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Medio Oriente

11 de diciembre de 2003

Yanoun, testimonio de un apartheid palestino

Enrique Guillén Bañuelos
Rebelión

He sido voluntario en Palestina del 1 al 14 de septiembre. El lugar de mi estancia allí fue Yanoun, un pequeño pueblo en la zona de Nablus (Cisjordania). Mi trabajo consistía en proteger a los habitantes de Yanoun de los ataques de los colonos israelíes. Solo por la presencia de internacionales, los colonos suelen marcharse sin hacer nada. Yanoun está rodeado por todas partes menos por una por el asentamiento ilegal israelí de Itamar. El asentamiento ocupa todas las alturas, estando Yanoun en un hondo. Los colonos amplían los límites del asentamiento cuando quieren, de modo que los límites del asentamiento cada vez ocupan más tierra palestina. Los habitantes de Yanoun han perdido así gran parte de sus tierras, conservando en la actualidad solo lo que rodea al pueblo. A ojo, estos terrenos ocuparán unas 10 Has, siendo una o dos de cereal y el resto de olivos y almendros y algo de pasto para las ovejas. A los colonos israelíes no les falta de nada. Tienen sus propias carreteras, algunas de construcción nueva y otras tomadas a los palestinos, carreteras que ya existían antes de la invasión y a las cuales los palestinos tienen ahora prohibida la entrada. Tienen sus buenos coches, buenas casas, piscinas, caballos para practicar equitación yo me pregunto de donde procede el dinero para hacer todo esto. Los asentamientos están rodeados por una valla, teniendo los palestinos y los voluntarios internacionales prohibido siquiera acercarse, bajo riesgo de ser disparado por la seguridad del asentamiento que circula en pick-up, van armados, o bien desde las torretas de vigilancia. Tienen luz eléctrica todo el día y toda la noche, disponiendo de potentes focos que iluminan el pueblo de Yanun desde los altos. Todas las noches escuchas el sonido de los motores de los helicópteros israelíes, sin poder verlos, porque vuelan sin luces, de modo que no sepas cuando ni de donde te van a disparar. El clima de terror en el que viven los palestinos no termina con la luz del día. Por la mañana, estás perfectamente a la vista (y a tiro) de los colonos desde el asentamiento, que está a unos 100 metros del pueblo y en el alto, dominando el pueblo; y por la noche están los focos y los helicópteros. Los palestinos no tienen de nada. Sus casas son pobres, teniendo prohibida la construcción de más viviendas o edificios. -- Según los acuerdos de Oslo, Palestina quedó dividida en tres zonas, llamadas A, B y C. Yanoun está en zona C (debería haber sido zona A, pero Israel impuso la calificación C) lo que significa que, además de la prohibición de construir, la seguridad depende del ejercito israelí, o sea, que solo tienen seguridad los colonos, que se sienten libres de actuar a sus anchas. En zona A, la seguridad depende de la autoridad palestina, lo que tampoco significa mucho, porque el ejército de Israel invade zonas A cuando le viene en gana, imponiendo toques de queda salvajes y cometiendo toda clase de abusos. Tienen coches viejos y destrozados. Están obligados a circular por pistas de tierra o carreteras malas. En los viajes, aunque sean cortos, la incertidumbre de si se llegará a algún sitio domina porque nunca sabes cuando te van a parar en un control del ejercito israelí ni si te dejarán pasar o no, porque eso es aleatorio, incluso en viajes de urgencia hospitalaria. Además, en los controles suelen cometerse abusos. Por esta razón, los estudiantes, que son objeto de frecuentes abusos en los controles, prefieren quedarse en la ciudad a volver a casa. Yanoun está a 25 km de Nablus, donde está la universidad, pero los estudiantes alquilan pisos, con la consecuencia de costo extra mas el desarraigo familiar, antes que volver a casa todos los días, lo que sería perfectamente posible dada la corta distancia. Los estudiantes universitarios de