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Internacional

¿Puede el norteamericano medio entender por qué los pueblos del mundo odian a EU?

Nikos Raptis


Editado en Znet. La traducción corresponde a Germán Leyens.

La falla básica en la visión del mundo del norteamericano común no es el conocimiento o la falta de él, sino la creencia, instigada desde la infancia, de que el gobierno de EU no puede ser otra cosa que benévolo, que EU es "bueno" (según Bush). Aunque esta creencia sea contradicha por la racionalidad de la realidad, parece que la gente puede reprimir el conocimiento y quedarse con la creencia. ¿Qué puede hacer el norteamericano ordinario para mejorar moralmente este mundo? Lo menos que puede hacer es no alentar a la élite de EU a utilizar la violencia, agitando banderitas de papel.
¿Sabe el norteamericano de la calle lo que el gobierno de EU ha estado infligiendo a los otros pueblos del mundo? Hay tres maneras de saber lo que sucede en el mundo. Una persona puede tener una vaga idea de lo que sucede, puede disponer de alguna información que le haga algo más inteligible el cuadro general o, finalmente, puede tener toda la información necesaria que le permita una visión (razonablemente) clara del mundo.
Los norteamericanos que tienen una comprensión (razonablemente) clara de lo que sucede en el mundo son una minoría. Los que tienen un cuadro relativamente inteligible del mundo son más numerosos, pero también constituyen una minoría.
La mayoría de los norteamericanos tiene (por lo menos) una idea vaga de lo que sucede. No son ignorantes o, mejor dicho, no hay gente estúpida (o ingenua) en este mundo, excepto aquellos con un cerebro biológicamente dañado, un caso bastante raro.
Pero ¿qué significa una "vaga idea"? Tratemos de explicarlo narrando algunos hechos que forman parte de la realidad norteamericana.
El norteamericano común tiene una vaga idea del macartismo y de sus aspectos negativos. Lo mismo vale para J. Edgar Hoover, del FBI.
La mayoría de los norteamericanos tiene una idea general sobre las pruebas nucleares realizadas durante decenios por el gobierno de EU en Nevada y sobre los cánceres que mataron a decenas de miles de norteamericanos, civiles y militares (Dos libros, American Ground Zero, de Carole Gallagher, MIT Press, 1993; y Justice Downwind, de Howard Ball, Oxford U. Press, 1986, lo atestiguan).
Vietnam es más que una vaga memoria; forma parte de la psique norteamericana. La masacre de My Lai, aunque fue un incidente menor en una larga serie de atrocidades similares, no puede ser ignorada por los norteamericanos ordinarios.
Lo mismo vale para el desfoliante agente naranja, ya que hay miles de soldados norteamericanos y su progenie que son víctimas del veneno utilizado por el gobierno de EU. El número inmensamente superior de las víctimas vietnamitas es generalmente ignorado.
Tal vez la mayoría de los norteamericanos tenga una idea muy superficial del contenido de Los papeles del Pentágono, de Daniel Ellsberg; sin embargo, saben de la "desagradable" existencia de esos papeles.
¿Y qué pasa con la Escuela de las Américas? "Desde 1946, la Escuela de las Américas ha entrenado a más de 60 mil soldados y policías latinoamericanos. Entre sus graduados, se encuentran muchos de los torturadores, asesinos en masa, dictadores y terroristas de Estado más tristemente célebres del continente" (George Monbiot, Comentario de Znet, 1 de noviembre de 2001).
Puede ser que no todo norteamericano sepa de la existencia de la Escuela de las Américas, pero es probable que bastantes hayan "oído hablar" de ella.
¿No conoce la mayoría de los norteamericanos el caso Noriega y la participación de la CIA, por más fragmentaria que sea su información?
¿No presentaron a Oliver North, "Irangate," etc., en todos los medios de comunicación de EU durante meses? ¿Necesita el norteamericano común los detalles del caso para sentir que hay algo que está mal (e inmoral) en la conducta del gobierno de EU?
¿Desconoce la población de EU la Guerra del Golfo y sus repercusiones, con los cientos de miles de niños muertos por el embargo de EU?
¿Creen realmente los norteamericanos comunes que los casos de Bosnia y Kosovo fueron "intervenciones humanitarias de EU?
Dejando de lado el daño que Hollywood ha hecho como conducto de la propaganda oficial, ¿no tienen acceso los norteamericanos a las historias (bien documentadas) sobre los "actos" de EU en Chile (Jack Lemmon, en Missing), Grecia, América Latina, etc., a través de las películas de Costa Gavras y otros cineastas?
La lista de casos de "conocimientos vagos" de la mayoría de los norteamericanos es interminable. No es inevitable. Sin embargo, la falla básica en la visión del mundo del norteamericano común no es el conocimiento, "vago" o lo que sea. Es la creencia, en oposición al conocimiento, del norteamericano de la calle, instilada desde la infancia, en que el gobierno de EU no puede ser otra cosa que benévolo, que EU es "bueno" (según Bush).
Aunque esta creencia sea contradicha por la racionalidad de la realidad del conocimiento (aunque sea incompleto), parece que la gente puede reprimir el conocimiento y quedarse con la creencia.
De nuevo, podemos evaluar esta afirmación utilizando un ejemplo de la realidad. A fines de 1974, unas pocas semanas después de la caída de la "dictadura de 1967" (apoyada por EU) en Grecia, tuvo lugar una gran manifestación en el centro de Atenas. El principal orador fue Mikis Theodorakis, el gran compositor griego.
