capital norteamericano y en particular del Citigroup.
De muchos años son las relaciones del Citibank con la Philip Morris (Altra). Uno de sus directores ha sido directivo del Citigroup y de... Monsanto, la productora del glifosato con que el Plan Colombia fumiga los cultivos campesinos de coca y amapola. Philip Morris es muy conocida por producir los cigarrillos Marlboro que gracias al contrabando, incrementado al extremo por el lavado de dólares durante 20 años, arruinó la industria tabacalera de Colombia. El secretario de Salud de Estados Unidos ha trabajado con esta transnacional y también con los laboratorios Merck. Otros dos secretarios de Bush, la de Agricultura y el Defensa han sido ejecutivos de los laboratorios Calgene y Searle, propiedad de Pharmacia , la casa matriz de Monsanto.
Philip Morris controla las industrias de alimentos Kraft y Nabisco y a las dos principales comercializadoras del café colombiano, la General Foods y la Jacobs, que lograron con el café lo que ahora quiere hacer la Unilever con el aceite, saturar el mercado mundial y aumentar ampliamente sus márgenes de ganancia. Los productores que tuvieron que abandonar el café por los bajos precios sembraron coca para que los fumiguen con productos Monsanto bajo la protección de helicópteros de United Technologies y para que el fruto de su trabajo sirva para contrabandear Marlboro y los enfermos del pulmón sean curados a cargo de alguna secretaría de salud.
Solamente la transnacional suiza Nestlé (Cicolac, California), desafía el poder de Unilever y Philip Morris. Brown Boveri, la Unión de Bancos Suizos, Swatch parecen integrar su grupo de capital. En su junta directiva ya hay directores de la General Motors, con relaciones J.P.Morgan-Chase, pero con independencia. La General Motors con su fondo AIG nuclea un conglomerado al que están ligados la Procter & Gamble (Pantene, Ariel, Crest, Tampax, Max Factor, Vicks), Motorola y la Xerox, que conecta este grupo con el Deutsche Bank y está en disputa por el control de Unilever.
Los megapoderes del Citigroup y J.P.Morgan-Chase alternan con otros grupos a los que tienden a llevar a sus esferas, pero que a su vez representan intereses propios. Es el caso del conglomerado Coca Cola – American Express – Gillette – Great Lake Chemical – Washington Post, articulado en torno a las inversiones de Warren Buffet y del fondo Berkshire Hathaway. Este grupo tiene conexiones con el Citigroup y con J.P.Morgan-Chase, pero con una dinámica propia. En el caso de Quaker – Pepsi Cola (Frito Lay, Gatorade), el cruce de accionistas con el Citigroup es notorio y está aliado con la estrella de los transgénicos, la suiza Novartis, ligada con el banco Credite Suisse.
Muy fuertes grupos alemanes (Deutsche y Dresdner Bank), holandeses (Shell), japoneses, suizos (Nestlé-UBS), italianos, españoles (BSCH y BBVA) y de otros países están en escena, pero los megagrupos avanzan en todos los países. Por ejemplo, aunque el BBVA mantiene el control de Repsol, el Chase, BP y fondos norteamericanos ya tienen importantes paquetes de acciones. Los accionistas mayoritarios de varias industrias suecas son grupos estadounidenses.
La presencia de grupos de segunda y tercera línea no desvirtúa sino que confirma la articulación del poder mundial en torno al Citigroup y al J.P.Morgan-Chase. El grueso de la administración Bush proviene de estos megagrupos, especialmente del Citigroup. Bush es su hombre en la Casa Blanca. Las administraciones de América Latina sufren el mismo proceso. Al lado de los grandes propietarios de tierra que aun llegan a la presidencia, están los funcionarios y abogados d e las corporaciones de los megagrupos. Un gran papel en la crisis Argentina ha correspondido a J.P.Morgan-Chase. El Citibank siempre ha tenido una influencia en Colombia, a partir de su control del mercadeo mundial del café y ahora de mil formas como se ha ilustrado. Las maniobras de Enron, Sithe o Nortel inciden no menos que las recomendaciones de Rand Corporation.
Las "reformas" neoliberales son recomendadas en serie a nuestros países, de la misma forma que la firma Merryl Lynch de Wall Street recomendaba a los inversionistas comunes lo contrario que a las grandes firmas. A los clientes comunes les aconsejaban a invertir mal, para que los clientes grandes ganaran más. Así por ejemplo, a América Latina se le recomienda abandonar la agricultura, mientras Estados Unidos redobla los subsidios agropecuarios.
Con razón, muchos han visto en el Plan Colombia un interés en la explotación petrolera, pero queda claro al examinar las conexiones que hay un interés económico de conjunto, que pasa por la industria de alimentos, la electricidad, las telecomunicaciones, el agua, la guerra, los laboratorios farmacéuticos, la biodiversidad, todo. No tiene como mira única ni principalmente a Colombia, mira al control continental. Este control que tejen los megagrupos por medio de la globalización neoliberal y valiéndose del poder estatal y militar de Estados Unidos es un control total, que si bien asume formas militares y políticas, se extiende por la economía en forma progresiva.
No son invulnerables: Sufren las crisis cíclicas del capitalismo y el desempleo. Y especialmente sufren las luchas de masas de los pueblos, como hemos visto en Argentina, en la derrota de las privatizaciones en Paraguay y Perú, en Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador, en Chiapas y Oaxaca, en la dignidad de Cuba, en la gente que lucha en Colombia contra Electrocosta y Electricaribe, contra la privatización de Emcali, Telecom, ETB, Ecopetrol, Isa e Isagen. En los campesinos que luchan por reforma agraria y soberanía alimentaria o en los indígenas Embera Katío y U'wa.
Las contradicciones que sufre todo megapoder se extienden tanto como su tamaño, por el mundo. Especialmente porque esa red de corporaciones solo funciona sobre las espaldas de millones de personas, comenzando por los trabajadores de Estados Unidos, a quienes también llegará el momento de decir ¡Basta!