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Internacional

¿Conectan las punto.com con el estado policial?

Farhad Manjoo
Wired News, Lycos
Traducido para Rebelión por Germán Leyens

En una alocución televisada a la nación el viernes por la noche, el Presidente Bush propuso la creación de una oficina de seguridad interna a nivel de gabinete para que actúe como un centro de intercambio de información de la inteligencia recolectada por numerosas agencias federales.
Como muchos otros cambios legales en el mantenimiento del orden propuestos por la administración Bush durante las últimas semanas, esta decisión fue fuertemente criticada por los defensores de las libertades públicas, uno de los cuales advirtió que Bush estaba llevando al país hacia un "estado policial".
La nueva agencia, que requiere la aprobación del Congreso, tendría la complicada tarea de proteger a "la patria," por cuyo fracaso se ha acusado últimamente al FBI y a la CIA. Aunque aun hay confusión sobre los detalles del mandato específico de la nueva agencia, es evidente que la administración espera que su modus operandi se concentre en el fácil intercambio de informaciones entre las agencias.
La "nueva agencia será un sitio en el que se concentrará la información," dijo Ari Fleischer, el Secretario de Prensa de la Casa Blanca.
Una de las principales críticas contra el FBI y la CIA, es que no compartieron las pistas de inteligencia que habían acumulado antes del 11 de septiembre, impidiendo así que cada una de las agencias tuviera un cuadro completo de la actividad terrorista y pudiese desbaratar los planes de los atacantes.
El FBI y la CIA no serían reemplazados por la nueva agencia, pero algunas de sus operaciones le serían traspasadas. La agencia incluiría a 22 otras agencias federales, incluyendo el Servicio de Inmigración y Naturalización, el Servicio de Aduanas, el Servicio de Guardacostas, la Agencia Federal de Control de Emergencias, la Patrulla de Fronteras, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, el Programa Nacional de Protección de la Infraestructura del FBI, la DEA y el Servicio Secreto.
La Casa Blanca la calificó del mayor plan de reestructuración gubernamental desde la creación de la CIA en 1947.
Los grupos de control de las libertades públicas y de la privacidad reaccionaron con preocupación ante la noticia, la que constituyó sólo el último acto de refuerzo de la seguridad en las últimas semanas.
La semana pasada el Ministro de Justicia, John Ashcroft, eliminó las pautas que regulan la conducta del FBI, permitiendo que ahora controle los sitios en la red, las reuniones públicas y las instituciones religiosas aunque no estén sometidas a una investigación penal.
El miércoles, Ashcroft dijo que el gobierno fotografiará y tomará las huellas digitales de hasta 100.000 extranjeros que ingresan al país provenientes de países árabes y musulmanes.
"Pienso que hemos llegado a un punto en el debate en el que necesitamos formular dudas de mayor envergadura sobre a dónde esta administración está conduciendo el gobierno de EE.UU.," dijo Marc Rotenberg, director del Centro de Privacidad de la Información Electrónica. Agregó que "alguien tiene que poner freno a esto o Estados Unidos se convertirá en un "estado policial."
Jerry Berman, director ejecutivo del Centro por la Democracia y la Tecnología, dijo que estas acciones no sólo son involucran potencialmente la censura, sino que lo irónico es que hacen más difícil proteger a la patria.
"Cuando el gobierno acumula cantidades monumentales de información, puede llegar a ser incapaz de encontrar cualquier cosa que necesite," dijo Berman. "El problema que tuvieron (antes del 11 de septiembre) no fue encontrar la información, sino analizarla, y si tienen más información tendrán más problemas de análisis."
Berman aceptó que la nueva agencia podría mejorar el análisis, pero dijo que no era evidente que lo haría. "El público está diciendo 'por favor hagan lo que sea necesario' - y el gobierno está diciendo 'eliminen las trabas.' Pero en realidad creo que en un 90 por ciento de los casos, está diciendo 'echémosle la culpa a la ley en lugar de aceptar el hecho de que tuvimos una falla masiva de la inteligencia.' Lo que el público necesita es un mejor FBI," no cambios fundamentales en el gobierno, dijo Berman.
Varios expertos han señalado que la centralización de la inteligencia tal como la ha propuesto Bush fue el objetivo principal de la creación de la CIA -una agencia que ahora es mejor conocida porque no informó al FBI antes del 11 de septiembre de que dos miembros de al-Qaeda habían entrado a EE.UU. Esos hombres, Nawaf Alhazmi y Khalid Almihdhar, estaban en el avión que se estrelló en el Pentágono.
Stratfor.com, un "servidor de inteligencia" de la red, dijo en un análisis preparado el mes pasado que "una capacidad centralizada de inteligencia es esencial si Estados Unidos ha de tener una visión única, integrada, coherente, de lo que está sucediendo en el mundo. Una comunidad de inteligencia burocráticamente fragmentada generará una visión fragmentada del mundo. Es lo que tenemos en la actualidad."
Stratfor.com agregó que las diferencias culturales e institucionales dentro de la CIA y entre la CIA y el FBI causaron la fragmentación que se hace evidente en la actualidad.
Otros corearon el mismo tema.
Thomas Sanderson, director adjunto de la Iniciativa de Amenazas Transnacionales del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, dijo en una declaración que la creación del nuevo departamento es "un paso positivo, oportuno, aunque incompleto, que generará tanto rencor como cooperación y resultados.
"La centralización de los esfuerzos de seguridad y de preparación es esencial para enfrentar la amenaza terrorista. Sin embargo, a pesar del nuevo financiamiento y del apoyo presidencial, es probable que haya batallas presupuestarias y jurisdiccionales con otras burocracias que retardarán los esfuerzos del nuevo departamento. El pueblo estadounidense debería ser alentado por esta acción, pero no debiera esperar que sea la panacea que muchos buscan."
No hay claridad sobre la recepción que la nueva agencia recibirá en el Congreso, pero varios parlamentarios expresaron su apoyo a la decisión. Richard Gephardt, el líder demócrata en la Cámara de Representantes, declaró a Reuters que la proposición es "precisamente lo que pienso que habría que hacer."
7 de junio de 2002
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