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Argentina: La lucha continúa

Aporte hacia el congreso de bases
Los pasados 6 y 7 de septiembre se debia realizar el 2ª Congreso Nacional del FTC
Aporte para el Congreso de Bases en la Federación de Box
Elementos de balance sobre la ruptura del FTC

Los pasados 6 y 7 de septiembre debía realizarse el 2ª Congreso Nacional del FTC. El mismo no se pudo concretar. La razón: compañeros de algunas regionales del movimiento (sobre todo de Varela, cuya dirección adscribe al pequeño grupo político PRS, apoyada por otro grupo llamado FOS) se negaron a asistir al mismo. Adujeron que los delegados habían sido electos de manera distinta en su regional y en el resto del FTC. Es que, efectivamente en el conjunto del FTC se considero "militante" del frente a aquellos compañeros que se declaran como tales y participan de las asambleas. En Varela, solo se lo considera así "a los que se movilizan y reciben un plan".
Los compañeros aducieron que esta manera dispar de elegir los delegados era parte de una "maniobra" de la mayoría del FTC para ganar el Congreso. No hubo tal maniobra. El criterio de elección de delegados fue votado por unanimidad en la Mesa Nacional del frente.
Por el contrario, a nuestro modo de ver, la ruptura del FTC fue una acción bastante premeditada, a la que se le busco la excusa, como parte de un accionar tradicional de la sectas de izquierda de construirse a expensas de las organizaciones reales de los trabajadores y no como parte de las mismas, al servicio de su propia maduración.
Detrás de una ruptura que no justificamos, se esconden —sin embargo— graves problemas políticos y metodológicos que daremos cuenta —sumariamente— en este articulo, escrito como aporte del debate del próximo Congreso de Bases del FTC a realizarse en la Federación de Box, los días 4 y 5 de octubre próximos. Un aporte al debate de parte de alguien que no es miembro del frente pero que quiere colaborar a clarificar las cuestiones que han estado en danza en este ruptura, que lamentamos.
De espaldas a los métodos de clase y de democracia de los trabajadores
Como es tradicional en el comportamiento de las sectas, los compañeros rompieron con el FTC antes de la realización del Congreso. No tuvieron la valentía política de sostener sus posiciones en el Congreso mismo.
Por nuestra parte, los compañeros que responden al MAS dentro del FTC estaban decididos a dar una dura batalla política por la reorientación del Frente, pero al mismo tiempo, sin dudar un instante de que la unidad del FTC era sagrada y que de ninguna manera si nuestras posiciones no se hubieran impuesto, hubiéramos roto con el FTC.
Como decimos mas arriba, los compañeros de la dirección de Florencio Varela, vinieron preparando —de manera premeditada— esta ruptura a lo largo de meses. Es un grupo de irresponsables que se dedicaron a lo largo de mucho tiempo a azuzar (en los problemas del reparto) a los miembros de Varela contra la Mesa Nacional que supuestamente y ex profeso "repartían mal lo que se obtenía con la lucha".
Las "cooperativas de reparto" que necesariamente son los movimientos de trabajadores desocupados, las tensiones entre los elementos de solidaridad de clase y las peleas por el reparto y/o administración de la miseria son parte de sus problemas permanentes.
En esas circunstancias, toda dirección clasista debe tratar de tender hacia los criterios más solidarios posibles, hacia una combinación de medidas por necesidad y al mismo tiempo tener presente en nuestro horizonte los criterios socialistas respecto de la producción y el reparto social.
Nada de esto hicieron estos compañeros (sin mayor tradición obrera) al frente del FTC: durante meses y meses se dedicaron a azuzar estas cuestiones, que no son responsabilidad de la Mesa sino de la situación económica y social de la Argentina capitalista, un trágico mar de desempleo, superexplotación, miseria e indigencia.
Esto es mas grave aun, cuando los compañeros que se suman al movimiento (de manera mayoritaria) vienen de la tradición del peronismo, de una vida sometida a los mecanismos clientelares, de una realidad social territorial de "guerra de todos contra todos" (y no de fábrica), Estos es, traen elementos de tradición populista y no clasistas que es por lo que se supone debemos luchar los socialistas revolucionarios al interior del FTC o de cualquier movimientos de trabajadores desocupados.
