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Nuestro Planeta

8 de julio del 2003

Anomalías del clima mundial
Bush auspicia el apocalipsis

Lisandro Otero
Un anuncio de la Organización Meteorológica Mundial ha advertido que el clima está sufriendo perturbaciones y anomalías muy marcadas que amenazan con cambiar nuestro sistema de vida. La organización científica de Naciones Unidas, con sede en Ginebra, a la cual están afiliadas 185 naciones informó que el registro por computadoras de las altas y bajas temperaturas, tempestades y nivel de lluvias indican que el mundo se está tornando más caliente e inestable.

En el sur de Francia las temperaturas de junio rebasaron los 40 grados centígrados, lo cual es de 5 a 7 grados por encima de la media anual. En Suiza han tenido el verano más caliente en 250 años. En Estados Unidos han sufrido 562 tornados, solamente en el mes de mayo. La plusmarca anterior era de 399, en el año de 1992. En la India han padecido una canícula de 45 grados que es 5 grados por encima de lo usual, lo cual provocó la muerte de 1400 personas. En Sri Lanka han ocurrido inundaciones y avalanchas debido a las fuertes y desusadas lluvias que han provocado una disminución del 30% en el rendimiento agrícola. El mes de junio ha sido el más caliente que se recuerda en Inglaterra desde 1976. Todos los registros de la OMM indican que las temperaturas se han ido incrementando notablemente durante los últimos cien años. Las anomalías climáticas se acentúan. Desde 1861 la temperatura de la tierra se ha elevado en seis grados centígrados. Los registros indican que el pasado siglo veinte ha sido el más caluroso de los últimos mil años, pero a partir de 1976 el ritmo de intensificación se ha triplicado. El año 2003 será el más caliente de los 143 años que existen registrados científicamente.

Por primera vez en la historia la raza humana ha alcanzado la capacidad para exterminarse a si misma por medio del suicidio ambiental. El gobierno de Bush ha rehusado suscribir el Protocolo de Kyoto que regula las emisiones tóxicas que generan las grandes industrias. En su afán por proteger a las transnacionales y al gran capital financiero Bush ha condenado a la extinción al resto de la humanidad. Los Estados Unidos son el principal país contaminante de la atmósfera pero rehusa poner un freno a su nociva emisión de gases y al envenenamiento de ríos y mares con sus desperdicios industriales y sus escombros radioactivos.

Durante decenios se ha confiado en que los desperdicios del dispendio humano eran absorbidos y transformados, por una naturaleza benévola, en sus ríos, océanos y atmósfera. Pero esto ya no sucede así. La actividad humana tiene un considerable poder de contaminación en la biosfera. El uso de combustibles de origen fósil genera el ochenta por ciento de la energía pero las tres cuartas partes del consumo la realiza solamente una cuarta parte de la humanidad.

La explotación de los suelos, los bosques y el agua ha llegado a un nivel tal que no permitirá su recuperación en el lapso de una vida humana. Esta destrucción es irreversible en ciertos aspectos y si continuamos con el presente ritmo de erosión, la presente centuria verá la desaparición del ochenta al noventa por ciento de las especies animales de la Tierra, que aparecieron en su mayoría hace sesenta y cinco millones de años, al final del período Cretáceo.

En el año 2030 el mundo contará con diez mil millones de habitantes. El aumento mundial de población provocará los mas vastos movimientos de migración que el planeta ha presenciado con el consiguiente caos social. Las diferentes condiciones de vida entre los países subdesarrollados y los industrializados se acentúan. Se estima que cuarenta mil niños mueren diariamente por malnutrición o enfermedades no atendidas.

El debilitamiento de la capa de ozono, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, tienden a retener el calor sobre la tierra. La consecuencia será de vastas proporciones: los conos polares se derretirán parcialmente, aumentará el nivel de los mares en mas de medio metro con el arrasamiento de zonas extensas del globo.

Por ejemplo, al delta del Nilo, las islas Maldivas y Bangladesh los cubrirá el mar. Esto estimulará las migraciones, las hambrunas, las epidemias. De no lograr que la humanidad sustituya el consumo de petróleo y carbón el calentamiento del planeta conducirá a calamidades agrícolas y sociales. A finales del presente siglo veremos las mas gigantescas hambrunas que la humanidad ha sufrido en toda su historia conocida.

El obstáculo principal de nuestra época es el desafío del hambre en el subdesarrollo. La sublevación de los famélicos se divisa como un espectro temible y esa imagen penosa se distingue proféticamente con un terrible y nada distante Armagedón.