Yanoun viven todos en el mismo piso alquilado en Nablus. Durante mi estancia allí, le pregunté a uno de los estudiantes que marchaba al día siguiente a la universidad cuando pensaba volver al pueblo y me contestó que no lo sabía. Es posible que no vuelva en todo el curso. En Yanoun hay un pozo de agua. Las instalaciones para el agua han sido objeto de ataques frecuentes por parte de los colonos. Estos ataques han consistido en: quema del motor que sube el agua a los depósitos, destrozo de los depósitos, echar pastillas al agua (finalmente parece que las pastillas no eran tóxicas porque yo he bebido y no me ha pasado nada, el objetivo era sólo aterrorizar) bañarse los colonos y sus perros en el agua de beber El motor quemado fue sustituido por otro nuevo por Naciones Unidas, imponiendo los colonos la norma de que solo los internacionales pueden encenderlo y apagarlo. Por falta de dinero para el gasoil del motor, el alcalde ha decidido que el motor solo se encienda de 7 de la tarde a 11.30, siendo estas las horas de luz en el pueblo, las horas en que funciona el motor eléctrico que sube el agua al pueblo y las horas en que se puede usar una máquina cualquiera de tipo eléctrico. Como los depósitos del pueblo fueron rotos por los colonos, ahora cada casa tiene su depósito, manera en la cual es más fácil proteger los depósitos. No hay alcantarillado, ni tratamiento de aguas residuales, ni recogida de basuras. Los niños son también objetivo de los colonos. Aterrorizando a los niños, pretenden obligar a las familias a abandonar el pueblo. Los niños pequeños tienen su escuela en Yanoun, pero los más mayores deben ir al instituto en Aqraba, el pueblo grande más cercano, unos dos mil habitantes. Todos los días por la mañana temprano acude una furgoneta (pagada por los internacionales) para llevar a los niños a Aqraba y vuelta por la tarde. Un día, durante mi estancia allí, un vehículo de la seguridad de los colonos esperó a la furgoneta del transporte escolar a la salida del pueblo, arrancó delante de ellos y les obligó a seguirles muy despacio por la pista hasta que tomaron un desvío para volver al asentamiento y dejaron a los niños en paz. En parte fue culpa nuestra por no levantarnos temprano, pero desde aquel día, siempre hubo un internacional presente en la salida de los niños hacia Aqraba. Los incidentes no se repitieron. La escuela de Yanoun funciona como puede. Todos los niños tienen su uniforme y sus libros. Tienen cuatro maestros y mi impresión es que el nivel de la enseñanza es bueno, pero los maestros vienen de fuera de Yanoun, Aqraba o Nablus, lo que significa que no siempre pueden llegar al trabajo por los controles. Los días que los maestros no pueden llegar, bien los internacionales, bien algún adulto, se encargan de cuidar de los niños. Se está trabajando en la construcción de una línea eléctrica, electricidad normal que sustituirá al motor, desde Aqraba hasta Yanoun. La distancia es de unos 6 km. El gobierno de Bélgica paga los gastos, la empresa constructora es palestina. Las obras sufren frecuentes retrasos a causa de los controles. Los trabajadores son de Tulkarem, al norte de Cisjordania, y hartos de sufrir en los controles, decidieron permanecer en Aqraba y volver a sus casas un día cada dos semanas. Finalmente, decidieron dejar los trabajos y quedarse en Tulkarem, donde su empresa tenía otra obra. Hubo que buscar nuevos trabajadores. El sueldo es de 1.500 shekels (300 E) pero la vida es tan cara como aquí, y la mayoría de los productos proceden de Israel. El shekel es la moneda israelí, que debe usarse también en Palestina. La llegada de los suministros para la obra lleva retraso también por los controles. Las obras están amenazadas por los colonos. Durante mi estancia allí, un habitante de Yanoun encontró un papel en una de las torres de la luz. El papel parecía oficial, pero no llevaba firma ni sello, y ordenaba detener las obras. Reunidos los vecinos en asamblea, con