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Movimientos Sociales

30 DE AGOSTO DE 2002 - 30 DE AGOSTO DE 2003

A 1 AÑO DEL ASESINATO DE MARTIN SUAREZ

Muchos de Uds. nos acompañan o simplemente nos ven pasar todos los días 30 marchando desde Acassuso y Carlos Tejedor hasta la comisaría de Munro. Muchos de Uds. también salieron a la calle hace un año impulsados por el dolor, la bronca y la impotencia al saber que a un compañero, a un vecino nuestro lo habían asesinado a palazos ésos que se atribuyen el poder de disponer de la vida de los otros.

Dicen que a Martín lo confundieron con un ladrón, como si en este caso el asesinato sí hubiera estado justificado. Hace dos meses también a Rodrigo Corzo, de Ituzaingó, su papá le había prestado el auto, pero un policía creyó que lo había robado y por eso lo mató. Pero żde dónde sacan esto de que el deber de la policía es matar a los supuestos ladrones? żel delito se previene con el asesinato?

Hace tres años un policía fusiló a Mariano Witis y Darío Riquelme, en ocasión del robo a un banco. Los chicos no se conocían, uno tomó de rehén al otro, pero esto es circunstancial y accesorio: ambos estuvieron en la misma situación de indefensión frente al arma del uniformado, quien por otra parte tiene varios antecedentes de gatillo fácil. Analizando las denuncias, vemos que es habitual que un mismo policía esté implicado en varios casos: esto quiere decir que si el poder judicial hubiera actuado rápida y eficazmente, los asesinos tendrían menos oportunidades de seguir matando. Tal es el caso también de algunos de los implicados en el asesinato de Martín, quienes también habrían participado en la desaparición de Raúl Saliwoncyh, el Boli, ocurrida tres meses antes.

O sea que no se trata simplemente de policías perturbados que andan por ahí matándonos, no perdamos de vista que detrás de ellos hay todo un sistema de jueces, fiscales, políticos y funcionarios que no vemos hagan demasiado por impedírselo. Desde chiquitos, en casa, en la escuela, nuestros padres, maestros y profesores nos enseñan la Constitución, derechos y obligaciones, el Estado, las funciones de los tres poderes, etc., todo dentro del concepto de libertad acotada. Pero apartándonos un poquito de los libros y mirando el mundo, pareciera ser que efectivamente hay un conflicto entre las definiciones e interpretaciones teóricas del Estado y lo que es en realidad.

Y éste es el punto donde quisiéramos detenernos: nosotros, los seres humanos, tenemos el poder de luchar para que nuestros derechos arrebatados nos sean devueltos. Luchamos por justicia para Martín y los otros chicos, pero también queremos más. Aunque ellos no van a volver en cuerpo, su memoria viva nos da fuerza para seguir en esto, para que nadie se apropie de nuestras vidas, para que nadie avasalle nuestro poder de desarrollarnos como seres humanos de acuerdo a nuestras capacidades y deseos. Luchamos entonces para que no nos sigan matando, ni con balas, ni con hambre, ni con enfermedad, ni con falsas teorías sobre la seguridad.

Martín Suárez, siempre presente.

Comisión contra la Represión Policial e Impunidad en la Zona Norte