Un estatuto hecho a la medida de un "gendarme"
En segundo lugar, una gran discusión surgió alrededor del Estatuto que debía adoptar el FTC.
Los compañeros de "Varela" presentaron un estatuto "piquetero" de cabo a rabo, en el cual es militante del FTC el que asiste regularmente a las marchas, obtiene un plan trabajar y participa en el reparto de la comida.
Al mismo tiempo, ante los problemas reales que existen al interior de una organización como el FTC (desarrollo de prácticas punteriles, "avivados" que buscan hacerse su agosto, etc.) los compañeros pretendían erigirse cual gendarmes investidos de toda la autoridad a la hora del reparto.
Desde los compañeros del MAS en el FTC les planteamos a los compañeros que este proyecto de estatuto era peligrosamente burocrático, que iba completamente en contra de los que se decía estar de acuerdo, que es el giro del FTC hacia la pelea por trabajo genuino, la unidad de clase y la participación en las luchas de otros sectores obreros y populares más en general.
Porque aquí hay que señalar dos cosas:
a) que considerar militante "al que se moviliza" (obligado muchas veces por la practica de la "toma de lista" y no por una asistencia política y voluntaria) tendía a cristalizar un criterio "piquetero" y no de clase al interior del Frente. Por nuestra parte, siempre tendimos a creer que militante del FTC era aquel que se declara como tal, que participa de las asambleas del frente. Y, por lo tanto, se movilice o no —aunque hay que hacer el esfuerzo político de que se sume a la lucha— debe entrar necesariamente dentro del reparto de lo obtenido. Incluso más: en muchos casos hemos considerado una grave limitación que los movimientos de trabajadores desocupados obtengan cosas "sólo para ellos" y no las hagan extensivas a más amplios sectores de los barrios populares en los que funciona la asamblea.
b) Establece un gendarme o burócrata, que es el que tiene todos los atributos del reparto (el famoso "referente"). Esto es muy grave y peligroso. Es que en un mar de necesidad (como son los movimientos de trabajadores desocupados) el que tiene en sus manos el reparto puede tender a transformarse verdaderamente en un burócrata, al que "se debe seguir y respetar" no en función de un criterio político o de clase, sino porque tiene en sus manos el poder de garantizar la comida o no de los compañeros. Esto, por supuesto, es muchísimo más grave en otros movimientos de trabajadores desocupados, donde la militancia de tal o cual partido es la que directamente reparte la comida en las puertas de los locales o administra los planes trabajar. O en donde los compañeros se ven "obligados" a militar (repartir volantes, pegar carteles, etc) para tal o cual organización, no por una comprensión política, sino para "no perder su trabajo (plan)".
Por nuestra parte, hemos intentado (no sin problemas) tener un criterio más amplio y —sobre todo— mas político de quién puede ser considerado militante del Frente. Y, al mismo tiempo, nuestra orientación es tender a brindar elementos o principios de clase que se deben tener en cuenta a rajatabla a la hora del reparto. Esto no porque pongamos un gendarme por encima de la asamblea, sino porque en tanto que el Frente se considera una organización de trabajadores, se debe necesariamente pelear porque imperen criterios de clase y no punteriles y de guerra de todos contra todos. Criterios (en esto sí somos terminantes) que si no se respetan, hacen pasible de la taxativa expulsión del Frente al que los infringe.
La cerrada negativa a girar a la lucha por trabajo genuino
Para los compañeros la lucha por "trabajo genuino" es meramente "propagandista". Para nosotros no es así: es una lucha política y es un drama el acostumbramiento de los movimientos a la miseria y la trampa del "plan trabajar".
Para los compañeros, el FTC debía transformarse en un "sindicato de desocupados" que luche por las reivindicaciones mínimas que le son propias: planes, comida, etc.
Para nosotros esto es un crimen: porque la paradoja es que en el país han surgido las organizaciones de trabajadores desocupados mas importantes que se tenga memoria, pero con la increíble contradicción de que no luchan por... trabajo genuino.