la presencia de internacionales, deciden que esto es una maniobra de los colonos para impedir la llegada de la electricidad y continuar con las obras. Un internacional al menos debe estar siempre presente en los trabajos para vigilar posibles incidentes. Asimismo, el papel citaba al alcalde a una reunión. El alcalde decide no ir por miedo a una trampa y por desconfiar de la existencia de tal reunión, y en todo caso, nunca iría solo, sino con la compañía de algún internacional. Se envió una copia del papel a un abogado de Rabbis for Human Rights (un grupo de rabinos judíos comprometido con los derechos humanos y contrario a la ocupación) y se dio aviso a la embajada de Bélgica. Casi todas las familias tienen ovejas, en número pequeño, unas veinte o treinta. Los pastores son objeto de acoso frecuente por parte de los colonos. Por su trabajo, deben alejarse del pueblo y es difícil, por el escaso número de internacionales, acompañar a todos, por los que son blanco fácil. En el mes de agosto, un pastor recibió un disparo en la pierna cuando se resistía a que los colonos le robaran las ovejas. En septiembre, durante mi estancia allí, los colonos trataron de robar ovejas que se encontraban en un lugar próximo al asentamiento que ellos consideran "de seguridad". Decidieron desistir y volver al asentamiento ante la llegada de los vecinos. En trece días que yo estuve allí, los colonos entraron en el pueblo en tres ocasiones, mas la cuarta del transporte escolar a la que me he referido y de la que no pudimos ser testigos ni actuar los internacionales. Dos de ellas fueron sendos vehículos de la "seguridad de los colonos" (muchos sospechamos que es ejercito sin uniforme). Son dos personas en un vehículo todo terreno Nissan pick-up. Van armados con fusiles M-16 o similares y cananas o trinchas para la munición estilo militar. Entran en el pueblo y nosotros (que éramos solo dos, un inglés y yo) nos interponemos entre ellos y los habitantes, tratando de tomar fotos y datos del vehículo y sus ocupantes. Normalmente, al ver a los colonos, los vecinos se meten en las casas hasta que se van, pero en una ocasión, conseguimos, gracias a nuestra presencia, que se sintieran lo bastante fuertes como para permanecer en las calles, hombres, mujeres y niños, lo que los internacionales consideramos un éxito. En la tercera ocasión el que apareció fue Víctor, un colono mas que ultra (todos ellos pertenecen a un partido de extrema derecha, pero Víctor se lleva la palma) que suele conducir una moto de cuatro ruedas y va armado con un M-16. Este tipo es realmente loco y peligroso. Suele venir cada poco a rezar en mitad del pueblo y se le conocen agresiones a los vecinos. Todos los colonos consideran que esa tierra es suya "porque se la ha dado Dios". Víctor apareció por los trabajos, donde estaba yo como internacional, y luego fue al pueblo, donde permanecía una ciudadana americana. Ante la presencia de internacionales, se dio media vuelta y se fue. Yanoun es un símbolo para la resistencia palestina. Los colonos de Itamar están haciendo todo lo posible para forzarles a marchar, y todas las familias de Yanoun tienen alguna historia que contar sobre ataques físicos y abusos de los colonos. Los voluntarios internacionales también. Yanoun resiste por el empeño de sus habitantes y por el apoyo de los voluntarios, que llegan donde los gobiernos occidentales no quieren llegar, ni ver ni escuchar, para hacer cumplir la ley y un sentido elemental de la justicia. Si la construcción del Muro de la Vergüenza que el gobierno israelí está llevando a cabo sigue adelante, Yanoun quedará en zona israelí y tanto esfuerzo habrá sido en balde. Se necesita más presión internacional sobre Israel y más presencia de internacionales si queremos que Yanoun venza la batalla. Los habitantes de Yanoun no tienen donde ir. Su única opción es un campo de refugiados, y si en Yanoun la vida es difícil, en un campo de refugiados es todavía peor.