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La vieja Europa

9 de febrero de 2003

EE.UU. debe aclarar el interés que esconde sobre el petróleo iraquí y demostrar que está eliminando sus armas de destrucción masiva
Greenpeace enviará inspectores a la Embajada de Estados Unidos en España

Rebelión

Greenpeace ha enviado una carta al Embajador de Estados Unidos comunicándole que un equipo de inspectores de Greenpeace se personará en breve en la Embajada de EE.UU. en Madrid con el objetivo de examinar las instalaciones de la misma.
En dicha carta, se informa al Sr. Embajador de la necesidad de que los inspectores de Greenpeace tengan pleno acceso a toda la documentación que permita verificar la no existencia de armas de destrucción masiva en el emplazamiento y conocer los planes del Gobierno norteamericano para eliminar dichos arsenales. Así mismo, se solicita toda la información sobre las relaciones de la Administración Bush con la industria petrolera y los planes para el control de los recursos petrolíferos de la zona del Golfo pérsico.
Esclarecer los planes de la Administración Bush con respecto al petróleo iraquí, una vez que hubiera logrado su control, es fundamental para dar a conocer a la opinión pública las verdaderas razones que se ocultan tras la decisión del Presidente Bush y sus colaboradores de atacar unilateralmente a Irak, contraviniendo la Carta de Naciones Unidas.
La Administración Bush guarda desde su origen una estrecha relación con las multinacionales de la industria del petróleo y del sector nuclear así como con la industria del armamento. En las pasadas elecciones presidenciales, las donaciones procedentes de las empresas del sector de los combustibles fósiles al Partido Republicano de George W. Bush ascendieron a más de 25.500 millones de dólares. Entre los donantes más generosos se encuentran las grandes compañías petroleras: Enron Corporation, British Petroleum/Amoco, El Paso Energy Corporation, Lockheed Martin, Dominion Resources, Exxon/Mobil y la Chevron Corporation.
En este contexto se encuadra la decisión del Gobierno Bush de hacerse con el control militar y político del Golfo y otras zonas adyacentes ricas en petróleo y gas, ya que su objetivo principal es tratar de controlar y mantener a toda costa un sistema energético insostenible basado en el consumo de energías sucias.
Por otra parte, es necesario aclarar el incumplimiento por parte de Estados Unidos de sus compromisos con el desarme nuclear y su obstrucción al avance en los tratados multilaterales de eliminación de armas químicas y biológicas.
EE.UU. es el país que dispone del mayor arsenal mundial de armas nucleares. Sin embargo, lleva años incumpliendo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). El TNP obliga a los países firmantes que no poseen armas nucleares a comprometerse a no adquirir o desarrollar estas armas, y a los países signatarios que poseen armas nucleares a eliminarlas. Estados Unidos, al igual que Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, lleva tres décadas violando este compromiso.
Además, Estados Unidos está desarrollando nuevas armas nucleares que podrían ser usadas preventivamente en un conflicto convencional. La Administración Bush ha declarado que mantendrá un arsenal de alrededor de 10.000 armas nucleares. En la Conferencia de la revisión del TNP del año 2000, los Estados Unidos (entonces bajo la Presidencia de Bill Clinton), y otros países firmantes, acordaron 13 compromisos específicos sobre desarme, empezando por la finalización de las pruebas de armas nucleares. El año pasado, la Administración Bush declaró que no acataría esos compromisos.
La situación con respecto a las armas biológicas es similar. En 2001, el Gobierno de Estados Unidos vetó la adopción de un Protocolo del Convenio sobre Armas Biológicas, mediante el cual se hubiera establecido un régimen de verificación; el pretexto fue que dicho régimen provocaría inspecciones intrusivas y amenazaría los intereses comerciales de su industria biotecnológica.
Greenpeace aboga por la eliminación total de las armas de destrucción masiva mediante acuerdos internacionales auspiciados por Naciones Unidas, sea cual sea el país que disponga de ellas. El marco para desarrollar este trabajo ya existe a través de organismos como la Conferencia de Desarme de Naciones Unidas en Ginebra, y tratados internacionales como el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), el Tratado para la Prohibición Total de las Pruebas Nucleares (CTBT), el Convenio de Armas Biológicas y el Convenio de Armas Químicas. Sin embargo, la Administración Bush está bloqueando cualquier avance en estos foros.