Esto esta ligado a otra cuestión: para los compañeros, todo lo que se obtenga mediante la lucha, está bien. Para los compañeros el criterio de clase es la lucha. Para nosotros no sólo eso. Porque existen otros sectores explotados y oprimidos que luchan y no son de la clase trabajadora.
Nuestro criterio no es solo la lucha. También hay que tener en cuenta con qué métodos se lucha y —sobre todo— por qué programa y reivindicaciones se lucha.
Y en estos somos claros: no estamos a favor de la organización de los desocupados separada de los trabajadores ocupados: estamos por la unidad de clase.
Esta organización "separada" de los movimientos de desocupados ha sido producto de la necesidad, de que los sindicatos (dirigidos por la burocracia) expresamente se han negado a organizar a los desocupados. Nuestra estrategia es la opuesta: tender a la organización conjunta de ocupados y desocupados, tender a la obtención de puestos de trabajo genuino, poner en alto las banderas de la reducción de la jornada laboral, de la ocupación de fabricas y de las obras publicas bajo control de los trabajadores.
Este es el único programa clasista por el que pueden luchar los movimientos... a no ser que esta programa sea solo para los "días de fiesta", y en la practica lo que se hace es pedir planes y bolsas hasta el infinito.
En el Congreso del FTC estaba planteada una dura exigencia de clarificar esto entre los compañeros y de lograr el giro de conjunto del FTC hacia esta pelea.
Esto no quiere decir que, por necesidad, el movimiento no se vea obligado a defender sus planes trabajar, su comida, etc. Pero se trataba —y se trata— de levantar la puntería de las reivindicaciones.
El intento de liquidar la independencia política del FTC
Por ultimo, los compañeros se presentaban como los voceros de las presiones del Bloque Piquetero al interior del FTC.
Estamos por la más amplia unidad de acción en la lucha, inclusive con los compañeros del Bloque. Durante mas de un año consideramos al Bloque Piquetero como el ala clasista del movimientos de trabajadores desocupados y participamos de él. Pero esto ha cambiado. El Bloque Piquetero no logro sostener una orientación clasista, sino que la suya es reductivamente "piquetera".
Además, el Bloque (por responsabilidad sobre todo del Partido Obrero) ha venido desarrollando una practica ultra burocrática en su relación con el resto de las organizaciones de los trabajadores y a su interior. Parte de esto fue (mesas atrás) la expulsión de la propia FTC (cuestión a la que los compañeros del Varela del PRS y del FOS no le dan la menor importancia).
El Bloque Piquetero y el FTC tienen hoy dos orientaciones opuestas: la del Bloque, puramente piquetera, antidemocrática y instrumentalista, que ya fracasó. La del FTC que intenta —en verdad, con muchas dificultades— inaugurar una practica no "piquera", sino de unidad de clase de los trabajadores, sean estos ocupados o desocupados.
Pretender el que el FTC "vaya al pie" del Bloque significaría liquidar al Frente como organización independiente de los trabajadores y barrer bajo la alfombra el necesario debate estratégico sobre cómo se puede llevar el "argentinazo" hasta el final, cuestiones que —insistimos— de ninguna manera deben ser obstáculo para la puesta en marcha de iniciativas de unidad de acción cuando la lucha lo requiera.
Hacia el Congreso de Bases
Como dijimos al comienzo, la Mesa Nacional del Frente ha resuelto sostener la convocatoria al Congreso. Pero aun mas: redoblar la apuesta convocando a un Congreso de todas las Bases del FTC, a realizarse en la Federación de Box, los días 4 y 5 de octubre.
La idea es que allí se discutan los mismos puntos y debates que estaban planteadas para el 6 y 7 de septiembre. Y que se pueda dar un paso más en el giro en la orientación del FTC.
Al mismo tiempo, los compañeros han informado que al Congreso de Bases están invitados todos los compañeros del frente (incluso los dirigentes rupturistas) para que vengan a defender sus posiciones.
Hay entonces por delante un duro trabajo: hacer todos los preparativos políticos para ir a un gran Congreso del FTC, que le permita dar un nuevo paso adelante.
Roberto Sáenz