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La vieja Europa

8 de agosto del 2003

Las caras del juez candidato al Nobel de la Paz
Baltasar Garzón, gavilán y paloma

Sergio Caceres
Rebelión


El hombre sabe hacer el juego. Se granjea las simpatías de la izquierda bien pensante encausando a Pinochet, pero por el otro lado ordena detenciones arbitrarias, cierra medios de comunicación y permite el ejercicio de la tortura en el País Vasco. Hasta el momento ya ha recibido duras críticas y acusaciones de parte de personalidades como Las Madres de la Plaza de Mayo o el Sub Comandante Marcos. Pese a todo, insiste en ser candidato al premio Nobel de la Paz.

Cuando se escucha el nombre de Baltasar Garzón, nos viene la imagen de un Paladín de la Justicia, joven y progresista, cuyo retrato pude quedar bien entre las tiras de Mafalda y los poemas de Benedetti, y es que ha conseguido lo que miles de chilenos y argentinos juntos no han podido en años de lucha y de perder muchas vidas: poner en el banquillo de los acusados a sus dictadores. Luego, como se sabe, no pasó nada con ellos, pero eso a nadie le importa; él es un héroe para las chicas y un ejemplo para los garçones (con perdón del galicismo).

No se puede negar que conmueve con sus declaraciones en contra de la acción imperialista de Bush sobre Irak, pero su capacidad de conmoción la viven mejor los habitantes del País Vasco, quienes tienen que conmoverse por sus órdenes de detención contra sus habitantes, los cierres de sus medios de comunicación, la prohibición de sus agrupaciones políticas y su conducta absolutamente venal y permisiva respecto a la tortura que practican los agentes de la guardia civil. Esta cara de Garzón es poco conocida pero no por eso deja de ser real.

El PSOE y los GAL, la palestra de Garzón

En 1993 Baltasar Garzon deja el anonimato (así como su puesto de Magistrado en la Audiencia Nacional española) para aparecer como diputado independiente en las listas electorales del PSOE, para las elecciones nacionales en España. Al poco tiempo es nombrado delegado del Plan Nacional sobre la Droga, alcanzando el rango de Secretario de Estado. Pero esta designación no satisface sus ambiciones puesto que lo que él esperaba era dirigir la policía y la Guardia Civil. Desairado, Garzón abandona el gobierno acusando al entonces presidente Felipe González de haberlo usado como señuelo electoral y de no estar realmente interesado en la lucha contra la corrupción (1).

Pero el asunto no queda ahí, a su regreso a la Audiencia Nacional, Garzon encuentra el modo de cobrarse la revancha a González haciéndose cargo del caso de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Los GAL fueron grupos paramilitares creados por el gobierno de Gonzáles y financiados con los fondos reservados del Estado Español que llevaron a cabo una guerra sucia contra la ETA durante el gobierno de Gonzáles. Esta guerra sucia dejó más de una veintena de muertos, entre militantes y simpatizantes de la ETA, así como historias horrendas sobre torturas y detenciones violentas. El escádalo GAL dañó para siempre al PSOE e impidió su retorno al gobierno. A modo de defensa, los socialistas acusaron a Garzón de falta de profesionalismo e incluso alevosía en su trabajo.

Batasuna, Egin, Ardi Bertzale, la censura sin fin

A la par de sus actuaciones en contra de los dictadores latinoamericanos, Baltasar Garzón comenzó a desarrollar otra guerra sucia en el país Vasco, una «casa de brujas» al mejor estilo McCarthy. El pretexto es combatir el terrorismo de la ETA, pero bajo esa excusa Garzón lo que hace es perseguir a toda voz disidente o crítica al régimen que gobierna el Estado español.

Una de sus acciones más claras en ese sentido fue la prohibición de Batasuna, un partido político legal que agrupaba a aproximadamente el 11 por ciento de la población vasca. De igual forma, persigue a diferentes agrupaciones políticas, juveniles e incluso sociales, todas ellas sospechosas de terrorismo para el juez Garzón.

También, de 1998 a la fecha, se ha empeñado en perseguir, criminalizar y cerrar medios de comunicación y casas editoriales independientes bajo la acusación de estar en el «entorno» de la ETA. Así fueron cerrados el periódico Egin, La Voz de Euskadi, Euskaldunon egunkaria, la editorial Ardi Bertzale y la radio Egin Irratia. En la actualidad tiene en la mira al periódico Gara (2).

Detenciones, torturas y silencio

En el libro Garzón, la otra cara (3), el periodista Pepe Rei (director de la editorial cerrada por Garzón, Ardi Bertzale), enumera más de doscientos casos de tortura perpetrada sobre miembros de la izquierda nacionalista vasca, todos ellos denunciados ante Garzón, quien hizo la vista gorda ante ellos, eso cuando no se permitió ironizar sobre el tema. Rei, quien estuvo en la carcel en varias ocasiones por órdenes de Garzón, explicó en una entrevista que en las cárceles «hay varios jóvenes que no tiene ninguna relación con la lucha armada ni con otra actividad que pueda considerarse penalmente delictiva, cuyo único delito es ser jóvenes y querer una Euskal Herria independiente» (4).