Yo estaba de pie al borde del área cubierta por la multitud. En algún momento, dos norteamericanos, de unos sesenta años, llegaron a donde yo estaba, mientras subían por la calle después de atravesar la multitud. Ambos reían ruidosamente y gesticulaban burlándose con regocijo de la voz del orador.
Cuando llegaron al punto en el que yo estaba, les hablé y les dije que lo que estaban escuchando era cosa muy seria, porque tenía que ver con la dictadura, y que no era sólo Theodorakis, sino que una gran cantidad de gente en la multitud que habían sido torturados por la dictadura apoyada por EU.
Uno de ellos, una persona bastante suave y de apariencia amable, me dijo cortésmente y con certeza: "Los norteamericanos no torturan a la gente." Su creencia en la bondad de EU parecía ser muy profunda.
Lo que sigue es lo que no pude contarle a ese norteamericano, por el sitio y por las circunstancias.
"Después de que me sometieron al tratamiento de la "falanga" (bastinado), me tiraron dentro de una celda de reclusión solitaria, en la que me tuvieron quince días... Esto quiere decir sin alimentos, sin agua, sin cigarrillos y sin acceso a los aseos...
"A uno usualmente no le importa la falta de alimento, pero la falta de agua es insoportable, especialmente después de la tortura, que lo deja a uno sin un gramo de humedad en el cuerpo...
"Tuve bastante suerte, durante la segunda mañana, de encontrar un guardia que o era medio humano o aún no había recibido sus órdenes del día y que me permitió ir al retrete, donde pude beber de la cañería del WC de tipo de taza turca, tocando con mis manos y mis labios los excrementos que otros como yo habían dejado flotando allí..." (Barbarism in Greece, de James Becket, con un prólogo del senador Claiborne Pell, Walker and Company, Nueva York, 1970, pp. 63 y 64. Becket es un graduado de la Escuela de Derecho de Harvard).
El autor del texto mencionado es Yiannis Leloudas, un poeta y arqueólogo griego. Tenía veintiocho años cuando fue torturado en 1967. El inglés del texto original era suyo. El texto fue incluido como declaración jurada en el libro de Becket. Yo encontré a Leloudas en 1975, durante el juicio de sus torturadores. Me impresionó su modestia y la amabilidad del hombre.
Uno de los torturadores de Leloudas fue el inspector de la policía de seguridad, Basil Lambrou, "que se sienta detrás de su escritorio, sobre el que tiene el símbolo del apretón de manos en rojo, blanco y azul de la ayuda de EU. Trata de probar al prisionero la total futilidad de su resistencia: 'Usted puede caer en el ridículo al pensar que puede hacer algo. El mundo está dividido en dos. Están los comunistas a un lado y el mundo libre al otro; los rusos y los norteamericanos, nadie más. ¿Qué somos nosotros? Norteamericanos. Detrás de mí, está el gobierno (griego), detrás del gobierno está la OTAN, detrás de la OTAN está EU. Usted no puede combatirnos, somos norteamericanos'" (Becket, p. 16). Desde luego, lo que Lambrou quería decir con "norteamericanos" era el gobierno de EU, no los norteamericanos corrientes. La última vez que oí hablar de Lambrou fue hace unos pocos años. Vive en un retiro confortable en la isla Euboea, unas 50 millas al noreste de Atenas.
Así, esta creencia de los norteamericanos corrientes en la benevolencia del gobierno de EU se expresa como patriotismo, agitando banderitas de papel, etc. Atacar el patriotismo es una empresa muy difícil y arriesgada. Cuando, en 1775, Samuel Johnson, en compañía de sus amigos en una taberna londinense, "lanzó repentinamente, en un tono fuerte y determinado, un apotegma," nos cuenta James Boswell, amigo de Johnson, que "muchos se sobresaltaban."
El apotegma: "El patriotismo es el último refugio de un sinvergüenza" (La Vida de Samuel Johnson, por James Boswell, The Folio Society, Londres, 1968, Vol. I, p. 527).
En conclusión, ¿pueden los norteamericanos corrientes, incluso sobre la base de un conocimiento vago, responder la enorme pregunta "por qué los pueblos del mundo odian a EU (es decir al gobierno de EU"? (La palabra "odio" fue utilizada por el propio Bush).
La respuesta es: sí pueden.
¿Qué puede hacer el norteamericano ordinario para mejorar moralmente este mundo? Lo menos que puede hacer es no alentar a la élite de EU a utilizar la violencia, agitando banderitas de papel.
"Bastinado: un castigo en el que golpean las plantas de los pies con un bastón. El pie derecho de Mikis Theodorakis requiere un zapato de diseño especial, porque su pie sufrió un daño permanente durante una sesión de bastinado a fines de los años cuarenta a manos de torturadores griegos bajo los auspicios del general James Van Fleet, del ejército de EU. A propósito, la música que se escuchaba por los altavoces, cuando el autobús azul entró a Kabul con gente de la Alianza del Norte que celebraba por todas partes, era una de las canciones de la Balada de Mauthausen de Theodorakis.
La balada cuenta la "historia de la vida y la muerte en el campo de concentración nazi de Mauthausen, en Austria, donde una gran cantidad de judíos, y algunos prisioneros políticos, fueron recluidos durante la última guerra mundial". Una de las canciones expresa "la angustia de un prisionero judío al escuchar que la mujer que ama ha sido llevada a la cámara de gas." ¡Esta poderosa música de Mikis, dedicada al sufrimiento de los judíos, fue tocada por los musulmanes en Kabul! Éste, por cierto, es un mundo en confusión.