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La vieja Europa

15 de septiembre del 2003

Aquellos piratas globales

Manuel Vázquez Montalbán
Il Manifesto
Hay dos fechas en septiembre que resplandecen más que el sol o que las hogueras: La reunión en Cancún de la Organización Mundial del Comercio y la del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial de Desarrollo en Dubai.

El día 10, hoy, el debate del comercio globalizable y dentro de una semana, el 17, la de las empresas globalizables. Si el debate financiero parece circundado por la sospechosa tranquilidad de un emirato árabe, el de Cancún es anunciado por voces de todo tipo y mariachis, rodeados por los críticos de la globalización en un país que ha hecho una revolución el mismo día en que entró en vigor su tratado comercial con EE.UU. y Canadá. El presidente mexicano de entonces señaló este acontecimiento como la prueba de que México entraba en el primer mundo y el mismo día, justo el mismo día, los neozapatistas salieron a la calle en San Cristóbal y el encapuchado subcomandante Marcos les dijo a los turistas, sé que todo esto es molesto, pero se trata de una revolución. Bloqueado el proyecto "desarrollista" de Fox, frustrado el plan de pacificación en Chiapas, difícil de trazar el recorrido expansionista entre Puebla y Panamá, el encuentro de Cancún reproduce la liturgia habitual del choque entre globalizadores y globalizados. Ésta es la tensión dialéctica del siglo XXI, que hereda y reemplaza la qué en el pasado contrapuso a dueños y esclavos, feudatarios y burgueses, burgueses y proletarios, la que mejor representa las contradicciones creadas por la hegemonía del capitalismo multinacional. Globalizada la economía, la policía y la información, han sido las vanguardias de la sociedad civil critica las que se han transformado en medio de comunicación de la protesta, por ahora sin tiempo para aclarar hasta qué punto los principios antiglobalizadores realmente lo son. Quizás sea más justo suponer que son contrarios a la globalización tal como viene impuesta y no a la evidencia de la interrelación económica global realmente existente.

De Seattle a Cancún ya se han dado una variada gama de estados de sitio contra el sistema de dominación, dirigidas no siempre hacia entidad globales cuanto la OMC o el Fondo Monetario Internacional, pero también a veces contra mandos intermedios como la Comunidad Europea. Recordamos las triunfales manifestaciones de Barcelona y Sevilla que han puesto en estado de sitio a los gobernadores de Europa reunidos en una y otra ciudad al principio y al final del insulso período de mandato del incoloro, inodoro y soso Sr. Aznar.

Asumiendo las razones de los antiglobalizadores no faltan estrategas de la economía y de la política que consideran positiva la existencia de organismos como la OMC ya que al menos crea una mesa de encuentro y choque entre vencedores y vencidos de la economía. Joaquín Estefanía, economista y ex director del periódico español El País, se preguntó: "Si la OMC no existiera, żno reinaría todavía la ley de la jungla en el comercio mundial"?. Probablemente las reuniones de la OMC favorecen el enfrentamiento entre posiciones economicistas necesariamente contradictorias, la de los países qué globalizan y la de los países que son globalizados, pero no se puede separar esta representación del desorden comercial mundial, del espectáculo de la ocupación de Irak o el Afganistán dónde la gendarmería de las principales potencias defensoras de la globalización tratan de darle un verdadero símbolo política imperial. Ha sido un trabajo semántico de muchos técnicos de la ONU y la UNESCO el encontrar un lenguaje balsámico para atenuar los sentidos dramáticos sufridos durante la guerra fría y en los casos en cuyo términos como centro y periferia, Norte y Sur, globalización, emergente y sumergidos, reemplazan intencionalmente, activamente, palabras que reflejan mejor las realidades de brutales dominaciones entre estados y entre clases sociales.

Globalización ha nacido como una palabra neutral que constató algo evidente hasta por la iglesia polaco-católica, la tierra es redonda y su economía también. Pero no explica evidencias igualmente constatables como la dictadura del economicismo que ha ocupado espacios decisionales que en el pasado fueron atribuidos a la política. Los representantes que llegan a Cancún o a Dubai están en condición de modificarla políticamente żlógica interna de las razones económicas? Hasta los grandes piratas del capitalismo más especulador han proclamado en Davos la necesidad de un nuevo humanismo y por tanto de una nueva política que compense socialmente la brutalidad de las decisiones económicas, una cosa es predicar y otro es hacer, uno frase habitual de Felipe González. Curiosamente ha sido el ex líder del socialismo español uno de los instigadores del llamado Montevideo Round, conjunto de encuentros de estadistas que se quejaron del espacio que los estrategas de la economía capitalista les quitaron.

Seriamente atacados en Seattle, Praga, Génova o Barcelona, los señores de la globalización han tratado de encontrar lugares tranquilos para sus elucubraciones, que tienen algo de teatral. El nivel de intercomunicación hoy existente transforma estos encuentros en psicodramas generalmente sin ningún desenlace que no haya sido pactado ya por teléfono y ninguna posibilidad de cambio, fruto precisamente de las posibilidades de cambio que no puede darse en un encuentro internacional. Curioso que la reunión de la OMC se celebre en Cancún, en un país entre el primer y el quinto mundo, con muchas riquezas, pero también con un cincuenta por ciento de pobres y que no tiene casi nada que vender en el mercado mundial.

Quizás los organizadores esperan que el entorno de uno de los centros turísticos más importantes que el mundo, contagie tanto a globalizadores como a globalizados y vayan todos a la playa rodeados de mariachis, con un margarita entre las manos o sencillamente con un vasito lleno de tequila y una pizca de sal en la mano. Pero todo parece listo por un enfrentamiento serio y no exactamente en la mesa de los debates, sino en las calles y en las playas dónde los globalizados tratarán de hacerse escuchar, dándose cuenta de que uno de las claves de la victoria de los globalizadores es el hecho de que tienen globalizados también los medios de comunicación y a sus opositores les queda otro remedio que recobrar las pancartas, las consignas, la movilización y el grito como forma de prueba simbolica de identidad.

http://www.sodepaz.org/cancun03/