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Derechos Humanos

Amnistía internacional trás el 11 de septiembre

El terror que permite torturar

Por J. P. Velázquez-Gaztelu *

La luna de miel entre el mundo y los derechos humanos acabó bruscamente el 11 de septiembre de 2001. Amnistía Internacional cree que la guerra contra el terrorismo declarada por EE.UU. a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono ha ocasionado un peligroso retroceso en el respeto a las libertades fundamentales. En su informe anual correspondiente a 2002, presentado el miércoles, la organización acusa a muchos gobiernos de utilizar el 11 de septiembre como excusa para violar los derechos humanos en nombre de la seguridad.
"Algo que hubiera sido inaceptable el 10 de septiembre de 2001 ahora se está convirtiendo en la norma", afirmó la secretaria general de AI, Irene Khan, en una conferencia de prensa ofrecida en Londres. Según la organización, algunos gobiernos han aprovechado los atentados terroristas para incrementar la represión contra sus adversarios políticos, llevar a cabo detenciones arbitrarias y aprobar leyes discriminatorias que socavan los derechos humanos. Un ejemplo: según AI, en 2002 se cometieron "abusos generalizados" contra los derechos de las personas detenidas como presuntos miembros de Al-Qaida o presuntos terroristas. La organización recuerda que más de 600 personas capturadas en Afganistán siguen recluidas en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba), sin que se hayan presentado cargos contra ellos y sin que hayan recibido asistencia de un abogado.
Lejos de los focos que iluminan la guerra contra el terrorismo y el conflicto en Oriente Medio, Amnistía recuerda que millones de personas en Africa siguen sufriendo las consecuencias de la violencia, especialmente en Costa de Marfil, Angola, Congo, República Centroafricana y Liberia.
AI también se lamenta de que la "tragedia" que continúa viviéndose en Colombia sigue mereciendo escasa atención internacional. Según la organización, la situación en el país latinoamericano se agravó aún más en febrero de 2002, al romperse las negociaciones entre el gobierno y la extendida guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Desde 1985 han muerto violentamente en Colombia más de 60.000 personas, el 80 por ciento civiles, y cientos de miles se han visto obligadas a desplazarse.
Entre tanta desgracia, AI destaca buenas noticia: la puesta en marcha de la Corte Penal Internacional (CPI), aunque subraya que grandes países como China, India y Rusia no han ratificado el tratado. Según AI, Estados Unidos está presionando a para que no lo hagan.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12