Recientemente, el periódico Gara (5) publicó una noticia según la cual Garzón ordenó el encarcelamiento de once detenidos que le presentaron quejas de tortura física y psicológica.

Según la noticia, uno de ellos presentaba muy mal aspecto y no podía hablar acausa de una crisis nerviosa en la que se encontraba, cosa que al juez no le importó en lo más mínimo y permitió que sea ingresado en el penal sin más trámite. Pepe Rei atribuye este silencio sobre toda denuncia de tortura a un pacto implícito con la cúpula del Ministerio del Interior, que a cambio facilita notablemente su trabajo y le permite apuntarse «éxitos» estentóreos.

Los procesos irregulares del juez

Según personas cercanas al juez, los «triunfos» conseguidos por Garzón, en su «lucha contra el terrorismo», se fundan sobre procesos irregulares. En una entrevista concedida al periódico Gara, Joaquín Navarro, durante muchos años su mejor amigo y actual magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, declaró acerca de Garzón que : «es un juez que se inventa casi todo. Lo que ocurre es que está actuando respaldado por el poder político y por el Ministerio del Interior. Garzón se permite el lujo de dictar autos de procesamiento o de prisión absolutamente fabulados, dando por demostradas vinculaciones orgánicas y funcionales de diversos sectores con ETA».

Así, sin sustento legal, se ha permitido procesar a personas e instituciones ligándolas, de facto, con el terrorismo. Es el caso de la institución AEK (Educadores en Euskera) a la que Garzón acusa de fraude a la Seguridad Social, luego de infructuosos intentos de relacionarla con la ETA. Del mismo modo intenta criminalizar a la asociación pacifista, Gestores pro Amnistía, institución a la cual pertenece Amaia Arrieta, joven vasca que fue detenida bajo la acusación de trabajar coptando jóvenes para la ETA.

El procedeer arbitrario y prepotente de Garzón ya ha recibido críticas y rechazos a nivel internacional, como el pronunciamiento que hicieran las Madres de la Plaza de Mayo, quienes declararon : «Las Madres de Plaza de Mayo repudiamos con todas nuestras fuerzas la operación policial y represiva ordenada por el Juez Garzón contra el Diario EGIN y la Radio EGIN. De la misma manera en que las Madres de Plaza de Mayo hemos agradecido al Juez Baltazar Garzón el procesamiento de los genocidas argentinos que ensangrentaron nuestro país, hoy tenemos la obligación de denunciar la conducta vergonzosa y vejatoria de este mismo Juez (6)». Más resonancia aún tuvieron las declaraciones del Sub Comandante Marcos, quien en noviembre del año pasado increpó al juez con duros calificativos y acusaciones : «Ese payaso grotesco que es el autodeterminado juez Garzón, de la mano de la clase política española, está llevando a cabo un verdadero terrorismo de Estado que ningún hombre y mujer honestos puede ver sin indignarse» (7).

Un arribista tras el Nobel

Las dos caras de Garzón, las dos manos con que procede, una persiguiendo crueles dictadores latinoamericanos y otra practicando el matonaje a un pueblo, responden a un único afán : el arribismo. Garzón persigue el posicionamiento a cualquier precio, por ello se ubica en el mejor escaño progresista acosando a Pinochet, pero le hace la cama a Aznar y al PP hostigando a los independentistas vascos.

Su afan de figuracionismo también ha sido cuestionado en España. El ya citado juez Navarro también habla de la «garzonitis», a la que define como «mezcolanza de maldad, cinismo, tosquedad mental, exhibicionismo e impotencia». Asimismo, Francisco Javier Santaella, durante varios años secretario general del Sindicato de la Policía Uniformada, por tanto colaborador cercano del juez, ha afirmado que, «en el trabajo de Garzón priva la precipitación y el afán de acaparar la prensa sobre la rigurosidad de sus investigaciones».

Críticas van, denuncias vienen y a Garzón ni se le mueve el pelo. Por el contrario, el continúa haciendo lo suyo, visita países como Bolivia para hacer actos filantrópicos y candidatea al premio Nobel de la Paz. Para esto tiene incluso una página web que ennumera sus méritos y merecimientos (8). Visto desde cualquier lado el Nobel puede ser el reconocimiento a su carrera, ya sea como paladín de la justicia o arribista del poder. El Nobel aguanta todo, la prueba es que se lo dieron a Kissinger y a Reagan.





NOTAS

1 Luis Hernández Navarro, «Garzón, luz y sombra» La Jornada, 12-12-2002

2 La Haine, «Ahora el fascismo va por el diario Gara».
http://www.lahaine.org 9-07-2003

3 Garzón, La otra cara Pepe Rei, Txalaparta, 1999

4 Entrevista a Pepe Rei, Agencia EFE, 13-06-2001

5 Periódico Gara, 23-02-2003

6 Comunicado publicado en la web de las Madres de la Plaza de Mayo.
http://www.madres.org

7 Comunicado del Subcomandante Marcos publicado en La Jornada, 25-11-2002

8 Existe una página web de la candidatura de Garzón al Nobel.
http://www.nobelgarzon.org



* Sergio Cáceres es periodista y escritor boliviano, co editor del quincenario "El Juguete Rabioso".